Las cimas de Malick

Vida oculta entra dentro de la filmografía de Malick con una estructura narrativa y no solo lírica. El cineasta norteamericano llevaba cuatros películas seguidas confiado en que la conexión poética fuese suficiente para guiar el espectador. Knight of cups, To the Wonder, Song to song y Voyage of time han puesto a prueba a sus seguidores con sinfonías de indudable belleza y compleja traducción. Ahora ha decidido optar por una historia real formidable.



En estas nuevas tres horas de película se encuentra lo más cercano a la perfección que he visto en Terrence Malick... Y también las redundancias que me han alejado siempre de la emoción del autor por lo que filma una y otra vez. Coincido plenamente en lo que dice Boyero, aunque entiendo quien le perdone todo ante las cima que el director pretende alcanzar en cada proyecto.



La banda sonora de James Newton Howard recuerda mucho a la que compuso para El bosque, pero no por eso deja de ser impresionante en su conjunción con las fascinantes imágenes. La interpretación y los monólogos en off extraídos de las cartas reales entre marido y mujer son extraordinarios.

Vida oculta tiene momentos de sopor, en mi opinión casi una hora, y dos horas de verdadera plegaria a Dios. Una oración conmovedora y sencilla como pocas veces se ha visto en el cine de manos de Bresson, Tarkovsky, Dreyer, Gibson o Beuvois.

Calificación: 8´5   



"Judy": Ni rastro de la estrella

Hay poco que defender de este intento de biopic. Ni siquiera a Renée Zellweger que hace su mejor interpretación en décadas, pero su rostro sigue demasiado marcado por sus operaciones estéticas. En su cara queda muy poca vida y naturalidad; a mí por lo menos me resulta imposible olvidarme de la actriz para meterme en el personaje, que en este caso me parece fascinante y muy mal contado. 

Judy Garland fue una niña sin infancia que enamoró al mundo los dos años que se subió a un escenario. Tenía un talento a la altura de sus desgracias, adiciones y carencias afectivas. El director Rupert Gold (Una historia real) y el guionista Tom Edge (Cormoran Strike, The Crown) no transmiten la magia y el glamour de esta gran estrella del cine. Aunque la película tiene un buen arranque, son muy pocos los minutos de grandeza en los diálogos, las situaciones, la planificación o la música. Es un retrato inerte, correcto en el peor sentido de la palabra. 

En los últimos años el cine y la televisión  han ofrecido biopics de mucha más altura como Rocketman, Bohemian Rhapsody, Feud: Bette and Joan Fosse/Verdon. Judy se queda en terreno de nadie: un lugar en el que jamás puede brillar una estrella como Judy Garland

Calificación: 6

La mejor película de animación del año

Es de esas perlas que llega a Netflix y se oculta entre toneladas de relleno, pero los premios anuales han podido rescatarla a tiempo. El premio Annie o el BAFTA a la mejor película de animación del año pueden ayudarle a Sergio Pablos a lograr el Oscar en un año en el que la competencia es asequible (las esperadas Toy Story 4 o Frozen 2 no han demostrado estar a la alturas de sus predecesoras).



El director y guionista de Klaus no es ni mucho menos un primerizo. A sus 50 años ha trabajado en la animación de 17 películas (Nocturna, Tarzán, El jorobado de Notre Damme), y es el creador de la franquicia multimillonaria Gru. Con esta historia navideña llena de humor, ternura y una acidez negra a lo Tim Burton muy acertada, logra la película de animación española más completa de los últimos años. Por animación, guión, música, ritmo, inteligencia y emoción dirigida a pequeños y mayores.

Como buen cine de animación la película acaba con una canción bonita para rematar el agradable sabor de boca que deja esta original historia.

Calificación: 8   





La tecla loca de Taika Waititi

El actor, director y guionista neozelandés llevaba años buscando una historia que le permitiese ordenar toda su locura y caos, y la ha encontrado. Es verdad que Lo que hacemos en las sombras y Thor: Ragnarok tenía apuntes desternillantes, pero las dos acababan saturando con demasiados giros extravagantes. Jojo Rabbit tiene las complejas medida de las grandes sátiras sobre el nazismo: Ser o no ser, El gran dictador, La vida es bella... Es un Malditos bastardos infantil muy original con toques de ternura maravillosos y un ritmazo muy inteligente.

El casting es colosal por todas partes, empezando por todos los niños que dominan la película por completo a los extraordinarios adultos (Scarlett, Taika Waititi, Rebel Wilson, Sam Rockwell). Esta historia te hace disfrutar a carcajada limpia y a la vez te corta la respiración con giros asombrosos. Lo tiene todo, hasta 6 nominaciones a los Óscar. 

Calificación: 8´5   

"1917": ¿Algún voto en contra?

Sucede pocas veces y por eso hay que subrayarlo. Cuando una película pone de acuerdo a crítica y público de todo el planeta, es por algo. 1917 tiene desde hace semanas la etiqueta de gran reserva y creo que nadie se la va a quitar nunca. Por eso me da tanto miedo ver una de estas películas que generan unas expectativas superlativas. Después de verla y dejarla reposar unos días he llegado a la conclusión de que es una gran película, cine bélico renovado del género más revolucionado de las últimas décadas. El plano secuencia es una opción muy costosa de rodar pero de enorme valor para la experiencia del espectador (especialmente en sala y pantalla grande).



La música de Thomas Newman me ha gustado, muy al estilo Zimmer-Nolan en algunos momentos, pero sin dejar de tener sello propio y un tramo final en el que la banda sonora engrandece a la historia. La canción a capela recuerda mucho al memorable final de Senderos de gloria de Kubrick, y me parece muy bien. La fotografía de Roger Deakins es de las que hay que estudiar a fondo para entender lo que el cine está mejorando con los avances técnicos. 

Poner a dos actores protagonistas que no están precisamente en el top ten del cine actual es un riesgo más de la película. Creo que tanto George MacKay (Amanece en Edimburgo) y Dean Charles Champman (Into the Badlands) están muy bien y su rostro expresa una jovialidad muy cercana y natural que hacía falta. Tampoco es que esté nada convencido que otros actores con más carisma hubiesen hecho una película mejor, pero eso es ciencia-ficción.

Lo único que echo en falta un poco en la película es algo más de desarrollo y recorrido de los personajes. Aunque tienen mucha más entidad que los de Dunkerque, la universalidad de sus acciones podría haber sido completada con un psicología más sugerida. Creo que eso haría que la película me emocionase tanto como lo han hecho en los últimos años Gravity, Hasta el último hombre o Roma. Pero digo algo parecido a lo que expresé con Dunkerque: este cine cambiará la historia del séptimo arte.

Los Oscar de este año no lo tienen tan difícil: hay varias películas que merecen los grandes premios, con lo cual hay bastantes opciones defendibles. 

Calificación: 9´5  

Los héroes de Clint Eastwood

Con 89 años Clint Eastwood sabe bien quienes son los verdaderos héroes. Aún recuerdo ese trailer e Banderas de nuestros padres, un prodigio de promoción aunque luego la película no estuviese a la altura.



Richard Jewell vuelve a encumbrar a otro antihéroe, como ya lo hiciese en la reciente e indiferente Mula. La película ha causado uno de esos terremotos en la redes sociales que hacen que uno no dude más de Clint Eastwood , sino de la estupidez de esas campañas y reacciones. La historia que cuenta es verdadera y tiene todos los componentes para entretener a un público amplio. En el reparto hay un casting modélico, empezando por el protagonista Paul Walter Hauser (Cobra Kai, Yo, Tonya) que hace una interpretación muy peligrosa para un actor.

Una vez más en el cine reciente de Clint Eastwood  se echa de menos un esfuerzo mayor en el guion para dar más creatividad y grandeza a los personajes y la historia. El libreto está varios pasos por delante del de Mula y a años luz de 15.17. Tren a París, la peor película del creador de Malpaso. Pero también está lejos de la brillantez de SullyMystic River, Bird, Cartas desde Iwo Jima, Million Dollar Baby, Sin perdón o Un mundo perfecto. El guionista de Richard Jewell es el ciclotímico Billy Ray que entre sus trabajos tiene menos aciertos notables (Capitan Phillips, La sombra del poder) que errores de bulto (El color de la noche, El secreto de una obsesión, Overlord, Terminator: Destino oscuro, Geminis). A la película le falta fuerza e interés en muchas escenas vitales, algo disfrazado por un final con un poco más de emoción y sugerencia.

Tener a Sam Rockwell, Kathy Bates y Jon Hamm en el reparto y darles diálogos tan anodinos es un delito. Tampoco la banda sonora de Arturo Sandoval favorece a la película con una melodía impersonal de principio a fin.

Calificación: 6´5


 

Un Polanski menor y evidente

La historia de Dreyfuss ya ha sido llevada otras veces al cine y ésta no pasará a la historia. Polanski es un maestro y sabe rodar con elegancia, pero hace 8 años que no hace una gran película: Un dios salvaje (2011) El oficial y el espía no acaba de interesar con tanto flashback y tanto personaje que parece que ni siente ni padece. Louis Garrel y Jean Dujardin, dos actores estupendos, sufren en la búsqueda de algo que poder interpretar con escaso éxito porque el guion de Polanski y Robert Harris no les deja muchas posibilidades dramáticas de cierta entidad.

Dicen los que la defienden que es un película más racional que emocional, un argumento que siempre me ha dejado de piedra.

Calificación: 6´5




Manjar navideño

Hace años salí bailando y volando de ver El gran showman. Era Navidad y la película perfecta para celebrarlo con cine. Con la versión de Mujercitas que ha realizado Greta Gerwig (Lady Bird) me ha sucedido algo semejante. Todo es fabuloso en esta película en la que te entran ganas de parar la imagen y quedarte mirando cada fotograma, cada gesto y cada vestuario (Jess Gonchor dudo que no pueda presumir de estatuilla en unas semanas). Delicadeza pura e inteligencia para no sermonear aprovechando lecturas anacrónicas. Extraordinario el trabajo de Saoirse Ronan, Laura Dern, Emma Watson, James Norton...

Sólo se me queda un poco fuera Louis Garrel, que se muestra demasiado serio y envarado. Tampoco me entusiasma, como casi siempre, la música de Alexandre Desplat. Pero el resto es cine brillante, un clásico inmediato de una novela contada mil veces pero que nunca antes se había expresado con esta caligrafía moderna y perdurable.

Calificación: 8´5  

El siglo XXI: La edad de oro del cine y las series en España

Este artículo nace de un lugar común: el rechazo de una parte importante del público español al cine más que a las series que se hacen en nuestro país. Las razones son más políticas que artísticas. Como llevo más de una década viendo mucho cine y series españolas en festivales como Málaga, salas comerciales y plataformas, quiero mostrar lo mejor que he visto.   

Incluyo críticas de películas y series gigantes del siglo XXI, que me parece que son motivo suficiente para estar tan orgullosos del cine y la ficción televisiva española como del jamón serrano, el Museo del Prado, Rafa Nadal o la voz de Amaya (la de Mocedades claro). Es una lista personal, pero creo que cada título, si se ve dejando de un lado los prejuicios, muestra el talento y la personalidad que hay entre los cineastas jóvenes y veteranos.

Es evidente que a partir de 2009, el número de obras maestras se multiplica con el efecto de películas como Celda 211, Blancanieves o La isla mínima, y series (que incluyo en amarillo), como Tiempo entre costurasIsabel, Vota Juan o Antidisturbios; un tsunami de autoestima ibérica que ha revolucionado toda la industria. 



1º) You are the one (2000) de José Luis Garci

2º) El Bola (2000) de Achero Mañas

3º) Smoking Room (2002) de Roger Gual

4º) La luz prodigiosa (2003) de Miguel Hermoso

5º) Te doy mis ojos (2003) de Icíar Bollaín

6º) Mi vida sin mí (2004) de Isabel Coixet

7º) Héctor (2004) de Gracia Querejeta


8º) El Método (2005) de Marcelo Piñeyro

9º) Volver (2006) de Pedro Almodóvar

10º) Concursante (2007) de Rodrigo Cortés

11º) La vida secreta de las palabras (2007) de Isabel Coixet

12º) El orfanato (2007) de Juan Antonio Bayona



13º) La soledad (2007) de Jaime Rosales

14º) Siete mesas de billar francés (2007) de Gracia Querejeta

15º) Celda 211 (2009) de Daniel Monzón

16º) Héroes (2010) de Pau Freixas

17º) Buried (2010) de Rodrigo Cortés

18º) También la lluvia (2010) de Icíar Bollaín


19º) Todo lo que tú quieras (2010) de Achero Mañas

20º) Todas las canciones hablan de mí (2010) de Jonás Trueba

21º) La noche que no acaba (2010) de Isaki Lacuesta

22º) Pulseras rojas (2011) de Albert Espinosa y Pau Freixas

23º) Eva (2011) de Kike Maíllo

24º) Maktub (2011) de Paco Arango

25º) Extraterrestre (2011) de Nacho Vigalondo

26º) Arrugas (2011) de Ignacio Ferreras

27º) Cinco metros cuadrados (2011) de Max Lemcke

28º) No habrá paz para los malvados (2011) de Enrique Urbizu

29º) Verbo (2011) de Eduardo Chapero-Jackson



30º) Grupo 7 (2012) de Alberto Rodríguez

31º) Lope (2012) de Andrucha Waddington

32º) Isabel (2012) de Pablo y Javier Olivares

33º) El artista y la modelo (2012) de Fernando Trueba

34º) El tiempo entre costuras (2012) de Ignacio Mercero

34º) Lo imposible (2012) de Juan Antonio Bayona

35º) Blancanieves (2012) de Pablo Berger


36º) Somos gente honrada (2013) de Alejandro Marzoa

37º) Todas las mujeres (2013) de Mariano Barroso

38º) Un Dios prohibido (2013) de Pablo Moreno

39º) Ilusión (2013) de Dani Castro

40º) Gente en sitios (2013) de Juan Cavestany

41º) Stockholm (2013) de Rodrigo Sorogoyen



42º) Niños robados (2013) de Salvador Calvo

43º) 321 días en Michigan (2014) de Enrique García

43º) El Niño (2014) de Daniel Monzón

44º) La isla mínima (2014) de Alberto Rodríguez

45º) El desconocido (2014) de Dani de la Torre

46º) Loreak (2014) de José María Goenaga y Jon Garaño

47º) Carlos Rey, Emperador (2015) de Oriol Ferrer y Salvador García Ruiz

48º) Truman (2015) de Cesc Gay

49º) El Ministerio del Tiempo (2015) de Pablo y Javier Olivares

50º) La próxima piel (2016) de Isaki Lacuesta


51º) Julieta (2016) de Pedro Almodóvar

52º) Ebro, de la cuna a la batalla (2016) de Román Parrado

53º) Colossal (2016) de Nacho Vigalondo

54º) Un monstruo viene a verme (2016) de Juan Antonio 

55º) La reconquista (2016) de Jonás Trueba

56º) El hombre de las mil caras (2016) de Alberto Rodríguez

57º) La Xirgu (2016) de Silvia Quer



58º) 7 años (2016) de Roger Gual

59º) Paquita Salas (2016) de Javier Ambrossi y Javier Calvo

60º) Madre (Cortometraje, 2017) de Rodrigo Sorogoyen

61º) Cantábrico (2017) de Joaquín Gutiérrez Hacha

62º) Converso (2017) de David Arratibel

63º) La zona (2017) de Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo

64º) Morir (2017) de Fernando Franco

65º) Verano 1993  (2017) de Carla Simón



66º) La vida y nada más (2017) de Antonio Méndez Esparza

67º) La librería (2017) de Isabel Coixet

68º) El caso Asunta: Operación Nenúfar (2017) de Ramón Campos 

69º) Las distancias (2018) de Elena Trapé

70º) Campeones (2018) de Javier Fesser



71º) El Reino (2018) de Rodrigo Sorogoyen

72º) Un día más con vida (2018) de Raúl de la Fuente y Damian Nenow

73º) Yo fui un narco (2018) de Naomí Redondo

74º) Entre dos aguas (2018) de Isaki Lacuesta

75º) Mudar la piel (2018) de Ana Schulz y Cristobal Fernández

76º) Todos lo saben (2018) de Asghar Farhadi

 

77º) Viaje al cuarto de una madre (2018) de Celia Rico

78º) Fariña (2018) de Ramón Campos

79º) Dolor y gloria (2019) de Pedro Almodóvar

80º) Lo que arde (2019) de Oliver Laxe

81º) Vota Juan (2019) de Diego San José y Juan Cavestany

82º) Intemperie (2019) de Benito Zambrano


83º) Klaus (2019) de Sergio Pablos

84º) Criminal (2019) de Mariano Barroso

85º) En el corredor de la muerte (2019) de Ramón Campos, Gema R. Neira y Diego Sotelo

86º) Las niñas (2020) de Pilar Palomero

87º) Antidisturbios (2020) de Rodrigo Sorogoyen

88º) La unidad (2020) de Dani de la Torre

89º) Patria (2020) de Aitor Gabilondo

90º) La línea invisible (2020) de Mariano Barroso

91ª) Maixabel (2021) de Icíar Bollaín 

92º) Quién lo impide (2021) de Jonás Trueba

El mejor cine de 2019

Un gran año salvado por la campana. El excelente último trimestre ha compensado un año que estaba siendo bastante decepcionante. Puedes recordar y comparar con las listas de lo mejor de 2018, 2017 y 2016. El cine está cambiando mucho pero no deja de sorprender cada año con películas que ganan con el tiempo.



1ª) Parásitos de Bong Joon-ho (9,5)

2ª) Los hermanos Sister de Jacques Audiard (9) 

3ª) Historia de un matrimonio de Noah Baumbach (9)

4ª) El irlandés de Martin Scorsese (9)

5ª) Pájaros de verano de Ciro Guerra (9)

6ª) Mujercitas de Greta Gerwig (8´5)


7º) Lo que arde de Oliver Laxe (8´5)

8ª) En buenas manos de Jeanne Harre (8´5)

9ª) Los miserables de Ladj Ly (8,5)

10ª) Le Mans´ 66 de James Mangold (8´5)

11ª) Puñales por la espalda de Rian Johnson (8´5)




12ª) Dolor y gloria de Pedro Almodóvar (8´5)

13ª) El traidor de Marco Bellochio (8´5)

14ª) Gracias a Dios de François Ozon (8) 

15ª) Joker de Todd Phillips (8)

16ª) Día de lluvia en Nueva York de Woody Allen (8)




18ª) Rocketman de Dexter Fletcher (8)

18ª) Ad Astra de James Gray (8)

19ª) Intemperie de Benito Zambrano (8)

20ª) La luz de mi vida de Casey Affleck (8)

21ª) La verdad de Hirokazu Koreeda (8)


Un divorcio de verdad

Después de la desganada The Meyerowitz Stories, Noah Baumbach ha echo una obra maestra sobre un divorcio que duele, porque es de verdad. Todo el mundo habla de esta película, y lo que nos queda. Voy a escribir poco de ella porque hace poco leí una crítica de Marc Servitje en el último Imágenes que lo explica a la perfección. 


Roger Ebert, el primer crítico de cine premiado con un Pulitzer, dijo en una ocasión: “Todos nacemos en una especie de paquete. Somos quienes somos. Dónde nacimos, cómo nos criamos, cómo somos… en cierto modo estamos atrapados dentro de esa persona. Y el propósito de la civilización es tratar de llegar a tener empatía con otras personas. Y para mí las películas son como una máquina de generar empatía. Te permiten aprender un poco más sobre distintas esperanzas, aspiraciones, sueños y miedos. Nos permiten identificarnos con las personas que comparten este viaje con nosotros”. 

Hay películas que consiguen este objetivo, otras no. Por lo general, los films que nos llegan, que nos conmueven y emocionan son aquellos que desprenden honestidad, que consiguen captar el particular timbre de la verdad. Los personajes, las situaciones, los diálogos, la forma en la que se desarrollan los acontecimientos… obedecen a una lógica, la lógica de la verdad. Nada suena a hueco o impostado, lo que vemos en la pantalla ocurre así porque es así como efectivamente se desarrollan en la vida real y no de otra forma. No tenemos la sensación de que haya un ser superior (es decir, un director o guionista) que nos manipule con la intención de transmitir un determinado mensaje.

Clasificación: 9


Rian Johnson también brinda en un final de año espectacular

Parece que 2019 ha dejado casi todo el buen cine para el último trimestre: Ad AstraJoker, El irlandés, Día de lluvia en Nueva York, Le Mans 66, Intemperie. Y aún me queda por ver Historia de un matrimonio, Cats y Mujercitas, además de esperar a que el 10 de enero se estrene a una de las grandes favoritas para los Oscar: 1917 de Sam Mendes.




Fui de los que defendí a Rian Johnson tras el estreno de Los últimos Jedi. Tampoco esperaba yo una obra maestra y me encontré una película muy hábil y entretenida. Puñales por todas partes sube de nivel. Es una reformulación del cine de detectives divertida y muy inteligente, con un reparto de muchos quilates para contar una rocambolesca e ingeniosa investigación. Ana de Armas definitivamente me ha ganado. Después de actuar en esperpentos involuntarios como Por un puñado de besos, demostró en su difícil salto a Hollywood que era una gran actriz en Blade Runner 2049. Ahora es la brillante protagonista de un concierto en el que hay una docena de actorazos y una banda sonora espléndida e innovadora de Nathan Johnson (Brick, Looper).

Todo lo que había leído y escuchado en las últimas semanas era verdad. Es una de las mejores películas del año por muchos motivos. El guion muy ingenioso, con trama y personajes cuidados y atractivos, que riza el rizo hasta límites que serían insoportables si no estuviesen insertados en un tono cómico muy jovial y unas interpretaciones espontáneas y contenidas. La película además tiene un cierto peso dramático en los personajes que no son simples títeres en medio de un circo complejísimo.

Daniel Craig hace un detective muy personal, intuitivo y elegante, pero sin dejar de ser un personaje cercano, humanizado y hasta entrañable en el último tramo.

Calificación: 8´5

    

Zambrano recobra la vida

En 1999 Benito Zambrano ( Lebrija, Sevilla, 1965)  hizo la mejor película del año. Solas tenía poco presupuesto y mucha sinceridad en cada plano con un trabajo excepcional de Ana Fernández. Desde entonces han pasado mucho años y pocas películas entre las que únicamente destacó (por su reparto más que por el tratamiento de la historia) La voz dormida.

Intemperie es algo muy distinta. Una gran historia que presupone una gran novela, y una enorme película desde el guion hasta los actores y esa España desértica. Este peculiar western andaluz tiene algunas escenas entre Luis Tossar y el niño Jaime López (uno de los grandes descubrimientos de Techo y comida) que resumen la sutileza del buen cine que Zambrano había mostrado en Solas. La película conmueve, impacta e interesa. Y lanza un mensaje final arriesgado pero creo que necesario. Si Intemperie hubiese ido por otros derroteros sería hasta un crédito muy forzado y manipulador, pero creo que el tono de la historia lo pedía y permitía.



La música de Mikel Salas tiene un protagonismo especial en la película, esencial para el estilo de la historia. La canción de Silvia Pérez Cruz es un lamento prodigioso.

Intemperie opta a 5 Goyas, entre ellos mejor película, guión adaptado y actor secundario. Me parecen pocos.

Calificación: 8 

"Los sobornados": La concisión perfecta

Fritz Lang dirigió 44 películas. Muchas de ellas obras maestras, especialmente de cine negro, género en el que fue uno de los grandes maestros. Los sobornados (1953) es cine que no caduca, de personajes con vida propia, cada uno detallado en cada frase y cada mirada. Como esa escena final entre Glenn Ford y Gloria Grahame, sublimes los dos, que define un romance fatal que brilla imprevisible en el último crepúsculo.



Sydney Boehm (Los implacables, Siete ladrones) no volvió a escribir un guión así nunca, pero este libreto es suficiente para ser un ejemplo de desarrollo de personajes, de los famosos giros que hacen que la historia explote por completo, y los diálogos que explican certeramente la humanidad de los desalmados y la supervivencia de los perdedores.

Calificación: 9 


"Le Mans´66": James Mangold es mejor cineasta de lo que pensamos

La filmografía de este director y guionista neoyorkino de 55 años sigue sorprendiendo con nuevos giros. Hasta ahora ya había puesto el listón altísimo en un buen número de géneros: comedia de acción (Noche y día), thriller psicológico (Identidad), biopic (En la cuerda floja), western (El tren de las 3.10), cine de superhéroes (Logan). En Le Mans´66 ha dado una lección de cine clásico bien asumido en una de las mejores películas del año. Por el reparto, el ritmo, la música de Beltrami, las carreras no se comen a los personajes sino que los agigantan y un guion merece cada uno de los 150 minutos de metraje.



Visualmente la película es fascinante y personal sin volverse loca de creatividad moderna. Es una película brillantemente filmada en cada fotograma con el protagonismo que merecen la historia y los personajes. Las carreras son trepidantes y realistas. Estamos en el año 1966 y Mangold ha sido verosímil sin dejar de ser espectacular.

Sólo por la interpretación Christian Bale y Matt Damon en el último cuarto de hora, la película ya sería un prodigio. Pero ese hijo pequeño del protagonista interpretado por Noah Jupe (un niño prodigio que ya había brillado en Wonder y Un lugar tranquilo) es maravilloso. Su careo final con Matt Damon es de otro planeta. La irlandesa Catriona Balfe (Outlander) también tiene un papel pequeño y estupendo como mujer del piloto. Esa discusión a toda velocidad es una de las numerosas escenas grandes que propone el guion ejemplar de Jez Butterworth (Caza a la espía), John-Henry Butterworth (I Feel Good; La historia de James Brown) y Jason Keller (Blancanieves: Mirror, mirror).

Película muy premiable que creo que volverá a ser ninguneada al estar dirigida por un tal James Mangold y no uno de esos genios milenarios que tanto entusiasman como Jordan Peele, David O. Russell o Darren Aronofski.

Calificación: 8´5
  

Scorsese, 77 años y su gran obra maestra de 210 minutos

Nunca ha sido Martin Scorsese mi cineasta favorito, pero El irlandés son palabras mayores. Una película que dura una eternidad que sería intolerable sino fuese una obra maestra. Lo de mantenerte en la butaca casi cuatro horas a finales de 2019 es un verdadero milagro. Me alegró ver la sala llena de espectadores que saben que la película estará solo unos días para trasladarse definitivamente a Netflix, para algunos un cementerio, para mí una isla del tesoro donde puedes encontrar sin salir de la pantalla Roma, 7 años, The Crown, Narcos, The Manhunt: Unabomber, Creedme... Y todavía habrá gente que clame contra esta plataforma.

Al Pacino y De Niro se redimen de dos décadas protagonizando juntos películas que estaban muy lejos de Heat, de su talento y filmografía. Han contado con un guionista de excepción como Steven Zaillian (La lista de Schindler, Moneyball) que ha escrito decenas de personajes prodigiosos. Porque en esta larga historia no hay escena o personaje pequeño. Sólo hay que ver a Anna Paquin, que apenas habla, pero la manera de mirar a su padre, Frank Sheeran (Robert De Niro), es el disparo más doloroso de toda la película.

Scorsese ha hecho su película más perfecta, una historia completa de la mafia en Estados Unidos que evita los excesos de su cine, que han sido muchos. Un clásico inmediato plagado de sugerencia, ingenio y sencillez artística. Si yo fuera él, cuando le den los Óscar por El irlandés (merecería 6 o 7, como poco) devolvería la estatuilla que le dieron por Infiltrados. Sería un gesto de justicia poética redentora.

Clasificación: 9 

El delito es darle a Mike Flanagan 152 minutos de metraje

Hay que tener valor para hacer una secuela de El resplandor de Kubrick... Pero ese no es el problema de Doctor Sueño. Al menos para mí, que nunca he tenido la película protagonizada por un desorbitado Jack Nicholson como una película de terror modélica. Más bien me parece una obra respetable que ha envejecido mucho más deprisa que El exorcista o Psicosis.

Vuelvo a Mike Flanagan y su Doctor Sueño. Su trabajo no es comparable a Kubrick porque la historia va por otro lado, por lo visto más cercano a la novela de Stephen King. El niño del triciclo ha crecido y tiene superpoderes. Suena mal, pero yo no he escrito el guion. Lo peor es que tiene una pandilla de poseídos que también les salen lucecitas de los ojos y que van por el mundo consumiendo los últimos hálitos vitales. La batalla entre Ewan y otra niña prodigio contra el reverso tenebroso dura dos larguísimas horas y media.



Conforme iban pasando los minutos me acordaba de la crítica de Javier Ocaña en El País: totalmente de acuerdo. Yo salvo a Ewan McGregor y algunas escenas (qué lástima no haber aprovechado mejor la condición del Doctor Sueño como acompañante en el momento de la muerte), pero hay decisiones de guión que rozan el ridículo.

Y lo de las reiteraciones no tiene nombre. Le pasaba a Mike Flanagan en La maldición de Hill House y le vuelve a suceder ahora. Una y otra vez los mismos sustos, el servicio de teletransporte, las voces distorsionadas, las reuniones de la pandilla aspirando los dichosos vaporcillos... Por cierto, que en uno de esos aquellarres se meriendan a Jacob Tremblay (En la habitación, Wonder) con un empacho de gore muy innecesario.

Lo peor de todo es que los personajes interesan muy poco. Ninguno sale del molde y carece de una cierto encanto o empatía.

Calificación: 5

Woody Allen, 83 años. Admirable

Timothée Chalamet (Lady Bird, Call me by your name) tiene 23 años y Elle Fanning 21 (Super 8, Maléfica). Ellos son una pareja de jóvenes universitario en el delicioso y enésimo viaje de Woody Allen a Nueva York. El anciano director les saca 60 años pero sigue teniendo esa chispa que o se tiene o no se tiene. Es verdad que en sus casi 50 películas ese genio se ha volatilizado, pero no en esta ocasión.

Esta historia coral tiene todos los ingredientes de las grandes comedias de Woody Allen: las relaciones que se rompen una y otra vez, su fascinación por la ciudad, la lluvia, la muerte, los personajes de verbo fácil que apenas logran atisbos de felicidad... Chalamet es el último alter ego del cineasta, un romántico universitario que ha planeado el fin de semana perfecto y que, en la lógica de Woody Allen , nada sale como esperaba. Ella es una estudiante de periodismo radiante que va a entrevistar a su director favorito, pero tampoco su fin de semana es nada previsible. 

Las tramas secundarias se multiplican, cada una de ellas con el humor y el talento de las mejores películas del cineasta y actores tan diversos como Selena Gomez, Jude Law, Diego Luna, Liev Schreiber, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Cherry Jones o Will Rogers. 

En 90 minutos de entretenimiento divertidísimo e inteligente sobran algunas chistes grueso del Woody Allen más nihilista y cenizo. Uno de muy mal gusto todo hay que decirlo. Pero todo el resto de mecanismos narrativos de la película funcionan con una vitalidad admirable, fotografiada con maestría por su inseparable Vittorio Storaro (79 años). Hasta hay tiempo para el drama en una comedia que vuela gracias a giros y guiños del guionistas más grandes de los últimos tiempos.

Calificación: 8

"Joker": La trampa que impide la genialidad

El buen cine es el que sorprende, y está claro que nadie pensaba que DC Comics iba a salir tan laureado del Festival de Venecia con un película sobre el trillado Joker. Y menos con un director de orquesta como Todd Phillips, un cómico sin ninguna experiencia en este tipo de superproducciones y que tenía en su filmografía bodrio como Salidos de cuentas, Escuela de pringaos o Starsky & Hutch.



Este nuevo Joker es distinto a los anteriores; más psicológico y menos dinámico, bordado un actor que lleva interpretando seres perturbados casi una década. Joaquin Phoenix ganará el Oscar sin lugar a dudas por un personaje maltratado hasta el exceso para que el espectador se ponga peligrosamente en el bando de los antisistema. Visualmente la película capta esa atmósfera de perdición desquiciante con los planos quebrados y con el granulado y colorido quemado de las películas de serie B de los 70. Todo puesta al servicio del lenguaje corporal del actor protagonista que se ha pasado meses adelgazando 25 kilos, ensayando esa risa histérica cercana al llanto epiléptico.

La película tiene momentos magníficos, con una violencia concretada en 4 o 5 escenas imprevistas y brutales, siempre acompañadas por la partitura de la islandesa Hildur Guðnadóttir (Chernobyl) que hace un trabajo formidable y perturbador.

Reconociendo la grandeza de la película, me quedo insatisfecho con el maniqueísmo de Phillips, muy forzado a la hora de retratar a los brokers de Wall Street, la polícía y, especialmente, el padre de Batman. Igualmente un uso más moderado de la risa de Joaquín Phoenix y de las desgracias-palizas-humillaciones al payaso hubiese hecho que la película fuese más inteligente y menos tramposa. Le ha faltado ese escalón de sugerencia que sí tenía, por no ir muy lejos, El caballero óscuro de Nolan.

Calificación: 8

"Ad Astra": James Gray conoce la ruta

En la última película de James Gray hay destellos de Interstellar, First Man, La llegada,  o Gravity. Pero es un viaje distinto, personal. En mi opinión superior a las películas de Nolan y Chazelle, e inferior a las obras maestras de Villeneuve y Cuarón. Sin duda una de las películas del año y la consolidación de James Gray como un cineasta como firma y mucho que sorprender todavía (tiene 50 años).

Me quedo con la parte final en que la interpretación y el guión son muy sutiles. en esos momentos la película crece y se instala en el terreno metafísico con una habilidad y sensibilidad. Aunque la banda sonora de Max Richter es correcta no llega a sumergirte como lo hacía en La llegada. Tommy Lee Jones y Brad Pitt si que están de lección magistral de interpretación.

Calificación: 8

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