"Un lugar en el sol": Del cine incandescente

Elizabeth Taylor apenas tenía 17 años, Monty 29 y George Stevens, el director, 45. Los tres estaban en su mejor momento y eso se nota en este clásico imperecedero. Aunque tiene un final que no está a la altura, el trabajo de interpretación y la puesta en escena es tan intensa y original que la película sigue asombrando por su personalidad.

Garci le dedicó uno de sus imprescindibles programas de cine...

Calificación: 8  











"Déjame salir": Taquilla, loopings y poco más

El cine de terror en la última década ha sido la mina más rentable de la gran industria norteamericana. Con presupuestos minúsculos, una casa y una idea original, los títulos que han logrado taquillazos inimaginables han sido muy numerosos. Insidious, The Conjuring, Paranormal activity, The Purge, La Visita, Múltiple... Y él ultimo en llegar ha sido Déjame salir, una película que tuvo la feliz coincidencia de estrenarse en el final de la era Obama con el debate racial en la pole de la opinión pública.



Los datos son increíbles. Déjame salir costó 4,5 millones de dólares y sólo en Estados Unidos ya logró 175. En España ya es nº1 en taquilla y en total en el resto del mundo en apenas unos días ya ha cosechado 55 millones.

La promoción invasiva de Internet y un tráiler muy impactante (y muy destripador de la historia todo hay que decirlo), han aprovechado una premisa terrorífica tratada con humor e ironía muy pegada a la realidad actual. La película es entretenida y cuenta con varios cambios de tercio muy sorprendentes. También la joven pareja protagonista destaca por una interpretación muy valiosa y creíble. Daniel Kaluuya (Sicario) y Allison Williams (Girls) toman la alternativa y sostienen gran parte de la película componiendo una pareja diferente de indudable química.

Gran parte de la inquietante atmósfera se debe a la siniestra y cómica música del primerizo Michael Abels, que recuerda a la mítica BSO de Bruce Broughton en El secreto de la pirámide.



Aunque la película cumple con creces lo que promete: una historia muy creativa e imprevisible, finalmente el recorrido no deja satisfecho. Hay varias trampas muy torpes en el último tercio (esa puerta abierta de un armario que desvela un secreto fundamental), algunas bromas fuera de lugar y la conclusión no da ningún tipo de trascendencia, contenido ni metáfora a unos personajes títere que van de aquí para allá sintiendo y padeciendo muy poco lo que ocurre.

Comparada con la deslumbrante Cloverfield 10 Lane, Déjame salir resulta insatisfactoria, banal y mucho menos verosímil. Y si la comparamos con las últimas de James Wan (las dos partes de The Conjuring e Insidious) la distancia es abismal. Jordan Peele, director y guionista de Get Out, MadTV, Obama y Key and Peele, tiene ingenio para crear historias pero aún le falta mucho para ser un buen cineasta de género.

Calificación: 6      

Que Jessica Chastain no haya ganado todavía un Oscar...

El caso Sloane es una película dirigida con pulso y escrita con la acidez que requiere la historia: un thriller de poder de máxima intensidad... Y por encima de todo está Jessica Chastain, que vuelve a ser la mejor de la película y de todas las actrices de su generación. Que esta actriz no tenga todavía un Oscar es como para dejar de repartir Oscar hasta que alguien solucione esta inexplicable injusticia. Qué gran personaje y qué trabajo más colosal. Puede parecer que la brillantez de sus diálogos hace sencilla su tarea, pero nada de eso. No resultar insoportable con esa inteligencia y esa labia, y además lograr registros de vulnerabilidad es muy meritorio.

La película tiene un ritmo vertiginoso en el que colabora mucho la música de Max Reichart y los innumerables giros del argumento. John Madden logra esta vez una mayor fluidez en la historia que en sus últimos films (La deuda, El nuevo exótico Hotel Maringold). Además la mayoría de las tramas secundarias son necesarias y están bien desarrolladas.

El caso Sloane es un título más a incluir en la lista de películas y series políticas del siglo XXI que están modernizando un género que parecía haberse atascado en los años 70.

Calificación: 8    

"Mud": Mark Twain sobrevuela Arkansas

Ellis y Neckbone son dos adolescentes unidos por una fuerte amistad y un entorno familiar desafortunado. Un día conocen a Mud (Mathew McCounaghey), una especie de Robinson Crusoe que vive alejado de la civilización, amenazado de muerte y con el recuerdo constante de su amada (Reese Whiterspoon).

La crítica norteamericana ha acertado de pleno al comparar a Mud con la literatura aventurera de Mark Twain. El protagonista de esta película tiene un halo de niño perdido de la cultura del éxito norteamericana similar al que tuvieron en su día personajes como Huckleberry Finn o Tom Sawyer. El director y guionista de la película Jeff Nichols (Arkansas, 1978), ya trató una historia con ciertos paralelismo en su opera prima (Shotgun Stories, 2007). Sin embargo, la película con la alcanzaría mayor prestigio internacional fue con la apocalíptica Take Shelter en 2011 al ganar el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes. En todas ellas retrata seres solitarios, indefensos, salvajes e inocentes en busca de un refugio nuclear, un amigo o al menos una mirada que les proteja.



En Mud destaca la revitalización de dos actores habitualmente dedicados a la comedia capaces de estar simplemente insoportables si no se les dirige con acierto: Reese Whiterspoon (En la cuerda floja, Esto es la guerra , Ojalá fuera cierto) y Mathew McCounaguey (Novia por contrato, Como locos a por el oro, Amistad). Ella construye el personaje con la mirada, él con la voz (una insustituible y demacrada voz). Juntos protagonizan una historia de amor insólita, magníficamente sugerida en el guión del propio Nichols. El resto de actores también muestran una contención y veracidad interpretativa muy lograda, especialmente en el caso de los dos adolescentes y en el de los secundarios Sam Shephard y Ray McKinnon que aprovechan personajes escritos con una precisión milimétrica. Curiosamente el actor con un personaje menos definido es Michael Shannon, protagonista de las dos películas anteriores de Jeff Nichols.

Todo lo que cuenta Mud está narrado con un tempo lento, adecuado para unos personajes que no se desvelan a la primera línea de diálogo, que les guste esconder una rica intimidad muy bien insertada en un entorno selvático en el que hay serpientes, ríos a ninguna parte, camisas que protegen de la muerte y barcos que sobreviven con remiendos de chatarra y motores robados. La fotografía de Adam Stone (otro habitual en el equipo técnico de las películas de Nichols), da un tono realista a los paisajes, permitiendo un cierto romanticismo en detalles visuales de una lírica muy elocuentes: los atardeceres con los adolescentes montando en una vieja motocicleta, la conversación a la luz de la hoguera con Mud, el cruce de miradas entre Reese y Mathew cuando empieza a anochecer y la luna no quiere perderse el espectáculo.

Jeff Nichols también vuelve a contar con el compositor David Wingo que ya hizo una partitura muy sugestiva de piano en Take Shelter, y aquí adopta un estilo country perfectamente adecuado a la historia. Se agradece sobre todo el uso moderado de la música para mantener una coherencia con una melodía visual y narrativa muy sutil pero que te deja la sensación de haber visto personajes de carne y hueso que interesan de principio a fin.

Calificación: 8

Bombón suizo

Me quedé sin verla en San Sebastian porque hubo tan buen cine en ese festival que no pude verlo todo de golpe. Y en este caso la espera no ha disminuido mi entusiasmo ante esta opera prima de Claude Barras, un delicada animación adulta preciosa sobre unos niños a los que les han dejado sin infancia.

La vida de Calabacín dura apenas una hora pero cuenta mucho en ese tiempo. El detallismo de los paisajes y gestos es delicioso. Creo que es el mejor uso del color que he visto en stop-motion. Los últimos quince minutos componen un final que te deja sobrecogido. Una película que tardaré en olvidar. Un bombón suizo que merecidamente estuvo en la terna final de los Oscar de este año. Y que por cierto le da miles de vueltas a la aceleradísima película ganadora: Zootrópolis. 

Calificación: 8

"Negación": Sin pulso cardíaco

Con Rachel Weisz de protagonista, Tom Wilkinson de secundario y una historia real tan abracadabrante parece sencillo hacer una buena película. Pero el cine es misterioso y Negación es tan tibia y desganada que no transmite nada de emoción. Hay una corrección en los aspectos técnicos que no es suficiente para dar algo de vida a unos personajes sin alma, mal desarrollados y explicados.

Mick Jackson demuestra como director que es un cineasta plano como pocos. En su filmografía, hay mucha tele y poco cine. Eso sí, dirigió uno de los taquillazos de los 90, El guardaespaldas... Qué bónita canción y qué peli tan pequeña. Aún así hace tiempo empecé a leer un estudio sesudo y extenso de un crítico de cine que consideraba que era una de las grandes. Hay gente para todo.

El guionista es David Hare, nominado dos veces a los Oscar por el sugerente libreto de Las horas y de la muy sobrevalorada El lector.

Calificación: 5  

Mal día para Leo y Gabi. Pero yo seguiré en la grada

5 años después de su espectacular opera prima (Días de vinilo), el argentino Gabriel Nesci acaba de presentar en España Casi leyendas. Protagonizada por Santiago Segura, Diego Peretti, Diego Torres y Claudia Fontán, su segunda película vuelve a tratar sus temas favoritos: la amistad y la música. Pero esta vez no hay magia.

Desde el primer momento los personajes resultan exagerados y previsibles, y la multiplicidad de gags que funcionaba de maravilla en los diálogos de su primera película, aquí son aburridos y toscos. Ni Santiago Segura haciendo de adulto Asperger, ni el gran Diego Peretti interpretando al típico perdedor separado y despeinado con ropa sin lavar, pueden dar algo de vida a una historia que languidece a marchas forzadas.

Es muy reconocible el tono positivo y nostálgico de Días de vinilo, pero poco más ha quedado de ese gran cineasta argentino que esperamos que vuelva a sorprendernos pronto. Hoy Gabriel Nesci y Messi no ganaron, pero yo seguiré en la grada, pendiente de que estos dos genios vuelvan a tirar de chistera.

Calificación: 5

"Por trece razones": Un golpeo generacional necesario

Aunque lo explicaré con más detenimiento otro día, con más calma, lo avanzo telegráficamente. Esta polémica y tan comentada serie de adolescentes de ese gran director y mejor guionista que es Tom McCarthy (The Visitor, Win Win, Spotlight) tiene exceso de capítulos y algunos giros muy forzados... Y no se la aconsejaría a cualquier adolescente. Pero logra momentos sensacionales, especialmente en los capítulos finales, con un reparto estupendo y algunas escenas que abofetean con justicia a una generación malcriada y egocéntrica. Lo dicho, hablaré más tarde de ella, su enorme repercusión y la gran banda sonora. 

Calificación: 7




"Día de patriotas": La fiabilidad de dos buenos amigos

Se tenía que haber estrenado ya dos veces en España, pero dos retrasos inexplicables (en abril y mayo) hacen que, en principio, llegue a nuestras pantallas el próximo 7 de julio. En Estados Unidos la han considerado una de las películas más importantes en 2016. Peter Berg y Mark Whalberg se conocen de antes (Marea negra, El único superviviente) y ya han demostrado que saben hacer como pocos cine de acción con potencial dramático basado en historias reales.

"La cueva de los sueños olvidados": Audaz Herzog

En 1994, tres espeleólogos descubrieron una entrada escondida y claustrofóbica de la cueva de Chauvet en el sur de Francia, que hoy se considera uno de los principales “museos” de arte prehistórico. Más de 400 pinturas rupestres, muchas de ellas de más de 30.00 años de antigüedad, que se mantienen alejadas del gran público para facilitar el mantenimiento de la cueva y la investigación científica y artística de los expertos.

Werner Herzog
(Munich 1942) es probablemente el director de documentales más importante de la actualidad. Desde finales de los 60 ha dedicado casi toda su actividad profesional a historia muy diversas pero que reflejen un interés creciente por el uso de la música como elemento dramático, la utilización metafórica de la naturaleza y una visión bastante pesimista y nihilista del ser humano. 



Para quién no conozca su biografía le aconsejo que investigue por su cuenta por que no tiene desperdicio. Herzog nació en plena decadencia del Reich alemán de Hitler, años después fue abandonado por su padre, y ya en la tardía adolescencia viajó por todo el mundo en busca de historias que contaría en más de 30 títulos desde finales de los 60. Entres sus película destacan Grizzly Man (documental por el que fue nominado al Oscar), Encuentros en el Fin del Mundo, El país del silencio y la oscuridad y Futuro incierto. Siempre ha sido un personaje lúcido y extravagante, capaz de cumplir una apuesta que consistía en comerse su propio zapato (como casi todo, está en Youtube), emulando a Chaplin en La quimera del oro.

Estos apuntes biográficos creo que son necesarios para entender este documental que mira a la prehistoria en 3D. El uso de esta técnica da bastantes posibilidades ya que la profundidad de campo es un valor esencial para reflejar la belleza de la cueva y los magníficos paisajes periféricos, especialmente en los logradísimos planos aéreos. La variedad de personas que explican la cueva (historiadores del arte, geólogos, paleontólogos) hace que el documental no pierda interés en ningún momento y que sea muy asequible entender la trascendencia de este descubrimiento.



Herzog se apoya en su fotógrafo y compositor de banda sonora habitual para crear una atmósfera muy sugerente. La importancia de la música es tan grande que el cineasta rodó otro mediomentraje sobre la labor de Ernst Reijseger titulado Oda al amanecer del hombre, en el que se ve la maestría del compositor que logra que los instrumentos vayan mostrando la evolución del ser humano desde sus orígenes. Esta banda sonora cuenta con la inestimable ayuda de la voz narradora del propio Herzog que es muy sugerente, con un matiz y una cadencia difícil de encontrar.

Es una lástima que este director tenga una mirada tan distinta a la de Malick en El árbol de la vida. Ambos cineastas comparten esa admiración respetuosa hacia la Creación, pero donde uno ve orden y armonía el otro ve caos y sinsentido. La película se resume en una metáfora (el cocodrilo albino que se mira al espejo), muy creativa y sugerente pero que da un tono innecesariamente nihilista y pedagógico al documental.

Calificación: 8

"Big Little Lies": Taradas modernas

El reparto de esta serie demuestra una vez más que la televisión ha dejado de ser la cara B del cine hace muchas décadas. Nicole Kidman, Reese Witterspoon, Shailene Woodley y Laura Dern componen un cuarteto impresionante que hace que la serie en muchos momentos parezca buena. El creador de esta singular ficción es David O. Kelley, uno de los guionistas y productores norteamericanos más prolíficos desde que en 1989 presentase la serie cómica generacional Un médico precoz. Desde entonces la retahíla de títulos famosos es inacabable: La ley de los Ángeles, Chicago Hope, Ally McBeal, El abogado, Boston Legal...

Big Little Lies cuenta la historia de cuatro mujeres que presumen de modernas, independientes, feministas y competentes profesionalmente. 3 de ellas tienen casas impresionantes con terracita con vista a playas paradisíacas, uno o dos hijos, alguna que otra mascota, armarios repletos, divorcios a cuestas... El argumento se centra en un misterioso asesinato que irá desvelando los conflictos entre ellas, lobeznas devoradoras de hombres y mujeres, obsesas de sexo enfermizo, impulsivo y cuanto más salvaje mejor. 


El talento de las actrices es incuestionable, y el director francés Jean Marc Vallé (Café Flore, Dallas Buyers Club, Alma salvaje) le da a la serie un tono de "película para presentar en un festival de cine" (montaje sorprendente, utilización de música desconcertante, sonidos en off, planos metafóricos) que ha fascinado a una parte importante de la crítica de televisión. No me incluyo en ese grupo.

Y es que por mucho que se disfrace de moderna, creativa y verosímil, esta historia es tramposa e imposible. David O. Kelley siempre ha mostrado fascinación por mujeres al límite de la cordura pero muy expresivas y aquí se ha despachado a gusto. Todas ellas son obsesas del sexo violento, insoportables, ciclotímicas e irracionales. Empezando por Nicole Kidman, que vuelve a hacer de mujer objeto de deseo con un marido maltratador al que ella mira como un Grey al que sólo hace falta mirar con cariño sus sombras. Shailene Woodley es el personaje más humano y dulce, pero también inconsistente. El momento en que le explica la felación como algo mágico a su hijo de 6 años aún me tiene estupefacto. Por no hablar de la hija de Reese Witterspoon que está muy concienciada socialmente y por ese motivo vende su virginidad para dar todo ese dinero a Amnistía Internacional. 

Todo es tan extravagante como en los peores culebrones, pero el director y el productor intentan vender que esta serie es mucho más sofisticada que Revenge y Scandal. Y no. Los planos de orillas paradisíacas con huellas en la arena y olas rompiendo en acantilados no hacen de una ficción algo poético. Tampoco bastan cuatro grandes actrices en constante giro dramático. Hace falta delicadeza, matices y detalles, algo que no huele en ningún momento esta efectista serie que acaba con unos planos aborrecibles e incoherentes con el resto de la historia. Un bonito anuncio de colonia a modo de conclusión que no consigue aromatizar la miserable y egocéntrica frivolidad que nos han contado a lo largo de 7 capítulos.    

Calificación: 5

"La que se avecina": Humor ibérico en loncha gorda

Hasta hace unos años, No desearás al vecino del quinto de Alfredo Landa (1970), era la película española más vista en nuestro país. En 1998 fue superada por Torrente que estuvo más de una década en lo más alto hasta que llegaron Lo imposible (42 millones de euros ingresados) y, finalmente, 8 apellidos vascos (50 $). Esta evolución refleja cómo el cine español ha ido subiendo escalones de calidad y el público ha respondido. Sin embargo, también está claro que el humor ibérico en loncha gorda tiene mucha audiencia.



En la televisión española pasa algo asombroso. Las series españolas arrasan llevándose por delante a las mejores producciones norteamericanas como Mad Men o Breaking Bad. La que se avecina es en este sentido un ejemplo claro de cine barato y resultadista, que divide España entre los que adoran la serie y los que la aborrecen. Los creadores son los mismos de Aquí no hay quien viva, otra producción bajo el patrocinio del humorista José Luis Moreno.

La trama de la serie es sencilla: un grupo de vecinos no paran de chillarse lo idiota que es uno, lo fulana que es la otra y lo “buenorra” que está la nueva del cuarto derecha. Las escenas corales son constantes en los pasillos del vecindario con una velocidad trepidante muy característica de las comedias de situación. Hay golpes de ingenio en situaciones y personajes pero la redundancia de humor fácil, exagerado y chusco es agotadora. Hay grandes actores de comedia como Fernando Tejero o Nathalie Seseña pero están demasiados encorsetados en personajes histriónicos con clichés muy rancios del macho ibérico ateo y cumpulsivo, y la maruja crédula y en el fondo bastante golfa.

Calificación: 3

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