Las lentejuelas de Elton

Muchos han querido comparar este biopic de Elton John con Bohemian Rhapsody, denostando esta magnífica película sobre Freddy Mercury. A mí me encantan las dos porque reflejan el lado oscuro y luminoso, el encanto y el monstruo que hay detrás de cada genio. En Rocketman han querido mostrar de manera explícita lo que te sugiere claramente la película de Bryan Singer. Algunos lo consideran un gran acierto y en mi opinión es el único error importante. Se puede contar una vida tan pasional de una manera mucho menos convencional. Por eso me conmueve el personaje que interpreta Jamie Bell, mientras que el de Richard Madden me deja bastante más indiferente.



El poder del disfraz como elemento simbólico le da mucho juego al director Dexter Fletcher (director de un musical luminoso como pocos titulado Amanece en Edimburgo y una sport movie muy insulsa: Eddie el Águila). En esta película un impresionante Taron Egerton (Kingsman) muestra a un Elton John muy particular y desconocido que disfrazaba su soledad, sus adicciones e insatisfacción vital con vestuarios chillones y coloridos. En torno a la estrella aparecen sus conflictivos padres, los amigos de largo y corto recorrido, y esa corte de sanguijuelas que tiene toda estrella multimillonaria.

Como buen musical las canciones hacen avanzar la historia y los personajes. Echo mucho de menos algunas canciones fundamentales de Elton John en la banda sonora, pero en cambio me sorprendo con la cantidad de melodías fácilmente reconocibles de los primeros años del cantante.

Calificación: 8  

"Mesas separadas"; Galaxia en el motel

Delbert Mann venía de dirigir Marty en 1955, película por la que había ganado 4 Oscar importantes: película, director, actor y guion para el mítico Paddy Chayefski. Algunos la infravaloraron por ser una obra demasiado pequeña y televisiva para ser tan galadonada en los grandes premios del cine. Tres años después adapta Mesas separadas, la obra de teatro de Terence Rattigan (El caso Winslow, La versión Browning).

David Niven, Burt Lancaster, Rita Hayworth, Deborah Kerr, Wendy Hiller, Gladys Cooper y Rod Taylor componen un reparto estelar que interpreta a un grupo muy heterogéneo que convive en un pequeño hotel. Delbert Mann demuestra que no es un director menor con una planificación excelente en el que la cámara se desliza lentamente salvando las evidentes dificultades de rodar un texto tan teatral. El guion de John Gay (Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Torpedo) fue muy respetuoso con la delicada y sugerente obra de Rattigan, permitiendo que los personajes reflejasen una gama muy amplia de registros. 

La película obtuvo 7 nominaciones al Óscar y 2 estatuillas para David Niven y Wendy Hiller. Un premio menor para el gran clásico que sigue siendo.

Calificación: 9





Bellísima, necesaria y veraz

Hay mucha vida en esta película francesa. Vida de verdad: de personas que aman, sufren, hacen el ridículo, vuelven a intentarlo, se desesperan, sonríen. Eso que vemos todos los días lejos de la pantalla. En buenas manos trata sobre la adopción y todas las dificultades del protocolo, la educación y la construcción de un hogar estable.

El primerizo Jeanne Harre (hasta ahora había dirigido una película y una serie) obtuvo 7 nominaciones a los premios Cesar por esta película que emociona y abre muchos debates con inteligencia. El reparto está maravilloso al completo, cada uno de ellos tiene personalidad, ternura y vulnerabilidad. A los franceses se les da especialmente bien hacer este tipo de cine en profundidad sobre la educación y la sociedad actual. Ahí están La clase de Lauren Cantet, Hoy empieza todo de Bertrand Tavernier, Polisse de Maïwenn Le Besco, Ganar el viento de Anne-Dauphine Julliand o Custodia compartida de Xavier Legrand. 

En buenas manos es un cine necesario además de ser la mejor película actual sobre la adopción y las familias de acogida. Muy superior a esa comedieta boba titulada Familia al instante.

Calificación: 8´5



Una nueva era

Después de pasarnos décadas atados al mismo tipo de comedias televisivas parece que el panorama está cambiando en nuestro país. Paquita Salas ya supuso un paso adelante con respecto a series como Gym Tony o La que se avecina. Y en 2019 definitivamente se ha roto la inercia con dos series más que notables: Vota Juan y Justo antes de César. Dejó ahí los links a las reseñas y dos pinceladas de muestra.



Ozon haciendo equlibrios

François Ozon hace equilibrios en la cuerda floja y, en mi opinión, suele caerse. En su cine hay mucho intento de trasgresión que suele acabar en orgía cinematográfica, muchas veces premiada de manera exagerada. En ese grupo están En la casa, Una nueva amiga o El amante doble. Y luego está Frantz, una película pluscuamperfecta en cada detalle

Gracias a Dios sigue la línea de Spotlight a la hora de mostrar sin ofender una historia de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica. En ambas las víctimas son las principales protagonistas y el relato tiene la humanidad creíble que sólo pueden ofrecer los artistas que perfilan al detalle. La película es muy completa: 137 minutos que interesan y cobran vida en un reparto amplio que afina en cada nota. 


El padre de familia numerosa (fantástico Melvil Poupaud) es un personaje fantástico en el que se atisban muchos detalles de grandeza espiritual, de paternidad conmovedora, respeto a la intimidad y a la fama de los sacerdotes ejemplares. No tiene dudas que la mayoría son así y por eso la historia resulta tan medida y respetuosa. También resulta conmovedor esa anciana secretaria del obispo que tiene que escuchar los tremendas heridas de las víctimas. Es una mujer de una bondad expresada en una mirada cercana y unos pocas palabras acertadísimas. 

En sus malas formas queda retratado el personaje interpretado por el sensacional Denis Ménochet (Custodia compartida). Un hombre con deseos de venganza que pretende encender el lanzallamas sin diferenciar entre lobos y corderos. Para él todo es la misma fauna y eso queda ridiculizado en una escena paródica muy inteligente. 

Calificación: 8  
  

1956-1957: El momento de Kubrick

Stanley Kubrick siempre quiso ser perfecto. El mejor cineasta y el más innovador. Probablemente con Orson Welles nadie haya sido tan ambicioso con el séptimo arte. Creo que eso les llevó a la perdición después de hacer algunas obras maestras incuestionables en sus primeras décadas como creadores profesionales independientes. Recientemente he podido admirar Atraco perfecto (1956) y Senderos de gloria (1957) que Stanley Kubrick rodó de manera consecutiva.

De Atraco perfecto podría hablar horas, pero yo prefiero escucharles... Firmo todo lo que dicen. Cine negro a la altura de las más grandes como La jungla de asfalto, Perdición o El sueño eterno.

Calificación: 9







Senderos de gloria es la mejor película de la casi olvidada Primera Guerra Mundial. El antibelicismo de Kubrick que luego le llevaría a filmar La chaqueta metálica logra aquí una retórica perfecta. Visualmente la película no tiene precio desde la escena del ataque suicida al tramo final, para mí lo más esperanzado que hizo este cineasta algo enloquecido y enormemente cruel en sus retratos del ser humano.

De metraje y ritmo ejemplar la película sigue siendo un monumento que cada década que pasa es más impresionante, más actual e impactante.

Calificación: 10


Contar sin definir

El actor australiano Joel Edgerton (Sidney, 1974) tuvo un gran comienzo de su carrera como director. En su opera prima, El regalo (2015), él lo era todo: guionista, actor, director y productor. La película era una thriller original con personalidad e interés. Identidad robada es un film muy distinto. Una historia basada en una novela que relatas sucesos reales fácilmente impactantes con tres actores de inmensa categoría (Lucas Hedges, Nicole Kidman y Russell Crowe) junto a Joel Edgerton y al también actor-director Xavier Dolan.



La calidad de las interpretaciones y la canción original que fue nominada a los Globos de Oro no logran mantener una historia contada con muy poco talento en la planificación y el diseño de personajes. Edgerton no define con precisión un problema y unos personajes que deberían sugerir complejidad, dudas, recorrido... Ni las creencias religiosas de los padres, ni la homosexualidad del hijo y mucho menos los métodos educativos del líder de esa peculiar escuela son presentados con los matices imprescindibles que aportan veracidad a un relato.

Los subrayados maniqueos son constantes y sorprende la ligereza con la que el director muestra un intento de violación como si fuese algo asumible y natural en las relaciones homosexuales de iniciación.

Calificación: 5´5

Si le llaman "Dumbito"...

El personaje de Colin Farrell utiliza el dichoso diminutivo para referirse al pequeño elefante volador en la última película de Tim Burton. Supongo que será una cuestión de doblaje, pero sirve para definir este "remake" insignificante de uno de los mayores clásicos de Disney.



El loco cineasta que creó mundos maravillosos en Bitelchus, Mars Attack, Batman, Charlie y la fábrica de chocolate, Ed Wood, Big Fish o Eduardo Manostijeras lleva mucho tiempo haciendo películas sin alma. Maldito el día en que ganó tantísimo dinero con una versión gélida de la grandísima novela de fantasía de Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas (2010). Con una taquilla internacional de 1025 millones de dólares, Disney activó su maquinaria para trasladar a imagen real sus clásicos de dibujos animados. Algunas veces esa traslación tenía vida propia y razón de ser: Maléfica de Robert Stromberg (2014), El libro de la selva de Jon Favreau (2016).

El nuevo Dumbo es un entretenimiento perecedero, muy lejos de la imaginativa película original de 1941 dirigida por Ben Sharpsteen (director también de otras dos maravillas de Disney como Pinocho y Fantasía). Tim Burton sabe rodar con oficio y arte la vida de un circo pero hay muy poquita magia en el guion del mediocre Ehren Kruger (escritor de la saga Transformers, Gosth in the shell, La llave del mal, El secreto de los Hermanos Grimm). Los personajes interesan muy poco a pesar de tener actores tan fiables y burtonianos en el reparto como Michael Keaton, Danny De Vito o Eva Green. En el caso de los personajes infantiles el error también está en el casting (qué tiempos aquellos en los que Tim Burton descubría actores brillantes como Freddie Highmore o Winona Ryder). 

Aún así Dumbo es un paso adelante con respecto a las últimas y somníferas películas del director : El hogar de Miss Peregrine para niños peculiaresBig Eyes y Sombras tenebrosas. Por ahora en taquilla ya casi ha recuperado en una semana los 170 millones que ha costado la película, pero dudo que sea una éxito económico a la altura de Alicia o El libro de la selva.

Disney ya tiene preparadas la temible versión de Aladdin de Guy Ritchie y la esperada actualización de El Rey León de Jon Favreau. Y Tim Burton reaparecerá en 2020 con la secuela de la espléndida Bitelchús (1988), su primer gran éxito y uno de los títulos favoritos por su ejército de incondicionales. 

Calificación: 6





Almodóvar en sus mejores momentos

Julieta fue un paso adelante, quizás Dolor y gloria sea una consolidación. Se ha dicho mucho de esta película y prácticamente todo en el mismo sentido. Hay motivos para alabar este drama con tintes autobiográficos y algo de humor que se acerca al mundo de los recuerdos que ya vimos en la sensacional Volver

Antonio Banderas hace uno de los mejores personajes de su filmografía. Es el alter ego del director y realiza una interpretación que se sale de su estilo habitual con una expresión delicada y casi imperceptible, la de un personaje que "sabe mirar y escuchar" como reconoce el director manchego. Banderas es uno de los actores más simpáticos de este país y un talento incuestionable  para el musical y el cine de acción. Pero ahora que todo el mundo habla de que durante muchos años se le ha tratado injustamente en los medios y que no se le ha perdonado su éxito pionero en Hollywood, hay que recordar que sus elecciones en muchos casos no han sido buenas.



Ánimo a repasar la filmografía completa de este actorazo: 97 títulos entre series y películas. Hay buenas películas pero también hay cine y televisión de muy poca calidad, en todos los géneros y en todas las latitudes. Por volver a Almodóvar con quién ha rodado 8 películas: con él ha protagonizado dos de sus mejores películas (Mujeres al borde de un ataque de nervios y Dolor y gloria) y algunos de sus filmes más fallidos (La piel que habito, Los amantes pasajeros, Matador).

En el reparto de Dolor y gloria brillan todos y brillan mucho. Las mujeres y los hombres: Julieta Serrano, Leonardo Sbaraglia, Raúl Arévalo, Penélope Cruz, Asier Etxendía. Hay personajes con desarrollo y personalidad en un mundo almodovariano mostrado con una cierta medida que se echa de menos en otras películas. También hay algunas reiteraciones (tantas escenas de inyección de droga acaba cansando) y subtramas que podían dar haberse desarrollado más y mejor (el descubrimiento del cine en la infancia, por ejemplo).

La banda sonora, una de los aciertos más habituales del cine de Almodóvar, aquí destaca por su capacidad de recrear momentos del pasado con una claridad meridiana.

A Dolor y gloria le queda mucho para que le empiecen a premiar, pero no tengo duda que le van a llover todo tipo de galardones al máximo nivel dentro y fuera de España. Tiempo al tiempo.

Calificación: 8´5 

"El diablo dijo no": picaresca de Lubitsch y Raphaelson

Samuel Raphaelson fue uno de los grandes guionistas que trabajaron bajo el mando del maestro Ernst Lubitsch. Juntos realizaron comedias de un humor elegante y divertidísimo como  Un ladrón en la alcoba, Ángel, El bazar de las sorpresas o El diablo dijo no (1943).

El protagonista es un casanova encantador interpretado por Don Ameche, un seductor imperdonable que nada más morir se encuentra con el diablo a las puertas del infierno. Toda esa primera parte es sensacional con un tempo y un estilo visual brillantísimo. La película casi alcanza las dos horas con un ritmo que nunca decae gracias a los innumerables diálogos desbordantes de ingenio y sutileza.



El personaje de Gene Tierney es tan encantadora y arpía como su amante caradura. Pero más allá de la pareja protagonista hay una decena de secundarios que genera constantes golpes de humor inmortales.

Una genialidad de arriba a abajo que no se suele incluir entre las obras maestras de Lubistch.

Calificación: 9

Top 20 de Vídeocríticas (actualizado 30.03.2019)

Hace unos años me aconsejaron hacer vídeocríticas cuando fuese a festivales de cine. Así lo he hecho en Málaga y San Sebastián. Estas son las 20 más vistas:

1º) Lo ví en el Festival de Málaga 2017 y quedé conmocionado. Luego ganaría todos los premios posible menos el Oscar. Ellos se lo pierden.



2º) La mejor película del siglo XXI. No me cansaré de decirlo.




3º) Bayona recordando al mejor Spielberg.



4º) Los mundos únicos de Vigalondo...



) Un gigante que no me impresionó tanto como la pequeña Loreak, la bellísima opera prima de Jon Garaño y José Mari Goenaga.



6º) Ópera prima francesa excelente con un niño protagonista deslumbrante.



7º) Entre la comedia y el documental, Selfie cuenta la historia de un niño bien, hijo de un político corrupto.



8º) Fernando León de Aranoa desconocido en una historia que nos han contado mucho mejor demasiadas veces.



9º) Simpática y respetuosa comedia con un reparto en el que destaca Gloria Muñoz.



10º) Pawel, como su amigo Cuarón, también rueda en blanco y negro



11º) Rubén Darío se enamoró de Paca y yo de Irene Escolá. Pero no de esta película...



12º) Un documental para replantearse veranear en la costa andaluza.




13º) Cuerda vuelve a enloquecer con una comedia interpretada por todo el cine español a la vez.



14º) Lo asombroso es que Koreeda haya tardado tanto en ganar un premio grande como la Palma de Oro en Cannes.



15º) Película perfecta. No me esperaba algo tan gigante de un cineasta con una filmografía tan discutible como Francoise Ozon.



16º) Comedia sobre adultos con síndrome de Peter Pan que vuela muy poquito



17º) Una película chilena que emociona y hace pensar sobre el cuidado de nuestros padres.



18º) Fernando Franco ha dirigido una de esas películas difíciles, con un argumento doloroso tratado con delicadeza y artesanía. La pareja protagonista roza la perfección.



19º) Leo Harlem debería ser Patrimonio de la Humanidad.



20º) Una serie peculiar de una directora y guionista que siempre sorprende

¿Clint Eastwood no tiene quién le escriba un guion mejor?

Para cualquier otro director de cine sería imposible, pero Clint Eastwood tiene demasiadas vidas de repuesto. El próximo 31 de mayo cumplirá 89 años y acaba de estrenar en España una película que dirige y protagoniza: la 40º como director y la 72º como actor. Aunque decepcionó todo el mundo con su anterior "aportación" al cine, Mula tenía todos los componentes para recuperar la madurez y el tono crepuscular de Gran Torino, Sin perdón o Million Dollar Baby.



La historia en la que está basada la película es un suceso real publicado en el New York Times. Un juguete para un actor como Clint Eastwood que se ha caracterizado en su vida familiar por su inestabilidad (5 divorcios) y la prioridad que ha dado en su vida al trabajo de actor y cineasta.

El guion lo escribe Nick Schenk (Gran Torino, Narcos, Manhunt: Unabomber), que en esta ocasión no ha estado brillante. Aunque la película interesa apenas emociona porque los personajes tienen un perfil tosco, verbalizado hasta la simpleza, con un redundancia empobrecedora en la ideas madre (ya mostradas TODAS en el trailer promocional). Darle a Dianne West, una de las más grandes, un personaje descrito con tanta torpeza es un delito.

Tampoco Clint Eastwood tiene un protagonista a la altura y hay varias escenas en las que da pena verle tan limitado por unos diálogos atropellados y previsibles. En el guion de Shenck hasta Bradley Cooper resulta indiferente. Por no hablar del narco del rifle dorado que le toca interpretar Andy García o los traficantes de plástico que aparecen en la película. Un desperdicio en toda regla que solo se salva por volver a ver actuar a la última leyenda del cine norteamericano.

Calificación: 6

 

El título es inacabable pero la película es deliciosa

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. Lo que menos importa de esta gran novela y su espléndida versión cinematográfica es el postre "para pobres" que alarga el título. Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Grandes esperanzas, Donnie Brasco) ha realizado su mejor película casi sin darse cuenta. La novela respira libre a través de un guion y una planificación que se ponen al servicio de una historia conmovedora y un grupo numeroso de personajes fascinantes.

Las localizaciones, el vestuario y la fotografía son una muestra más de que el cine británico, cuando se pone elegante, es inmejorable. Todos los actores expresan con delicadeza registros dramáticos muy matizados, con un toque de humor y amor por la literatura encantadores.

Desde que ví Brooklyn no recuerdo una película tan hermosa y aconsejable para cualquier tipo de público.

Calificación: 8

Tres veces Van Gogh

En el último mes he visto 3 películas sobre el pintor holandés muy distintas. La más reciente es la película de Julian Schnabel, cineasta y pintor, (La escafandra y la mariposa) por la que William Dafoe consiguió una nominación al Oscar al mejor actor principal. Es una película de detalles geniales y momentos exasperantes. Una película de autor para bien y para mal que arranca de manera espectacular y acaba por derribo.

Entiendo que esa planificación nerviosa de constante movimiento y desequilibrio ayuda a entender al artista pero acaba siendo excesiva. Y la reiteraciones obsesivas de Vincent que el director transmite con monólogos interiores hacen que la película se repita así misma y no avance dramáticamente. Algo similar a lo que le sucede a una música que le viene pequeña a la historia, le falta emoción y variedad. Por último, los personajes secundarios apenas están esbozados sin llegar a profundizar en ninguno a pesar de tener actorazos como Oscar Isaac, Mads Mikkelsen o Mathieu Amalric.

Calificación: 7



Loving Vincent es uno de los experimentos más originales de los últimos años. Este film polaco sobre Van Gogh está animado por los trazos nerviosos del pintor holandés. Una verdadera belleza que además cuenta con un guion prodigioso que permite conocer al artista complejo desde puntos de vistas muy diferentes. La película te hace mirar de otra manera contemplando como lo hacía el pintor y entendiendo una sensibilidad muy peculiar.

Uno de los grandes aciertos es la premisa de la película que permite que el espectador vaya conociendo las diferentes capas del protagonista a través de una carta que no llegó a ser enviada.

Loving Vincent logró en 2018 la nominación al Oscar a la mejor película de animación.

Calificación: 8´5



Unir el color de Van Gogh y el de Minnelli en una película sólo podía dar una película fascinante visualmente. El loco del pelo rojo encandila desde sus primer plano: ese texto en letras de tipografía reconocible del artista holandés. Kirk Douglas no se llevó el Oscar finalmente a pesar de estar nominado pero su interpretación es extraordinaria: entre enfermiza, volcánica y sensible. El que sí recibió estatuilla fue Anthony Quinn que interpretó a un Paul Gaughin irascible y tosco.

A la película le falta un guion menos disperso y más acertado en el último tramo en que la historia se hace algo plomiza y los personajes no culminan con la intensidad que deberían. El libreto de Norman Corwin (La señora Chesney, La maja desnuda) tiene algunas escenas dialogadas con interés y otras demasiado confiadas en la pericia visual de Minnelli y los actores.

Aún así es una de las mejores películas sobre la pintura que ha aportado el séptimo arte.

Calificación: 7´5




"La decisión de Sophie": Meryl en su esplendor

Creo que nunca he hablado en este blog de Alan J. Pakula. Este director norteamericano nacido en el Bronx en 1928 fue un cineasta importante en el último tercio del siglo XX con películas como Klute (1971), Todos los hombres del presidente (1976), El informe pelícano (1993) o La sombra del diablo (1997).



En 1981 realizó La decisión de Sophie que supuso el segundo Oscar para una joven Meryl Streep. Es una película sobre el Holocausto diferente a las demás, con un guion que consigue crear un ambiente muy peculiar entre la locura y el lirismo romántico que se refleja en la maravillosa música de Marvin Hamlisch (ganador de 3 Oscar en 1974 por las canciones y bandas sonoras de El golpe y Tal como eramos).

Esta película tiene algunos defectos evidentes como el exceso de metraje y una cierta dispersión argumental, pero mantiene el interés y valor con el paso del tiempo. Aparte de Meryl Streep, Kevin Kline y Peter MacNicol están perfectos en el retrato de sus personajes. La bellísima fotografía es de Nestor Almendros. 

Calificación: 7´5

"Alita": Cameron al guion

Veo a James Cameron como guionista de una película y me pongo a temblar. Álita es otro espectáculo visual extremadamente laborioso y dramáticamente indiferente. Esta mujer biónica capaz de terminar con cualquier robot gigante o fuerza del mal que se le ponga delante, tenía el aliciente de mantener una cierta humanidad en su disco duro. Cameron dedica un tiempo generoso en presentar al personaje y sus seres más cercanos interpretados por actores de la talla de Christoph Waltz, Jennifer Connelly Jackie Earle Haley. Pero es tiempo perdido, y casi se echa de menos que no empiecen antes a matarse vivos.

No he visto el anime original de 1993 así que no puedo comparar, pero este remake de Alita es un producto sólo para adolescentes que buscan entretenimiento sin meter cabeza y corazón en una historia. Dirige Robert Rodríguez que me cayó simpático en el primer Spy Kids y poco más (es una manera diplomática de decir que me parece un cineasta enfermo con una tendencia al gore y a lo histriónico perfectamente demostrada en Machete, Sin City o Planet Terror). Esta vez ha evitado la paranoia de sus títulos más degradantes y se ha acercado a un público más amplio. La película ha costado 170 millones y por ahora ha ganado 265 en taquilla.

Calificación: 6




"A las 9, cada noche": Siniestramente Clayton

Jack Clayton fue un director británico que siempre ocupó las segundas filas. Nunca estaba en la lista de los mejores directores pero en su filmografía hay títulos tan impecables como Suspense. A las nueve cada noche (1967) es una historia macabra de terror con niños. Una película de tensión permanente sin puertas que chirrían ni espíritus malignos. Simplemente hay un cadáver en una casa sin padres.

El reparto es desconocido con excepción de Dirk Bogarde que hace un personaje seductor y perverso. Pero el elenco de jóvenes actores te sobrecoge por su credibilidad y un guion que retrata perfiles muy bien delimitados. Pamela Franklyn había resultado perturbadora en su papel de Flora en Suspense, y el encantador Mark Lester enamoró al público en Oliver.

Clayton mueve la cámara con la seguridad y personalidad de los maestros que hacen todo muy sencillo, y Georges Delerue (384 bandas sonoras a sus espaldas: Love Story o Platoon entre otras), añade una música levemente tenebrosa que envenena el pacífico hogar de los hermanos Hook.

Calificación: 8



  

"The Green Book": Lo que falta es color

Hace unos meses vi el trailer de la última y laureada película de Peter Farrelly, sin duda la mejor del director cómico, hermano de Bobby, y culpable de comedias zafias y a ratos divertidas como Dos tontos muy tontos, Vaya par de idiotas, Algo pasa con Mary. Te contaba casi toda la historia y te incluía las mejores frases de la película. Aún así fui a verla con interés y precaución: había ganado el Premio del Público en Toronto, estaba nominada a 5 Oscars y todos los críticos la incluían entre las mejores películas del año.



Viggo Mortensen está enorme física y artísticamente en este personaje rudo y extrovertido. La película es una conversación en coche de dos personajes antagónicos que recuerda un poco a Paseando a Miss Daisy con unos gloriosos Morgan Freeman y Jessica Tandy. Peter Farrelly sabe imprimir humor a una amistad que pretende ser entrañable y complementaria. Supongo que si a uno le entusiasman películas como Intocable o Criadas y señoras, Green Book le parecerá una obra maestra. A mí se me atragantan tantos subrayados y efectismos, tan poco matiz en el desarrollo de personajes. También me sucedió con la última película de Spike Lee, más tendenciosa pero en esa línea de dejar claro los buenos y los perversamente malos de la historia.

Los perfiles de italiano tosco y artista sensible y homosexual me parecen clichés en toda regla. No me importa si se les utiliza como esqueleto al que acompañar con ingredientes personales, pero no es el caso de esta comedia que me ha chirriado en demasiados momentos.

Calificación: 6´5

"Creed II": inmejorables Stallone y Lundgren

Este Rocky 8 disfrazado ha sido una grata sorpresa para casi todo el mundo. La primera parte de Creed no era una mala película pero esta segunda parte es bastante mejor. Por guion y por reparto. Stallone y Dolph Lundgren vuelven a interpretar los personajes de Rocky IV ...34 años después. Pero lo hacen con madurez y sentido común, escogiendo las frases y gestos adecuados a su edad y haciendo crecer a sus personajes. No hay que olvidar que entre los dos han interpretado más de 150 películas y dirigido más de 15. La mayoría son horribles, carne podrida de los tiempos del VHS. Pero nadie puede negar que estos dos golpeadores tienen oficio y experiencia delante de la cámara.



El director de la primera parte de Creed (Ryan Coogler, todo un ídolo gracias a realizar la oscarizable Black Panther), sólo ha intervenido como guionista junto con Stallone. El relevo lo ha tomado Steven Capler Jr., prácticamente un desconocido que hasta ahora había echo una película y una serie que no habían llamado la atención (Rapture y The Land). También por eso Creed II es muy meritoria al contar una historia predecible con un diseño atractivo en las escenas de pelea y en los momentos dramáticos. 135 minutos que te llevan por terrenos conocidos con la sensación de que estás viendo algo distinto. Se cuida a los personajes y a su desarrollo, evitando el ridículo que parecía inevitable y superando todas las expectativas.

Michael B. Jordan (Fruitvale Station, Black Panther) construye un protagonista temible y vulnerable. Un creíble campeón de los pesos pesados que sufre lo indecible al quedarse sólo en casa con su bebé recién nacido. Gracias a él y al diseño de los tres magníficos personajes femeninos (la esposa de Creed, su madre y la exmujer de Drago), la película tiene una buena historia y un drama que llega a conmover.

Calificación: 7

Herida de intensidad

Barry Jenkins se llevó el Oscar a la mejor película más deconcertante de los últimos años por Moonlight. Todo apuntaba a que El blues de Beale Street iba a ser una de las favoritas de cara a los premios de la Academia, pero finalmente se ha quedado con 3 nominaciones (mejor guion adaptado, actriz secundaria y banda sonora).



Este dramón trata del amor prohibido entre una chica que se queda embarazada a los 19 años y su novio que acaba de ser encarcelado por un homicidio que no cometió. Ya en el primer plano se percibe el buen uso del color, las localizaciones, el vestuario y la música en un movimiento de cámara maravilloso. Luego viene el careo en la cárcel en el que se desparrama en toda su plenitud esa intensidad que acaba por matar a la película. Si ya la historia tiene una abundancia melodramática difícil de digerir, los modos de Jenkins en la dirección de actores y el guion subrayan aún más la afectividad de los personajes.

La escena del encuentro de los padres de él y de ella es un prodigio de maniqueísmo. La madre ultracristiana no puede ser más tremenda, el marido que no duda en abofetear a su mujer no puede ser más inverosímil, y la hermana que lapida con las palabras es un busto parlante del guionista. Mientras tanto el resto de personajes llora. Y aún queda hora y media.

No tengo dudas de que se trata de una película con aciertos, al igual que Moonlight, pero en este caso el melodrama es aún más exagerado y ralentizado hasta llegar a un momento en que la historia pierde interés.

Calificación: 6       

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