Mirar con otros ojos

Donde viven los monstruos, la película de Spike Jonze de la que ya hablé hace tiempo, es una de esa películas atípicas que ha generado entusiasmos o bostezos; términos medios hay pocos. Javier Ocaña, uno de los mejores críticos de nuestro país, no dudó en alabar este experimento tan arriesgado como digno del enloquecido director de Cómo ser John Malkovich ó Adaptation.



Yo he tardado en verla y la verdad es que me ha encantado. Comprendo que es una película muy difícil de ritmo y de personajes. Pero creo que si te dejas llevar por ella y dejas a un lado las convenciones del cine infantil actual (con cierta frecuencia bastante idiota), la película es un gran viaje a la infancia vista desde la infancia. No es una película para niños, aunque está contada desde la óptica de un niño con una visión no muy optimista sobre la infancia. Quizá por eso hay mucha verdad detrás de los miedos, las subidas y bajadas del autor-protagonista de esta historia: un niño coronado a sí mismo.

Los actores son estupendos, incluidos los expresivos monstruos (tiernos, crueles y salvajes). Y la música envuelve absolutamente la historia dándole el tono ingenuo y amable que necesitaba. Su gran banda sonora es original y expresiva; una manera muy sutil de meternos en la imaginación desbordante de un niño.

"El color púrpura": Y Spielberg se hizo adulto

No es la mejor de Spielberg. Ni mucho menos. Queda muy lejos de la perfección de sus obras maestras (E.T, La lista de Schindler, Indiana Jones y la última cruzada), pero si hay algo que define a los genios, y en especial a Spielberg, es que consiguen momentos memorables en sus películas más discutibles.



El color púrpura fue ignorada por los Oscar de manera insultante (11 nominaciones y ninguna estatuilla). Pero el reparto está muy bien con una recién aparecida Whoppy Goldberg impresionante en su papel protagonista, la música de Quincy Jones es sensacional (de las pocas veces que Spielberg no escogió a John Willliams) y la película tiene algunas escenas magistralmente planificadas y fotografiadas. 

Una buena historia y una notable película de un director que empezaba a demostrar que también sabía hacer drama.

Calificación: 8

"Moonlight": Dudosa alternativa

Dicen que es la única película que tiene posibilidades frente a La La Land en los Oscar. Mínimas, pero reales. El argumento hace que sea difícil hacer cualquier crítica negativa porque al personaje no le pueden suceder más tragedias desde que apenas es un niño. A mí no me ha convencido demasiado, a pesar de que la interpretación, la fotografía y algunas partes del guion son de muy buen cine.



Me gusta el último tramo, lleno de minimalismos visuales e interpretativos, pero todo lo demás es simplemente correcto. Esa escena de los adolescentes en la playa que pretende ser uno de los clímax de la película transmite muy poco, al igual que las escenas que comparten madre e hijo. Es un retablo de desgracias en los que hay tonos y sucesos demasiado similares que atascan el motor narrativo y dramático. El desarrollo de los personajes también es bastante plano, con un sufrimiento inerte y pasivo en mucho momentos que no aporta algo significativo a la historia. Me costaría mucho destacar un diálogo o una escena conmovedora en la primera hora de metraje.

El director y guionista es Barry Jenkins (Nueva York, 1979) y ésta es su segunda película por la que ya ha ganado el Globo de Oro a la mejor película dramática. Moonlight está nominada a 8 Oscar: entre ellos mejor película, director y guión adaptado.  

Calificación: 6 

"Ángel": 80 años de eterna juventud

La ventaja de escuchar a personas que saben mucho de cine es que en la conversación con ellos siempre salen títulos desconocidos que despiertan la curiosidad. Ángel de Ernst Lubitsch, es la última película que he descubierto de esta manera. Interpretada por Marlene Dietrich (que ya fue El ángel azul con Stenberg en 1930), Herbert Marshall y Melvyn Douglas está basada en una obra de teatro de Melchior Lengyel.



La adaptación al cine es deliciosa gracias al trabajo de uno de los grandes guionistas de la edad dorada de Hollywood: Samson Raphaelson (El diablo dijo no, El bazar de las sorpresas, Sospecha, La dama de armiño). La película fue rodada en 1937, pero sus 80 años de antigüedad no han dejado de rejuvenecerla con unos diálogos sofisticados e inteligentes y una puesta en es escena muy sugerente de Lubitsch con sus recursos habituales: elipsis, puertas que esconden secretos, teléfonos descolgados, juegos de miradas...

Marlene está impagable con una crueldad que conocíamos y una vulnerabilidad más desconocida en sus personajes de mujer fatal. La forma de vocalizar, de moverse y expresar encanto con gestos mínimos son ya patrimonio de la Humanidad. La carga de sensualidad elegante de la película es un tesoro que deberían descubrir muchos cineastas empeñados en tomar habitualmente carriles convencionales y desangelados para mostrar el deseo entre dos personas.

Calificación: 8   

"Caos Calmo": Paolo Buonvino y Nanni Moretti

Mucho menos conocido que el también italiano Nicola Piovani (La vida es bella, La habitación del hijo), Paolo Buonvino es el responsable de esa obra de arte que es la banda sonora de Caos Calmo.



La película de Grimaldi y Moretti fue una de las grandes sorpresas que me he llevado en los últimos años. Una historia sencilla, humana y conmovedora sobre la filiación, la esperanza, el optimismo y la comprensión.

Una lástima que a la película le sobran tres minutos alienígenas de destape que parecen de otra película muy diferente. Pero con lo que realmente me quedo es con la música de este compositor nacido en Sicilia en 1968.

Caos Calmo me gustó tanto que exulté al salir del pase de prensa y escribí unas palabras que incluyeron en la promoción de la película. Sigo pensando que el una de las mejores muestras de la grandeza del talento de Moretti.

Calificación: 8

"Moonwalker": la película y "sus" tobillos

Sí. Ví su película. Más que nada por ver el Smooth Criminal completo, uno de sus mejores videoclips. La película es horrible, la interpretación de Michael Jackson es tan postiza y el argumento tan mitomano como podía esperarse de un artista genial y enfermizo.

No debe ser fácil con esa familia y sabiendo que has vendido 750 millones de discos.

En la memoria quedarán sus canciones y los primeros grandes videoclips de la Historia de la Música. Y el Moonwalker no se recordará no como el título de una olvidable película sino como el de un movimiento inimitable de tobillos.

"Seraphine": Prodigiosa Yolande Moreau

Ganadora de 7 premios Cesar (incluidos mejor película, guión y actriz), Seraphine es una película deliciosa, bellísima y profunda en su sencillez narrativa

Séraphine de Senlis fue una señora de la limpieza y pastora que vivió una vida aparentemente anodina. Vivía sola y realizando trabajos de servicio mal renumerados. A comienzos de siglo XX, Séraphine es la mujer de la limpieza de Wilhelm Uhde, un marchante alemán fascinado por los pintores modernos e ingenuos. Una noche Wilhelm descubre un cuadro pintado por Séraphine unos días antes. Fascinado, lo compra e intenta que Séraphine se dedique plenamente a la pintura y sea reconocida en París.



La historia era poco conocida y daba mucho de sí, pero también resultaba muy peligrosa a la hora de acertar con el enfoque. Más teniendo en cuenta que el personaje principal no es una simple artista sino una verdadera visionaria: alguien convencido de que el arte es un don divino (ella dice que fue su ángel de la guarda quién le pidió que empezase a pintar). En concreto, Seraphine pinta cantando y rezando lo que ha aprendido en su trabajo de servicio en un convento. Así se ve por ejemplo en un momento de creación en el que Seraphine pinta mientras canta el Veni Creator. Esta profunda religiosidad choca con el agnosticismo de Wilhelm, homosexual y distante de la religión católica. Sin embargo, como reconoce Martín Provost, el director de la película: “Mi trabajo es ponerme al servicio de los personajes”. Y en este caso no es una frase políticamente correctamente, sino que el espectador tiene la sensación de libertad, de poder moverse dentro de personajes de una sensibilidad extrema que a veces rozan la locura.

La interpretación de Yolande Moreau es realmente prodigiosa, una verdadera mimesis que escapa de los tópicos de interpretación de personajes de este tipo matizándolo y evitando los excesos. Por otro lado la fotografía y el vestuario enriquecen la profundidad de la historia. “Fui muy exigente a la hora de escoger los colores-dice Provost-. Ningún color cálido fuera de los cuadros de Seraphine, ni en los decorados ni en el vestuario. Verdes, azules, negros, nada de blanco”. De esta manera se acentúa la dialéctica entre la crueldad que rodea a Seraphine (maltratada por una sociedad elitista y distante), y la belleza de su intimidad que sólo desvelan sus cuadros.

El tempo de la película es necesariamente lento, con pausas y reflexiones muy justificadas por los temas que está tratando: el origen de la inspiración de una mujer inculta, el don de saber mirar, la relación de un artista con un Creador que trasciende. Pero estas ideas se desarrollan con sencillez, marcando distancia con cierta tendencia intelectualoide y pedante de buena parte del cine francés actual. Resulta así una verdadera delicia contemplar una película tan bella de fondo como de forma.

Calificación: 8

Curioso veneno para la taquilla

Durante muchos años se le ha criticado por muchos motivos. El más increíble es que se había convertido en veneno para la taquilla. En este blog he hablado mucho de Shyamalan, la última vez hace unos días con motivo de Múltiple. En el próximo número de Fila Siete escribo sobre la evolución de este cineasta, pero quiero hacer un adelanto.

El veneno en taquilla en cifras...


Presupuesto
Taquilla mundial
El sexto sentido
40
672
El protegido
75
248
Señales
72
408
El bosque
60
256
La joven del agua
70
72
El incidente
48
163
Airbender
150
319
After Earth
130
243
La visita
5
98
Múltiple
9
175
TOTAL
659
2654

*Datos de boxofficemojo.com. Evidentemente en el caso de “Múltiple” son datos provisionales.

Previa de Málaga 2017: "Gilda" y la invasión argentina

No sé los motivos, pero no me importan. Que la Sección Oficial de este año del Festival de Málaga se haya abierto a títulos de habla hispana (especialmente argentinos), es algo que celebro. Con todo mi respeto al cine mejicano, uruguayo o peruano, Argentina tiene un don especial para el fútbol y el cine. También tienen películas desérticas y plomizas, de planos interminables de paisajes y personajes que apenas hablan. Pelis de festival como El invierno o Kóblic. Pero luego están las comedias de diálogos vivos, imaginativos. Y las películas históricas de factura impecable, los dramas familiares autóctonos... Un novio para mi mujer, El sueño de Valentín, Días de vinilo, Un cuento chinoDerecho de familiaNueve reinas, El médico alemán, Relatos salvajes.

Gilda, no me arrepiento de este amor apunta a lo más alto en el Festival de Málaga. Llega después de fascinar a toda la crítica argentina; entusiasta y catártica como pocas, capaz de alzarte o despellejarte con la misma pasión. La directora y guionista de la película hasta ahora se había dedicado al género documental. En esta ocasión ha elegido un personaje real; una cantante poco conocido a este lado del charco interpretada por Natalia Oreiro, una de las mejores actrices argentinas actuales (Cleopatra, Música en espera, Infancia clandestina).

El cine negro del Manzanares

Las dos partes de El crack son puro Garci. Cine negro pasado por el Chamberí de los 80, por el río Manzanares, las noches de García y las tardes con Encarna. Alfredo Landa nunca estuvo tan brillante, con esa variable ibérica de Humphrey Bogart al que no le hacía falta ni sacar la pistola. Los diálogos y situaciones son perfectas; sugerentemente complejas pero creíbles, con apariencia de espontaneidad.

De lo mejor de Garci y de la década de los 80 del cine español. Para recordarlo he escogido una de las escenas más emblemáticas de la primera película.

Calificación: 9  

Masterpiece de David Fincher

Pasan los años y La red social sigue siendo una de las películas que con cada revisión te enriquece y te sorprende con algo nuevo. Fue la película del año, una de las mejores de la década, de principio de siglo... Inteligente, moderna en las formas, universal en el contenido y muy dinámica en el ritmo.

Ganó 3 Oscars al mejor guión de Aaron Sorkin, la música electrónica de Atticus Ross, Trent Reznor y el montaje. Una nimiedad comparada con lo que merecía la mejor película de David Fincher junto con Seven.

La promoción fue muy inteligente (el trailer inicial era excepcional) y la película acabó logrando 250 millones de dólares en la taquilla internacional (costó sólo 40).

"Sé quien eres": Prometedora decepción

La última serie de Pau Freixas (Héroes, Pulseras rojas, Cites) comienza bien. Una trama con bastantes elementos originales y un reparto en el que hay actorazos (Blanca Portillo, Antonio Dechent, Aida Folch, Álex Monner). El guión sugiere mucho en los primeros capítulos más allá la trama de investigación del doble homicidio: la mentira como capacidad se sugestión, el relativismo jurídico, la lealtad... Todas estas ideas se despliegan con elegancia y buenos diálogos de doble lectura que quedan bastante naturales en boca de los personajes.



Como en todas las series policíacas el desarrollo de la trama es capital. Después de tener al espectador en vilo levantando sospechas por todas partes hay que ofrecer soluciones creativas y creíbles. Y aquí es dónde la serie de Freixas se hunde. El argumento se vuelve rocambolesco y turbio, y los personajes dejan de sorprender ante tanto secreto oscuro en la misma dirección. Se multiplican los líos inverosímiles y exagerados, así como la interrelación constante de tramas que pretenden seguir sorprendiendo al espectador. No es un problema nuevo en España, ya sucedió en Mar de plástico y, en menos medida, en Bajo sospecha.

Una vez más echo mucho de menos el talento que, entre otros, muestran los anglosajones (Broadchurch, Motel BatesHappy Valley, las dos primeras temporadas de Luther y The Killing) para no perder de vista la humanidad creíble de sus personajes, y no asfixiar la investigación a golpe de giros excesivos.

Pau Freixas de un director que mostró desde muy joven un estilo propio en Héroes y Pulseras rojas. En Sé quien eres vuelve a apuntar algunas de sus señas de identidad pero se acaba perdiendo en el enjambre argumental y los convencionalismos del culebrón hipersexualizado. Esperemos que vuelva a ser el sensacional director y guionista de sus primeros trabajos.

Calificación: 5

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