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La esperada vuelta de Affleck
Buenos tiempos para el documental
Audrey y Julia bajo el microscopio de Spielberg
Una película deliciosa y fallida. Como Hook. Tanto en una como en otra, Julia y Audrey eran lo mejor de la película. Para Audrey fue una dulce despedida. Para Julia, la consolidación. Spielberg acabó adorando a una (Audrey) y odiando a otra (Julia).
"Héroes": el espíritu de los Goonies
Icíar Bollaín también se apunta
Muy buena tenía que ser También la lluvia para superar a Lope y Celda 211. Y a Todo lo que tú quieras. Y a Héroes.... Llevamos un año estupendo de cine español y hay que decirlo bien alto porque si no nos olvidamos y etiquetamos el cine nacional por las regresiones actuales al cine del landismo y el destape que, desgraciadamente, siguen teniendo su público fiel.En medio de este año dorado, una de las directoras-actrices-guionistas con más personalidad presentaba su última película. No es una principiante. Icíar Bollaín ya había demostrado mucho talento en películas como Te doy mis ojos y Mataharis.
Pero me equivocaba. La película es grande en todos los aspectos, también en respetar la libertad del espectador mostrando con poder visual y dramático una situación tan convulsa. El reparto está perfecto en cada uno de sus personajes retratados con precisión por el guionista habitual de Ken Loach y marido de Icíar Bollaín, Paul Laverty.
La película emociona y hace pensar, dura lo justo y tiene un presupuesto muy bien aprovechado. Un ejercicio brillante de estilo. Otro más de una directora española.
Me quedo con "Abel"
Concha de Oro a la Mejor Película
Neds de Peter Mullan Reino Unido, Francia, Italia)
Premio Especial del Jurado
Elisa K de Judith Colell y Jordi Cadena (España)
Concha de Plata al mejor director/a
Raúl Ruiz por ‘Misterios de Lisboa’ (Portugal)
Concha de Plata a la mejor actriz
Nora Navas por ‘Pa negre’ (España)
Concha de Plata al mejor actor
Connor McCarron por ‘Neds’
Premio del Jurado a la mejor fotografía
Jimmy Gimferrer por ‘Aita’ (España)
Premio del Jurado al mejor guión
Home for Christmas de Bent Hamer (Noruega, Suecia, Alemania)
Premio Fipresci de la crítica internacional
Genpin de Naomi Kawase (Japón)
Premio Kutxa-Nuevos Directores
Carlos César Arbeláez por ‘Los colores de la montaña’ (Colombia, Panamá)
Premio Horizontes
Abel de Diego Luna (México)
Premio TVE-Otra Mirada
Cerro Bayo de Victoria Galardi (Argentina)
Premio TCM del público
Barney’s version de Richard J. Lewis (Canadá, Italia)
Premio Euskaltel de la juventud
Abel de Diego Luna (México)
Premio Cine en Construcción
Entre la noche y el día de Bernardo Arellano (México) y Asalto al cine de Iria Gómez Concheiro (México)
Premio Cine en Movimiento
Sur la Planche de Leïla Kilani (Marruecos, Francia)
Premio Encuentro Internacional de Estudiantes de Cine
Los minutos, las horas de Janaína Marqués, Escuela Internacional de Cine y TV (Cuba)
Premio Donosti
Julia Roberts
La mejor noticia con diferencia es el doble premio para Abel en la opera prima de Diego Luna. Se estrenará el 1 de Octubre. ¡Que le vaya bonito! Hasta que llegue ese día os dejo con la canción que Julieta Venegas ha compuesto para la banda sonora de la película.
Ni Sayles, ni Aita... ¡Ava Gardner!
Este documental que cuenta con las excelentes locuciones de Ariadna Gil y Charo López, se acerca a Ava Gardner, que en 1950 viene a España a rodar Pandora y el holandés errante, en un pueblo de la Costa Brava, Tossa de Mar. Se van desgranando recuerdos de su vida, de su relación con España y el relato tiene estilo y tiene mucha fuerza. Puedes estar mirando durante mucho tiempo una foto de Ava y no cansarte. Imaginen un documental con mucho material de estudio y un guión bastante inteligente basado en el libro de Marcos Ordóñez, Beberse la vida: Ava Gardner en España. Muy interesante.
Different things
Agustí Villaronga (Tras el cristal, El niño de la luna, El mar) hace una película sobre la post-guerra que se centra más en emociones que en ideologías. "No me interesa un discurso político sino un discurso emocional" ha dicho Villaronga en la rueda de prensa. Y eso es de agradecer. Se ve que lo de rodar con niños se está poniendo de moda (Abel, Todo lo que tú quieras, Pan negro, Genpin....), y la verdad es que las interpretaciones de estas películas son sencillamente maravillosas. No nos acostumbremos porque no deja de ser un milagro.
Algún crítico ha comparado Pan negro con Secretos del corazón. El enfoque ciertamente es parecido. Las dos son un ejemplo de películas emocionales que tratan con elegancia el retrato del alma humana.
Por cierto que en el Velódromo se ha podido ver hoy Nanny McPhee y el Big Bang, una recuperación interesante que refleja el momento glorioso que está viviendo el cine infantil.
Julia Roberts lo merece... ¿pero ya?
La ceremonia de entrega del Premio Donostia fue muy digna, elegante y breve. Y el resumen que hicieron de la carrera de la actriz norteamericana es maravilloso. No ha firmado ninguna obra maestra pero es una artista que, como se ve en el vídeo, ha engrandecido todos sus personajes. La música que incluyen de fondo al discurso de Julia es del español Javier Navarrete en Fireflies in the garden.
Los trapos de Julia
45 en total son el número de vestidos distintos que esa deslumbrante percha llamada Julia Roberts se pone en Come, reza, ama. No hay mucho más que ver en la película. Una bonita sonrisa y un buen número de trapos. Todo ello con fondos de pantalla de Bali y Roma que bien podrían servir para uno de esos power points con música de Enya y citas de Paulo Coelho, Isabelle Allende o Tagore. El problema es que Come, reza, ama, desgraciadamente, no es un power point sino una película de un metraje eterno (139 minutos que resultan más largos que los 7 años en el Tíbet de Brad Pitt, por cierto co-productor de esta película también prohinduista). Pero hay algo peor: estamos hablando de una película presentada en la Sección Oficial de un Festival importante como es San Sebastián.
No hay nada que me conmueva, divierta o interese de la película, porque reconozco que me importa poco si la pasmina de Julia es original o de importación, el bolso es de piel de cocodrilo o de elefante hindú, y los zapatos que lleva son de tacón alto o plataforma media. Lo que quiero es que todo acabe cuando antes pero... todavía no ha aparecido Bardem haciendo de "latino voy a lo que voy chata así que no te me hagas la estrecha que un jamono como yo no te lo encuentras a la vuelta de la esquina". Que conste que tanto Bardem, como Richard Jenkins, Viola Davis o la mismisima Julia hacen todo lo que pueden con unos personajes indefinidos rellenos con frases de calendario y citas de un mantra hindú afincado en Arizona que lo máximo que ha visto de la India es el canal turístico de viajes de placer para ricos que van a Bali, Calcuta o Bombay en jet privado y burbuja existencial.
Pero la India y Roma no es eso. En la India hay caos, olor a mierda (sí, a mierda, con las seis letras), muertos en la calle, pobreza extrema... Por eso el ver sonreír a tanta gente en la India (como en África), es un verdadero milagro que hace que uno salga de su ombliguismo occidental. Algo que no vendría nada mal a los personajes de esta película para que fuese posible hacer con ellos un cierto recorrido dramático más complejo que el "jo, es que no me apetece tanta rutina, quiero un poquito de variedad, aventura y sexo latino en mi estresada vida de forrado triste y deprimido pero sin complejos de importarle un bledo lo que cuenta el telediario antes de los deportes y la crónica rosa".
Por no decir nada de Roma, ese lugar en el que un hombre o una mujer se rehacen a sí mismos olvidando la dieta habitual y atiborrándose de pizza (para más emoción con pizza margarita que es la más sosa de todas las pizzas). El resto no tiene mucho interés. Hay algunas imágenes de un tal Miguel Ángel, unas pinturas de Rafael, edificios de un tal Brunelleschi, Bernini, el Circo Romano... Vamos, la cuna de una cultura milenaria y judeo-cristiana que existía muchos siglos antes que las boleras, Tiffanys, el McDonald, el Ipod e incluso El Código Da Vinci y Sexo en Nueva York (películas que tiene bastante que ver con Come, reza, ama en lo que se refiere a su riqueza antropológica y filosófica).
Por si alguien no se ha dado cuenta la película no me ha gustado. Pero tengo una madre y dos tías que saben mucho de moda y que disfrutaron de lo lindo viendo tanto cambio de pareo. Pueden hablar con ellas. Descubrirán la diversidad humana en su máximo esplendor y ya de paso se enterarán de que mucho Julia Roberts y mucha cirugía estética, pero el pelo de la chica no está bien cortado y peinado (al parecer esas puntas merecen otro trato más humano).
P.D: Por decir algo positivo de la peli, doy las gracias al director-guionista por minimizar al personaje de James Franco (ese actor que se cree James Dean por algún motivo que daría pie a una tesis doctoral voluminosa sobre lo que puede dar de sí la autoestima de un ser humano). Dejarlo en Estados Unidos y no mandarle a India y Roma es un gran acierto para mi salud psíquica y digestiva...
256 minutos y ningún bostezo
Es todo un culebrón. Misterios de Lisboa (256 minutos de película pensados como una miniserie en 6 capítulos para televisión), es un folletín en el mejor sentido de la palabra. Como bien ha dicho el chileno Raúl Ruiz (director de la película), en la rueda de prensa posterior a la proyección: "Stendahl hacía folletines. Y Balzac también. Y yo quería hacerlo desde hace años: adoro las telenovelas".Esta admiración a un género tan denigrado se desprende en cada uno de los largos planos de esta cuidadísima película. La fotografía, el diseño de producción, un elenco de actores soberbios y, sobre todo, un guión muy bien cosido en sus innumerables idas y venidas hacen que uno aguante en una butaca más de cuatro horas muy a gusto.
Esperemos que este personal director de más de 100 películas siga teniendo oportunidad de hacer folletines tan entretenidos y elegantes como éste. Por lo que se ha visto en la rueda de prensa proyectos y buen humor para vencer las dificultades no le faltan. A la pregunta de una periodista chilena de si tiene nuevos proyectos el director respondió. "Tengo uno próximo: Hamlet". "¿En que consiste?". "Es la vida de un danés". Sin comentarios.
Calificación: 8
"Abel": Imponente opera prima de Diego Luna
"Buried": Tumbativa
Josh Radnor: Una nueva voz desde Nueva York
El Victoria Eugenia aplaudió y rió con ganas durante casi dos horas que se pasan volando con esta radiografía optimista y emotiva de la juventud actual en período de tomar decisiones.
Calificación: 8,5
Un arranque ameno y poético
Horas después se estrenaba el biopic del sensacional humorista Vázquez, uno de los grandes mitos del comic español, creador de personajes como Anacleto, la Familia Cebolleta o las Hermanas Gilda. Es de agradecer una película que haga reir en un Festival. Y esta lo consiguió. Aunque a esta comedia le pesa mucho el carácter episódico, la reiteración y la escasísima evolución de sus personajes. Como si hubiesen salido de las viñetas de un cómic, son siluetas sin alma ni matiz, eficaces para la carcajada pero, a la larga, plenamente indiferentes para la emoción. Eso sí, hay que reconocer que Santiago Segura está bastante medido teniendo en cuenta lo exageradamente picaresco de su personaje.
En lo que se refiere a la llegada de estrellas al Festival, todo el mundo está pendiente de la entrada triunfal de Julia Roberts, prevista para hoy o mañana. Ayer llegó John Malkovich, un gran actor con poca cuota de glamour, que fue recibido con el aprecio de unos pocos. El mío por ejemplo.
El mejor cine español
"Heareafter" llegará el 21 de enero
Nos lo merecemos
La forma de las nubes
Debut en la dirección de los guionistas de Bad Santa y Una pandilla de pelotas, Glenn Ficarra y John Requa. Con este temible precedente hay que reconocer que Phillip Morris ¡Te quiero! supera las expectativas. Carrey y McGregor son muy grandes y consiguen disfrazar algunas de las muchas incoherencias de esta película que insiste en denominarse a sí misma como una historia real a pesar de resultar increíble. Pero es difícil creerse la “maravillosa” vida de Steven con el abandono de sus padres cuando todavía es un chaval, un accidente de coche, sus múltiples intentos de suicidio, el divorcio, el cambio que supone su posterior homosexualidad, delitos, cárcel…
Todo ello se presenta con el tono buscadamente incorrecto de películas como Kick-Ass, que en Estados Unidos ha provocado que la película aún no se haya estrenado (aunque todo pinta más bien a un retraso provocado para reservarla para los Oscar). El guión tiene momentos divertidos pero acaba pesando como una losa el marcado carácter episódico que va de aquí para allá a toda velocidad repasando las incontables mentiras que utiliza Steven para lograr estar con Phillip Morris. Los guionistas, conscientes de las múltiples trampas de la historia, intentan un salto al vacío ingenioso pero finalmente inútil. Tal como dice Steven: “Mi vida está llena de mentiras, pero mi amor por ti es lo único real que tengo”. Poco tiene ver está declaración con una muy similar recogida en el magnífico guión que John August escribió para Big Fish.
Esto es lo que da de sí Phillip Morris ¡Te quiero!, una frivolidad que muchas denominarán fresca y libre de prejuicios. Pero la película es un cúmulo de prejuicios en forma de tópicos: una vez más la esposa cristiana es la perfecta caricatura de la imbécil retrógada y tristemente esclavizada por una ideología absurda. Por el contrario, el heterosexual agnóstico que se hace gay es mucho más libre y feliz abandonando a su mujer y a sus hijos e intentando suicidarse cada vez que le da bajón o uno de sus numerosos compañeros de cama les da miedo contagiarse de SIDA y decide que esa noche nada de jueguecitos. Al juzgar por el enfoque de la película no parece haber nada criticable en que Steven se gane la vida robando a gente honrada, y que finalmente acabe provocando una brutal paliza a un enloquecido e inocente preso por el simple hecho de que da el coñazo a su Phillip Morris con inoportunos gritos a medianoche. Tampoco parece malo que Phillip Morris al salir de la cárcel pase olímpicamente de la persona que se ha jugado la vida por él. Todo lo contrario Isn´t it romantic, que diría Rod Stewart.
Y además estamos hablando de una película que no quiere influir en nadie, sólo cuenta una historia. Ni siquiera pretende ensalzar la práctica gay y volver a ganar Oscar tan "justificados" como los que Precious o Milk birlaron de manera tan “artística” a otras obras casposas y convencionales como Up in the air, 500 días juntos, District 9, An Education, Frozen River o Wall-E.
Calificación: 5
