
Santiago Balza, venezolano licenciado en Cuba y que desde 2001 vive y realiza trabajos para televisión en Galicia, pone todos los tópicos de la postguerra en la pantalla. Monjas maléficas, falangistas asesinos que blasfeman y sólo quieren matar a los “buenos”, ideólogos de izquierda que desprenden sentido común, paz, amor y comprensión…. ¿Les resulta familiar? Todo muy extremo y atrincherado con una ganas locas de acercarse al esperpento de Valle-Inclán y Luces de Bohemia, sin conseguir más que una cinta cuyo principal mérito, al parecer, es que ha sido rodada en gallego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario