¿Clint Eastwood no tiene quién le escriba un guion mejor?

Para cualquier otro director de cine sería imposible, pero Clint Eastwood tiene demasiadas vidas de repuesto. El próximo 31 de mayo cumplirá 89 años y acaba de estrenar en España una película que dirige y protagoniza: la 40º como director y la 72º como actor. Aunque decepcionó todo el mundo con su anterior "aportación" al cine, Mula tenía todos los componentes para recuperar la madurez y el tono crepuscular de Gran Torino, Sin perdón o Million Dollar Baby.



La historia en la que está basada la película es un suceso real publicado en el New York Times. Un juguete para un actor como Clint Eastwood que se ha caracterizado en su vida familiar por su inestabilidad (5 divorcios) y la prioridad que ha dado en su vida al trabajo de actor y cineasta.

El guion lo escribe Nick Schenk (Gran Torino, Narcos, Manhunt: Unabomber), que en esta ocasión no ha estado brillante. Aunque la película interesa apenas emociona porque los personajes tienen un perfil tosco, verbalizado hasta la simpleza, con un redundancia empobrecedora en la ideas madre (ya mostradas TODAS en el trailer promocional). Darle a Dianne West, una de las más grandes, un personaje descrito con tanta torpeza es un delito.

Tampoco Clint Eastwood tiene un protagonista a la altura y hay varias escenas en las que da pena verle tan limitado por unos diálogos atropellados y previsibles. En el guion de Shenck hasta Bradley Cooper resulta indiferente. Por no hablar del narco del rifle dorado que le toca interpretar Andy García o los traficantes de plástico que aparecen en la película. Un desperdicio en toda regla que solo se salva por volver a ver actuar a la última leyenda del cine norteamericano.

Calificación: 6

 

El título es inacabable pero la película es deliciosa

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. Lo que menos importa de esta gran novela y su espléndida versión cinematográfica es el postre "para pobres" que alarga el título. Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Grandes esperanzas, Donnie Brasco) ha realizado su mejor película casi sin darse cuenta. La novela respira libre a través de un guion y una planificación que se ponen al servicio de una historia conmovedora y un grupo numeroso de personajes fascinantes.

Las localizaciones, el vestuario y la fotografía son una muestra más de que el cine británico, cuando se pone elegante, es inmejorable. Todos los actores expresan con delicadeza registros dramáticos muy matizados, con un toque de humor y amor por la literatura encantadores.

Desde que ví Brooklyn no recuerdo una película tan hermosa y aconsejable para cualquier tipo de público.

Calificación: 8

Tres veces Van Gogh

En el último mes he visto 3 películas sobre el pintor holandés muy distintas. La más reciente es la película de Julian Schnabel, cineasta y pintor, (La escafandra y la mariposa) por la que William Dafoe consiguió una nominación al Oscar al mejor actor principal. Es una película de detalles geniales y momentos exasperantes. Una película de autor para bien y para mal que arranca de manera espectacular y acaba por derribo.

Entiendo que esa planificación nerviosa de constante movimiento y desequilibrio ayuda a entender al artista pero acaba siendo excesiva. Y la reiteraciones obsesivas de Vincent que el director transmite con monólogos interiores hacen que la película se repita así misma y no avance dramáticamente. Algo similar a lo que le sucede a una música que le viene pequeña a la historia, le falta emoción y variedad. Por último, los personajes secundarios apenas están esbozados sin llegar a profundizar en ninguno a pesar de tener actorazos como Oscar Isaac, Mads Mikkelsen o Mathieu Amalric.

Calificación: 7



Loving Vincent es uno de los experimentos más originales de los últimos años. Este film polaco sobre Van Gogh está animado por los trazos nerviosos del pintor holandés. Una verdadera belleza que además cuenta con un guion prodigioso que permite conocer al artista complejo desde puntos de vistas muy diferentes. La película te hace mirar de otra manera contemplando como lo hacía el pintor y entendiendo una sensibilidad muy peculiar.

Uno de los grandes aciertos es la premisa de la película que permite que el espectador vaya conociendo las diferentes capas del protagonista a través de una carta que no llegó a ser enviada.

Loving Vincent logró en 2018 la nominación al Oscar a la mejor película de animación.

Calificación: 8´5



Unir el color de Van Gogh y el de Minnelli en una película sólo podía dar una película fascinante visualmente. El loco del pelo rojo encandila desde sus primer plano: ese texto en letras de tipografía reconocible del artista holandés. Kirk Douglas no se llevó el Oscar finalmente a pesar de estar nominado pero su interpretación es extraordinaria: entre enfermiza, volcánica y sensible. El que sí recibió estatuilla fue Anthony Quinn que interpretó a un Paul Gaughin irascible y tosco.

A la película le falta un guion menos disperso y más acertado en el último tramo en que la historia se hace algo plomiza y los personajes no culminan con la intensidad que deberían. El libreto de Norman Corwin (La señora Chesney, La maja desnuda) tiene algunas escenas dialogadas con interés y otras demasiado confiadas en la pericia visual de Minnelli y los actores.

Aún así es una de las mejores películas sobre la pintura que ha aportado el séptimo arte.

Calificación: 7´5




"La decisión de Sophie": Meryl en su esplendor

Creo que nunca he hablado en este blog de Alan J. Pakula. Este director norteamericano nacido en el Bronx en 1928 fue un cineasta importante en el último tercio del siglo XX con películas como Klute (1971), Todos los hombres del presidente (1976), El informe pelícano (1993) o La sombra del diablo (1997).



En 1981 realizó La decisión de Sophie que supuso el segundo Oscar para una joven Meryl Streep. Es una película sobre el Holocausto diferente a las demás, con un guion que consigue crear un ambiente muy peculiar entre la locura y el lirismo romántico que se refleja en la maravillosa música de Marvin Hamlisch (ganador de 3 Oscar en 1974 por las canciones y bandas sonoras de El golpe y Tal como eramos).

Esta película tiene algunos defectos evidentes como el exceso de metraje y una cierta dispersión argumental, pero mantiene el interés y valor con el paso del tiempo. Aparte de Meryl Streep, Kevin Kline y Peter MacNicol están perfectos en el retrato de sus personajes. La bellísima fotografía es de Nestor Almendros. 

Calificación: 7´5

"Alita": Cameron al guion

Veo a James Cameron como guionista de una película y me pongo a temblar. Álita es otro espectáculo visual extremadamente laborioso y dramáticamente indiferente. Esta mujer biónica capaz de terminar con cualquier robot gigante o fuerza del mal que se le ponga delante, tenía el aliciente de mantener una cierta humanidad en su disco duro. Cameron dedica un tiempo generoso en presentar al personaje y sus seres más cercanos interpretados por actores de la talla de Christoph Waltz, Jennifer Connelly Jackie Earle Haley. Pero es tiempo perdido, y casi se echa de menos que no empiecen antes a matarse vivos.

No he visto el anime original de 1993 así que no puedo comparar, pero este remake de Alita es un producto sólo para adolescentes que buscan entretenimiento sin meter cabeza y corazón en una historia. Dirige Robert Rodríguez que me cayó simpático en el primer Spy Kids y poco más (es una manera diplomática de decir que me parece un cineasta enfermo con una tendencia al gore y a lo histriónico perfectamente demostrada en Machete, Sin City o Planet Terror). Esta vez ha evitado la paranoia de sus títulos más degradantes y se ha acercado a un público más amplio. La película ha costado 170 millones y por ahora ha ganado 265 en taquilla.

Calificación: 6




"A las 9, cada noche": Siniestramente Clayton

Jack Clayton fue un director británico que siempre ocupó las segundas filas. Nunca estaba en la lista de los mejores directores pero en su filmografía hay títulos tan impecables como Suspense. A las nueve cada noche (1967) es una historia macabra de terror con niños. Una película de tensión permanente sin puertas que chirrían ni espíritus malignos. Simplemente hay un cadáver en una casa sin padres.

El reparto es desconocido con excepción de Dirk Bogarde que hace un personaje seductor y perverso. Pero el elenco de jóvenes actores te sobrecoge por su credibilidad y un guion que retrata perfiles muy bien delimitados. Pamela Franklyn había resultado perturbadora en su papel de Flora en Suspense, y el encantador Mark Lester enamoró al público en Oliver.

Clayton mueve la cámara con la seguridad y personalidad de los maestros que hacen todo muy sencillo, y Georges Delerue (384 bandas sonoras a sus espaldas: Love Story o Platoon entre otras), añade una música levemente tenebrosa que envenena el pacífico hogar de los hermanos Hook.

Calificación: 8



  

"The Green Book": Lo que falta es color

Hace unos meses vi el trailer de la última y laureada película de Peter Farrelly, sin duda la mejor del director cómico, hermano de Bobby, y culpable de comedias zafias y a ratos divertidas como Dos tontos muy tontos, Vaya par de idiotas, Algo pasa con Mary. Te contaba casi toda la historia y te incluía las mejores frases de la película. Aún así fui a verla con interés y precaución: había ganado el Premio del Público en Toronto, estaba nominada a 5 Oscars y todos los críticos la incluían entre las mejores películas del año.



Viggo Mortensen está enorme física y artísticamente en este personaje rudo y extrovertido. La película es una conversación en coche de dos personajes antagónicos que recuerda un poco a Paseando a Miss Daisy con unos gloriosos Morgan Freeman y Jessica Tandy. Peter Farrelly sabe imprimir humor a una amistad que pretende ser entrañable y complementaria. Supongo que si a uno le entusiasman películas como Intocable o Criadas y señoras, Green Book le parecerá una obra maestra. A mí se me atragantan tantos subrayados y efectismos, tan poco matiz en el desarrollo de personajes. También me sucedió con la última película de Spike Lee, más tendenciosa pero en esa línea de dejar claro los buenos y los perversamente malos de la historia.

Los perfiles de italiano tosco y artista sensible y homosexual me parecen clichés en toda regla. No me importa si se les utiliza como esqueleto al que acompañar con ingredientes personales, pero no es el caso de esta comedia que me ha chirriado en demasiados momentos.

Calificación: 6´5

"Creed II": inmejorables Stallone y Lundgren

Este Rocky 8 disfrazado ha sido una grata sorpresa para casi todo el mundo. La primera parte de Creed no era una mala película pero esta segunda parte es bastante mejor. Por guion y por reparto. Stallone y Dolph Lundgren vuelven a interpretar los personajes de Rocky IV ...34 años después. Pero lo hacen con madurez y sentido común, escogiendo las frases y gestos adecuados a su edad y haciendo crecer a sus personajes. No hay que olvidar que entre los dos han interpretado más de 150 películas y dirigido más de 15. La mayoría son horribles, carne podrida de los tiempos del VHS. Pero nadie puede negar que estos dos golpeadores tienen oficio y experiencia delante de la cámara.



El director de la primera parte de Creed (Ryan Coogler, todo un ídolo gracias a realizar la oscarizable Black Panther), sólo ha intervenido como guionista junto con Stallone. El relevo lo ha tomado Steven Capler Jr., prácticamente un desconocido que hasta ahora había echo una película y una serie que no habían llamado la atención (Rapture y The Land). También por eso Creed II es muy meritoria al contar una historia predecible con un diseño atractivo en las escenas de pelea y en los momentos dramáticos. 135 minutos que te llevan por terrenos conocidos con la sensación de que estás viendo algo distinto. Se cuida a los personajes y a su desarrollo, evitando el ridículo que parecía inevitable y superando todas las expectativas.

Michael B. Jordan (Fruitvale Station, Black Panther) construye un protagonista temible y vulnerable. Un creíble campeón de los pesos pesados que sufre lo indecible al quedarse sólo en casa con su bebé recién nacido. Gracias a él y al diseño de los tres magníficos personajes femeninos (la esposa de Creed, su madre y la exmujer de Drago), la película tiene una buena historia y un drama que llega a conmover.

Calificación: 7

Herida de intensidad

Barry Jenkins se llevó el Oscar a la mejor película más deconcertante de los últimos años por Moonlight. Todo apuntaba a que El blues de Beale Street iba a ser una de las favoritas de cara a los premios de la Academia, pero finalmente se ha quedado con 3 nominaciones (mejor guion adaptado, actriz secundaria y banda sonora).



Este dramón trata del amor prohibido entre una chica que se queda embarazada a los 19 años y su novio que acaba de ser encarcelado por un homicidio que no cometió. Ya en el primer plano se percibe el buen uso del color, las localizaciones, el vestuario y la música en un movimiento de cámara maravilloso. Luego viene el careo en la cárcel en el que se desparrama en toda su plenitud esa intensidad que acaba por matar a la película. Si ya la historia tiene una abundancia melodramática difícil de digerir, los modos de Jenkins en la dirección de actores y el guion subrayan aún más la afectividad de los personajes.

La escena del encuentro de los padres de él y de ella es un prodigio de maniqueísmo. La madre ultracristiana no puede ser más tremenda, el marido que no duda en abofetear a su mujer no puede ser más inverosímil, y la hermana que lapida con las palabras es un busto parlante del guionista. Mientras tanto el resto de personajes llora. Y aún queda hora y media.

No tengo dudas de que se trata de una película con aciertos, al igual que Moonlight, pero en este caso el melodrama es aún más exagerado y ralentizado hasta llegar a un momento en que la historia pierde interés.

Calificación: 6       

El vicio de Holywood

Adam McKay es una especie muy curiosa de Hollywood. Después de hacer comedias de lo más tontas durante 10 años (Hermanos por pelotas, Los otros dos, Los amos de la noticia) marcó un gol por la escuadra en 2015 con La gran apuesta. Repartazo y un guión excelente sobre una historia real de las que indigna aún más al espectador contribuyente.



Todo lo que funcionaba en esta película sale perjudicado en El vicio del poder. Se tienen muy pocas certezas sobre Dick Cheney, vicepresidente de George Bush junior, pero McKay no tiene dudas. Ni sobre Cheney ni tampoco sobre todos los de su gabinete. Él conoce la "verdad" y se empeña en que nosotros también la conozcamos. Eso mata la película. No es la primera vez que la administración Bush es representada en el cine como una panda de paletos ambiciosos sin ningún tipo de civismo moral. Así, mientras que en La gran apuesta uno se considera inteligente al entrar en el discurso en El vicio del poder uno se siente bastante imbécil y manipulado.

Lo del monólogo final de Christian Bale es el último subrayado en un guion escrito con mayúsculas e interpretado con maniqueísmo bobo y maniqueo. Sam Rockwell hace lo que le da la gana en su interpretación de Bush (algunas escenas como las del 11S parecen sacadas de una parodia de José Mota). Y Steve Carrell no parece Donald Rumsfeld, sino más bien Arévalo en una película picantona de las que le gustan a Enrique Cerezo.

Evidentemente el discurso gustará a los que, como McKay, piensan que en la política norteamericana hay héroes nacionales (como Lincoln, Obama o Kennedy) e idiotas con despacho en la Casa Blanca (Nixon, Bush o Trump). No es casualidad que El vicio del poder esté nominada a la mejor película junto con Infiltrado en el KKKlan. El vicio de Hollywood por la política unidireccional ni nació ayer ni morirá en los próximos meses.

Calificación: 6

Yorgos Lanthimos, el "favorito"

Nació en Atenas hace 45 años y ahora mismo es de los "creadores" más alabados del mundo cinematográfico. Su última película La favorita acaba de ser nominada a 10 Oscar, entre ellos el de mejor película, director y actrices (Olivia Colman, Emma Stone y Rachel Weisz). Esta historia sobre una reina francesa loca y caprichosa en el siglo XVIII ya obtuvo el Gran Premio del Jurado y de mejor actriz principal en el pasado Festival de Venecia.

Lanthimos ya dejó claro desde el principio que no viene a ser un cineasta como los demás. En Alps, Canino, Langosta o El sacrificio de un ciervo sagrado aporta una sensibilidad enfermiza, con personajes sin alma que vagan por un mundo zombi sin rastro de humanidad. Con un humor ácido y en algunos momentos ingenioso retrata una sociedad perdida, esclava de convenciones, temores y una vida pasada que ha dejado una impagable factura pendiente.



El trailer es atractivo y las películas de Lantimos también tienen decisiones brillantes en planificación, fotografía y guion. La favorita es, con diferencia, su película más digerible para un público amplio. Los personajes no son tan autómatas y la crueldad es menos salvaje. Tiene un indudable encanto esa ironía sobre la aristocracia tarada y las 3 actrices están perfectas cada una en su papel de monarca déspota y damas favorecidas.

Por todos estos motivos parece que voy a inscribirme en el club de entregados al director griego y no es así. Ni mucho menos. Ese club ya está muy solicitado y, aunque reconozco que hay aspectos destacables en su modo de hacer cine, sus películas me parecen artificios vistosos e impactantes con muy poco que contar. La recurrencia a un decadentismo occidental perverso de marcada obsesividad sexual me acaba por dejar fuera de unas películas con excesos de autor y defecto de personajes. Y en esa órbita me quedaré siempre, a pesar de los pesares, con otros "favoritos" de los críticos de cine como Haneke o Cronenberg.

Calificación: 6


  

"Madre": Matrícula en cortometraje

Todo el mundo habla de Rodrigo Sorogoyen. Con tan sólo 3 películas: Stockholm, Que Dios nos perdone El Reino) ha demostrado que es uno de los mejores cineastas europeos en la actualidad. En este cortometraje hace un ejercicio brillante de técnica cinematográfica y tensión dramática por medio de la elipsis y el plano secuencia.

Aquí os dejo un link para ver el cortometraje completo y la videocrítica que hice cuando se presentó en el Festival de Cine de Málaga de 2017. Allí ganó el Premio del Público y el de mejor actriz principal.

El próximo 24 de febrero Madre podrá ser el primer cortometraje en lograr el primer Oscar para España en esta candidatura en la que acaba de ser nominado. En frente tendrá un corto irlandés, dos canadienses y uno norteamericano

Calificación: 10


Alfonso y Pawel, la amistad de dos genios

Tener a los directores de Roma y Cold War juntos durante más de una hora para hablar de cine es un lujo. Hablan con la sencillez de los clásicos. No hay petulancia ni palabras rimbombantes. Se les entiende y se les admira. Además son amigos y se nota.

El mejor cine de 2018

Cuarón ha hecho la mejor película del año y del siglo XXI mientras el cine español sigue destacando. Dos grandes noticias. 



1º) "Roma" de Alfonso Cuarón (10)
2º) "The Guilty" de Gustav Möller (9)
3º) "Ralph rompe Internet" de Rich Moore, Phil Johnston (9)
4º) "Bohemian Rhapsody" de Bryan Singer (8´5)


5º) "El reino" de Rodrigo Sorogoyen (8´5)
6º)"Un asunto de familia" de Hirokazu Koreeda (8´5)
7º) "Un lugar tranquilo" de John Karsinski (8´5)
8º) "Un día más con vida" de Raúl de la Fuente y Damian Nenow (8´5)




9º) "El hilo invisible" de Paul Thomas Anderson (8´5) 
10º) "Viaje al cuarto de una madre" de Celia Rico (8´5)
11º) "El regreso de Ben" de Peter Hedges (8´5)
12º) "Las distancias" de Elena Trapé (8´5)



13º) "Entre dos aguas" de Isaki Lacuesta (8)
14º) "Campeones" de Javier Fesser (8)
15º) "Whitney" de Kevin Macdonald (8)
16º) "Misión imposible 6: Fallout" de Christophe McQuarrie (8)

 

17º) "Spiderman: Un nuevo universo" de Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman (8)
18º) "Searching" de Aneesh Chaganty (8)
19º) "Kursk" de Thomas Vinterberg (8)
20º) "Benzinho" de Gustavo Pizzi (8)



Consulta aquí la lista de lo mejor del cine de 2017 y de 2016

Un nuevo universo donde menos te lo esperas

Así se ha vendido el nuevo Spiderman. Una nueva experiencia en dibujos animados con la textura del comic con una capacidad increíble para sorprender al espectador saturado de hombres araña. Visualmente la película está muy lograda con una imaginación desbordante en cada escena muy cercana al videojuego y al modo de percibir del adolescente del siglo XXI: música alternativa, giros constantes, ritmo hiperactivo, sentimentalismo y nostalgia friki. Pueden parecer que estoy indicando defectos de la película pero no es así. Me parece muy meritorio que esas características hayan permitido una película compleja e ingeniosa, inteligente en el modo de abordar nuevos mundos y personajes.

Me encanta el modo de arrancar que tiene la historia. Todos tememos que nos vuelvan a contar otra vez la picadura de la araña y los 3 directores de esta nueva película lo saben y se ríen de ese lógico agotamiento. Además la muerte de Stan Lee el pasado mes de noviembre ha convertido las escenas en las que aparece referenciado en momentos memorables.

Es verdad que la evolución los villanos y de algunos personajes secundarios les falta recorrido e impulso en los últimos metros. Y que muchos se perderán en eso que llaman el multiverso. Aún así doy la bienvenido a esta nueva forma de plantear los dibujos animados y el cine superheroico.

Calificación: 8     

Canciones para olvidar y una película que readmirar

Un musical debe tener buenas canciones y Mary Poppins returns carece de ellas. Por lo demás la película es más o menos defendible: buen reparto con Emily Blunt a la cabeza, nostálgicos cameos de Angela Lansbury y Dick Van Dike, un atractivo vestuario colorista, un diseño de producción notable... El problema es cuando suena la música y empiezan a cantar. Ahí estaba gran parte de la magia de la inmortal Mary Poppins de Robert Stevenson con canciones y música de los hermanos Sherman.



Han pasado más de 50 años y generaciones enteras se saben de memorias estrofas completas de Con un poco de azúcar o Supercalifragilisticoespialidoso. Me gustaría preguntar a la salida de los cines donde se proyecta esta continuación de Mary Poppins si alguien es capaz de tararear alguna canción de las que acaba de escuchar en la película. Hagan la prueba. La banda sonora de Marc Shaiman es para tipificarla en el Codigo Penal. No hay ritmo ni originalidad por ningún lado. Los personajes cantan porque hay que cantar pero el baile, la música y las letras son tan grises como el cielo londinense.



Por otra parte Rob Marshall acertó de pleno en Chicago pero el resto es para olvidar: Annie, Into the Woods, Nine. Además reconozco que tengo un problema y es que últimamente estoy repasando la filmografía de Vincente Minelli. Y ver en la misma semana un musical de Rob Marshall y cualquiera del director de Un americano en París, Brigadoon o Cita en San Luis es muy peligroso. Los 130 minutos que dura La nueva Mary Poppins sobreviven gracias a que tienen una gran historia detrás. Ni el director ni el guionista (David Magee: La vida de Pi, Descubriendo Nunca Jamás) aportan ese punto de personalidad y hechizo necesario para que las aventuras que viven sus peculiares personajes sean realmente inolvidables.

Mientras que en la película de 1964 había cientos de guiños cómplices al espectador sobre el modo de ser de los británicos, el feminismo o la fantasía como un modo nuevo de vivir la rutina, en esta actualización hay un intento asfixiante e inútil de no estropear el original. Al final el barco se hunde en un estilo neutro e insignificante.

Como homenaje a Mary Poppins quedará la nada despreciable Al servicio de Mr. Banks: una película elegante que animaba a ver la excelente película original interpretada por Julie Andrews en 1964 (he vuelto a verla en las últimas horas y he comprobado que es una de esas obras maestras que cada día que pasa está aún más encantadora). Seguiré soñando con el día en que pueda ordenar así mi habitación con un simple chasquido de dedos.

Calificación: 6 

Voces desde Dinamarca

The Guilty en una de las 10 preseleccionadas para el Oscar a la mejor película extranjera de 2018. Un año con una competencia fuera de lo común: Roma, Pájaros de verano, Cold War y Un asunto de familia. Esta película danesa es un thriller sin levantarse del asiento. Pasamos 80 minutos en la cabeza de Asger Holm, un oficial de policía apartado del trabajo de calle y recluido en la atención del servicio de emergencias por teléfono.

El primerizo director y guionista Gustav Möller firma una de la películas del año con una intensidad y un ritmo encomiables. El guión es una obra de orfebrería, un perfecto mecanismo de intriga, dramatismo inteligente y desarrollo de personajes. La voz se convierte en un protagonista absoluto de la historia: la única pista que tendrá el protagonista para poder acertar en sus complicadas decisiones.

Esta película recuerda en el estilo al cortometraje Madre por el uso de la voz y el teléfono como instrumento narrativo fundamental. El protagonista absoluto está interpretado por el actor sueco Jakob Cedergen, un rostro habitual en las series de TV nórdicas que hace un trabajo excelente. Toda la película se apoya en una interpretación sabe modular a su personaje y hacerlo creíble en situaciones extremas. 

La ausencia de música es otro de los riesgos y aciertos del director. Una manera de no distraer el espectador del sonido completo de la llamada: no sólo la voz, sino lo que todo se escucha detrás de ella y ayuda a que el espectador a imaginar la escena de la emergencias.

Calificación: 9 

"Kursk": Sumergirse abriendo los ojos

Thomas Vinterberg ha realizado una película más espectacular e interesante de lo que me imaginaba. Desde luego le ha venido de perlas el apoyo financiero de Luc Besson para su película sea reluciente y cuente con un reparto de primera línea. El director danés es uno de los cineastas europeos que merece la pena seguir su rastro haga lo que haga (Celebración, La caza), pero esta historia tenía elementos fascinantes y una gran dificultar para imprimirle ritmo e intensidad a un relato mayoritariamente estático.

La película se concede licencias dramática aceptables y logra una personalidad visual muy atinada. Desde los cambios de formato de pantalla al desarrollo de personajes, el uso de la música o la medida claustrofobia de algunas escenas. Es una historia real que merecía el tratamiento inteligente y delicado que le ha dado Vinterberg

Calificación: 8 

"Viudas": la crudeza y genialidad de Steve McQueen

Jamás dudaré de que Steve McQueen (Shame, 12 años de esclavitud) es un director y guionista excepcional. En Viudas hay muchas escenas memorables, pero todas ellas brutales. Sólo con la escena del paralítico en la bolera ya es como para plantearse aconsejarla a alguien. Sin embargo a la hora de definir el amor, la compasión o la filiación, se nota que este director es muy torpe. Por eso acude a la carnalidad como único salvavidas. Así lo confirma la relación entre los personajes de Viola Davis y Liam Neeson, tan primaria que resulta casi ridícula cuando pretende posturearse como romántica.

Otra cosa son los diálogos de "a ver quién es más hijo de puta" o las escenas de acción que el director rueda con un ritmo espectacular y una música espléndida del más grande: Hans Zimmmer. Y por supuesto Steve McQueen da miles de vueltas a los que le han precedido al intentar hacer versiones femeninas de películas de éxito. Viudas se toma en serio a las mujeres y no vende lo imposible. En ese sentido el director hace un trabajo extraordinario porque era fácil caer en tópicos mediocres.

Todo brillan en un reparto muy bien seleccionado en el que cada personaje tiene su interés dramático y su medida cuota de pantalla. En algunos momentos me recordaba a las mejores películas de Ben Aflleck (Adiós pequeña, adiós o The town: Ciudad de ladrones. No llega tan lejos pero merodea con habilidad por ese mismo terreno minado del cine negro norteamericano.

Calificación: 7´5

Julia, Lucas... Y Peter Hedges

Supongo que todo el mundo hablará de esta película por lo inconmensurables que están Julia Roberts y Lucas Hedges. Y lo están. Siempre lo han estado. Merecerían todos los premios que les puedan dar en los próximos meses, pero a ellos les sobra atención mediática. Sin embargo a Peter Hedges, el padre de Lucas, le tenemos un poco infravalorado. Su película anterior (La extraña vida de Timothy Green) era sencillamente deliciosa. Un cuento de lo más original. También Como la vida misma era una comedia muy simpática y Retrato de April recreaba notablemente el mundo adolescente.

Peter Hedges es novelista y se nota. Sus diálogos encajan y se superponen creando personajes muy detallados. En algunos momentos le puede faltar algo de talento visual (estoy convencido que la escena del cementerio es mucho más brillante en el texto que en la pantalla), pero con ese reparto cualquier plano es dinamita.



La historia no era fácil de medir porque el material es hipersensible. Sin embargo el guión está escrito con tanta pericia como sensibilidad. Hace poco pudimos ver como un argumento muy parecido en Beautiful Boy era malogrado por un director y guionista mucho más limitado. Esta vez todo el recorrido es más creíble, cruel, tierno e impactante. Un viaje que hace pensar tanto a padres como a adolescentes sin necesidad de ser agresivo con el espectador.

Lo que Peter Hedges logra sugerir con una frase mínima ("Llegamos a un acuerdo") es impresionante. No extraña que el personaje de Julia Roberts no pueda contenerse. Acaba de descubrir algo tremendo pero el guionista lo ha contado con una simple sugerencia. Como si fuese un clásico del cine negro, confiando en la inteligencia del espectador y respetando la intimidad del personaje con una impagable delicadeza.

Le falta una música más creativa, un piano menos convencional y más emotivo. Es lo único que se me ocurre echarle en cara a una película que en todo lo demás es simplemente sensacional.

Calificación: 8´5


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