"Gadis" y la excelencia galega

Desde hace años tengo la suerte de vivir en Galicia, en La Coruña. Y como hace tiempo que no hablo de publicidad en este blog he pensado repasar la excelente publicidad para televisión de la cadena de supermercados más importante de Galicia.

Hay sentido del humor, orgullo autóctono, creatividad, optimismo desbordante... Es algo de lo que sentirse orgullosos. Ahora que todo el mundo está poniendo a parir, y con razón, el último anuncio de la lotería, merece la pena recordar las últimas campañas del Gadis que tienen una gran ventaja. Al igual que las campañas de Coca-Cola no tienen que vender un producto, sino simplemente ser originales y simpáticos.

Dejo el anuncio de lotería por si alguien no lo ha visto y quiere comparar. Me ha costado mucho encontrar el original ya que el número de parodias es increíble (versión Fraggle Rock, The Walking Dead, etc).

Ridley Scott, cualquier tiempo pasado fue mejor

El próximo 30 de noviembre cumplirá 76 años coincidiendo prácticamente con el estreno de su última película.

Pero no parece que Ridley Scott remonte el vuelo. El consejero tiene un reparto estelar (Michael Fassbender, Javier Bardem, Cameron Díaz, Penélope Cruz, Brad Pitt) y es fácil superar el fiasco de Prometheus. Pero los ecos no son precisamente positivos.



Buen momento para recordar el momento en el que el director británico enseñó al mundo tres obras maestras: Los duelistas, Alien y Blade Runner. En esta entrevista da algunas claves interesantes de los inicios de su carrera cinematográfica.

"Un invierno en la playa": pasen y vean

Vuelvo a la trinchera para hablar de un nuevo descubrimiento. Se estrenó el pasado mes de junio pero desgraciadamente no tuvo el éxito que merecía.



Un reparto fantástico, un guionista que habrá leído mucho en su vida y muy bueno, música variada y sugerente, una película que te deja varios días dándole vueltas a lo que has visto.

Un invierno en la playa habla de la familia, de la literatura, del cinismo sexual, del romanticismo, de la música... ¿Qué más se puede pedir?

El único problema es que la película cae en el error de pensar que para mostrar la infidelidad y la promiscuidad es necesario subrayar estos aspectos con escenas evidentes. Por lo demás es uno de esos títulos que conviene no perderse en la maraña de estrenos semanales.

Dejo el spot de televisión y una escena muy significativa (el trailer no es muy acertado).

Calificación: 7,5

"Agents of S.H.I.E.L.D": empequeñecido Whedon

A Whedon le permito muchas cosas, pero no que me aburra. Y su última serie lo hace. Falta carisma y creatividad por todos lados, algo que no suele ser normal en el director de Los vengadores y escritor de La cabaña en el bosque.

Agents of S.H.I.E.L.D
no es una serie sobre Los vengadores, sino sobre qué paso después de la guerra que pelearon Iron Man, Hulk y compañía. En esa nueva era se reclutan una especie de superhéroes limitados, sin disfraz ni grandes poderes como sustitutos. Como punto de partido es una invitación a la decadencia. Aún así la serie se podía salvar con un guión más elaborado, personajes con un poco más de magia en sus palabras a falta de superpoderes.

Como serie de este tipo me quedo con Arrow que tampoco me entusiasma pero creo que mantiene mejor el paso de capítulos y tiene claro de dónde viene y a dónde va.

"El Gran Gatsby": de la novela a la película

He esperado bastante para ver la película con la novela recién leída. Y coincido con casi todo lo que decía Alberto Fijo en su crítica en el momento del estreno. Cuando eran muy pocos los que defendían la película de Luhrmann, Alberto afirmó que la adaptación era notable.

Luhrmann me sigue pareciendo un director con tendencia al exceso, al barroquismo visual, pero un artista peculiar que no me deja indiferente, de los pocos que todavía se plantea ser monumental, hacer una superproducción en el mejor sentido de la palabra. Ya me asombró el maltrato de la crítica con Australia: que no era una obra maestra pero de ahí a considerarla una película fraudulenta, aburrida... Con El Gran Gatsby ha acertado en el complicado casting, la música, la puesta en escena, la adptación del texto original, el vestuario y la modernización del horterismo de los años 20.

La escena de Di Caprio sepultando en camisas a Carey es una escena fantástica que refleja la estupidez de la codicia. Los dos actores demuestran lo grandes que son en una escena ridícula en que ellos están voluntariamente patéticos, heridos de muerte por su infantil frivolidad.

   

Me encantan esas cortinas que envuelven la habitación en la que conocemos al personaje de Daisy, envuelta en pura apariencia, sombra de una grandeza interior inexistente. Y la luz verde que se desvanece, la presentación de Gatsby en la que se respeta uno de los mejores párrafos mejor escritos por Scott Fitzgerald con un Di Caprio que mira a la cámara sabiendo que lo suyo no tiene nombre. Cualquiera hubiese estado horrible cuando levanta la copa, pero lo de este chico es prodigioso. Tiene un contrato que incluye talento y clase de carácter vitalicio.

Son muchos aciertos para una adaptación que supera en casi todo a la insulsa y aburrida adaptación que Coppola y Clayton hicieron en 1974 con Redford y Mia Farrow de protagonistas. De la música me quedo con esta canción de Lana del Rey, maravillosamente insertada en la película.

P.D: La película costó 105 millones de dólares, que viendo la peli no me parecen muchos, y obtuvo 350 en la taquilla internacional.

Calificación: 8

 

La luna en el champagne de Lubistch


Leyendo la última edición de 1001 películas que hay que ver antes de morir de Steve Jay a uno le entran muchas ganas de ver cine clásico.

El libro es una joya pero de eso ya hablaré en otro momento. Ahora quiero hablar de una de las 1001 obras maestras: Un ladrón en la alcoba de Ernst Lubistch (1932).

El creador de la comedia sofisticada llevaba dirigiendo películas casi veinte años pero fue con ésta cuando empezó a ser conocido en todo el mundo. Sus diálogos siguen siendo una verdadera delicia, interpretados con una elegancia irónica muy moderna.

Samson Raphaelson es el responsable de este diálogo; un guionista grande que también escribió El diablo dijo no, El bazar de las sorpresas, La viuda alegre, Ángel o Sospecha.

La siguiente escena muestra el estilo y el toque Lubistch que ya era inconfundibles en estos años. Y la interpretación de los dos está a la altura del enloquecido diálogo.

"La boda de Muriel" y la vitalidad de P. J. Hogan

El australiano P. J. Hogan es uno de esos directores a los que procuro seguir. Tiene más méritos que fama: su Peter Pan era mejor que el de Spielberg, e incluso que el de Disney, La boda de mi mejor amigo era una película que sabía aprovechar la luz que irradian dos astros de la comedia americana: Cameron Díaz y Julia Roberts...



Y hace unos días descubrí La boda de Muriel, su primera gran comedia dirigida en 1994 con Toni Collete pletórica de grasa y talento y Rachel Griffiths (A dos metros bajo tierra), haciendo de amiga de verdad, capaz de patear a las niñas pijas que se meten con la gordi de Muriel.

Le sobra algo de sal gruesa, pero es una comedia divertidísima con un uso muy acertado de las canciones de ABBA. Es ácida pero vital, entretenida y conmevedora. Una de esas pelis que te alegra el día y que te hace ver la importancia de los directores de segunda línea que hacen buen cine y proponen un estilo distinto.

A falta de cine letón...

Creo que nunca he visto una película letona. Pero este concierto de más de 15.000 personas en Latvia (como dicen en Eurovisión) es digno de una gran película. Os dejo sólo la canción, aunque en el concierto hay algunas coreografías que ni los chinos en las Olimpiadas.

El vestuario floreado no tiene desperdicio....

Cuando Alice salvó a “Luther”

La tercera temporada de Luther ha sido una de las grandes decepciones de los últimos meses. No es fácil explicar como una serie tan redonda en las dos primeras temporadas se ha convertido en algo tan gris en tan sólo 4 capítulos.

Ni Luther, ni su nueva e insulsa novia, ni los asesinos tópicos y egocéntricos consiguen interesarte. No digamos ya la trama de asuntos internos que dirigen dos pardillos, torpes como pocos, incapaces de demostrar algo evidente: que Luther rebasa las líneas de la legalidad.

El problema fundamental está en el guión, que le falta magia, frases de cine negro que sí había antes, atmósfera del mal en definitiva. Neil Cross ha caído en inercias y errores de bulto confundiendo truculencia con sugerencia. Los asesinos de esta tercera temporada pueden ser incluso más macabros en sus acciones pero no tienen esa perversidad intelectual. Idris Elba padece como puede el bajón de sus diálogos, con su cara de mala leche que empieza a resultar anodina. Aunque bueno, después de los diálogos que tuvo que interpretar en Prometheus, el actor y productor londinense debe estar curado de espanto.

La ventaja de esta temporada es que termina con su mejor capítulo. Y cómo no, tiene que ser Alice (la mejor de la serie, capaz de estremecer a espectadores y víctimas con un alfiler o un simple tornillo) la encargada de salvar a Luther del naufragio. Hemos tenido que esperar mucho (6 capítulos, o sea, temporada y media) pero el regreso ha merecido la pena. La pelirroja tarda unos segundos en demostrar que ella sí que lo vale, que ella sí que hace interesante todo lo que toca. La manera en que Alice trata al nuevo amor de Luther es colosal. Nunca se aprenderá su nombre, ella prefiere llamarla “duendecillo”, Campanilla… En el fondo Alice parece echar en cara a todos los personajes: ¿Qué habéis hecho con mi serie? ¿No os da vergüenza ser tan insulsos?

“Sugar Man” en los tiempos que corren

Qué miedo me dan las expectativas, los comentarios entusiastas, las frases en los carteles de las películas… Hacía tiempo que escuchaba todo tipo de elogios sobre la ganadora del Oscar al mejor documental de este año: Searching for Sugar man. Era fácil que con estos prolegómenos me temiese la típica insatisfacción del “tampoco era para tanto”.

Esta vez no. Sí, es para tanto. Un documental de un personaje anónimo que te deja varios días pensando sobre la fama, el arte que no se chilla, que no sale en las portadas, pero que está ahí, triunfando a su manera. En los momentos que corren para el cine y la música, que este documental haya lograda más de medio millón de euros en la taquilla española, y que el protagonista haya dado un concierto en Barcelona ante más de 5000 espectadores es una gran noticia.

El protagonista es uno de esos personajes que te llenan una película con su presencia silenciosa. Una de esas joyas que no hay que perderse del cine de este año.

Calificación: 8´5

Un ejemplo a seguir

No me daba muy buena espina. Todo lo que rodeó a Sor Maria, la monja imputada por el caso de los bebés robados en los años 80 en Madrid, olía a ese hambre insaciable de los medios en carnaza basura de oferta. Siendo además Telecinco la cadena que emitía la miniserie Niños robados temía lo peor. Pero me habían llegado comentarios positivos y me he atrevido a entrar en un mundo cruel de madres solteras, avaricia y bebés trasladados de regazo en regazo como mercancía ligera.

Ya para empezar la serie me pone muy a favor al tener actrices estupendas como Adriana Ugarte, Nadia de Santiago (un descubrimiento reciente en Ali), Macarena García (qué decir de esa mirada en Blancanieves), Blanca Portillo (en un papel temible: Sor Maria, un personaje malvado con más contrastes y matices de los que esperaba). Incluso está la mítica presentadora Belinda Washington (muy solvente haciendo un papel contrario a su simpatía natural). También hay actores secundarios con mucho talento como Diego Martin, uno de esos actores que siempre te cae bien, que te crees lo que te dice, y Emilio Gutiérrez Caba, desarrollando su rol habitual de malnacido existencial.


Pero sobre todo lo que me gusta de esta miniserie es el guión de Helena Medina, que ya hizo un trabajo muy hábil en 23-F: El día más largo del Rey. Agradezco el tono medido, el que haya contención en lo que no deja de ser un culebrón policíaco. Hubiese sido muy rutinario encontrarse con un dibujo simplista y maniqueo, otro ajuste de cuentas a la España de Franco que aún coleaba en los años de la Transición, y a la Iglesia Católica como nave nodriza de monjas asesinas, curas cómplices y fieles perversos que como te descuides te envenenan con agua bendita.

En Niños robados hay mucha verdad porque hay un intento de meterse en la piel de todos los personajes, de darles un cierto recorrido, de ofrecer contrapuntos. En este sentido la agria Sor María también se ve como un personaje atormentado, impulsada por el doctor Mena. 

Y sobre todo se ve a una monja en frente, Sor Herminia, que sin dejar de ser monja, rezar, dedicarse a los pobres, quiere buscar la verdad sobre los bebés robados y ayudar a las madres solteras. El retrato de esta religiosa es conmovedor y tiene un peso esencial en el guión. Un equilibrio necesario para mostrar algo evidente: hay miles de monjas anónimas que llegan a la pobreza más absoluta, dan luz donde no hay más que olvido y desesperanza… Ya, me dirá algún productor televisivo, pero eso no vende. No estoy de acuerdo. Niños robados ha sido todo un éxito poniendo como una de las protagonistas a una monja ejemplar como Sor Herminia. No tan simpática como Gracita Morales en Sor Citroen o la espabilada Whoopy Goldberg en Sister act, pero sí tan entrañable y sincera.

Además esta serie tiene una música reiterativa pero eficaz, un dramatismo de miradas, más que de lágrimas, de sugerencias en los diálogos más que de gritos en salas de espera. Y por si fuera poco el segundo capítulo es aún mejor que el primero. En total casi tres horas de muy buena televisión nacional. Esperemos que la plaga siga extendiéndose.

Calificación: 8


"El mundo es nuestro": dvd redemption

En el último Festival de Málaga dejé de ver una peli importante. No estaba en la Sección Oficial pero lo merecía. Es una comedia sevillana disparatada, muy divertida, bien contada y desarrollada. Y es de esas que debería ser obligatorio verlas en un cine en Málaga, Cádiz o Granada (el efecto de la risa se multiplica).

Le sobran un par de grados de sobreactuación, algún chiste fácil en la segunda mitad... Pero es una comedia grande que recuerda en algunos momentos a Berlanga, con toda esa gente en el banco tomando bocatas envueltos en papel de plata. Una de las joyas que puedes recuperar en dvd.




La ficción española también se crece

El momento grande del cine español que vivimos desde hace años se acerca cada vez más a la televisión. Hasta ahora nuestras series eran las más vistas (Águila roja, La que se avecina, Cuéntame), pero no eran ni mucho menos las mejores. Sin embargo cada vez hay más títulos nacionales en televisión de una gran calidad que además puede presumir de no perder espectadores.

El primer capítulo de Tiempo entre costuras, la adaptación de la exitosa novela de María Dueñas, logró 5 millones de espectadores en Antena 3 superando en audiencia esa misma noche a Isabel (otra gran serie, que no baja de los 3 millones de seguidores en directo). Brillan especialmente en la serie la adaptación fidelísima de una buena novela (a veces hay párrafos casi idénticos en el guión y el libro), Adriana Ugarte, Raúl Arévalo, la fotografía, la producción, la música…

Esta serie tiene componentes de varios géneros: romántico, histórico, policiaco. La historia se enmarca en los inicios de la Guerra Civil desde una perspectiva diferente; la protagonista vive el desastre fratricida desde Tánger. Sin duda Tiempo entre costuras está llamada a marcar una cima en la televisión española.

“Downton Abbey” (4ª temporada): Bendita la luz

Las series de televisión están en su momento de pasarela. Comienza el curso y el regreso de las ficciones televisivas más interesantes. Una de ellas es Downton Abbey, que ya va por la 4ª temporada, la última de Julian Fellowes como guionista (aunque la serie continuará, lo que no sabemos es cómo).

El primer episodio de esta nueva etapa despeja dudas: continua la excelencia, el detallismo de los planos, los diálogos exactos y sobre todo esa bendita luz que ilumina a cada personaje. En especial a Maggie Smith, que ha dejado de ser la abuela anfitriona; ahora es la Reina Madre del Imperio Británico.

Hay que aceptar las reglas del juego; estamos ante un culebrón de 5 estrellas, arte follletinesco de 1ª línea. Así acabó la tercera temporada, así empieza esta nueva etapa de la verdadera joya de la corona inglesa.

“Homeland” y “Breaking Bad”: unos que vienen…

Acabó Breaking Bad. Bueno, está acabando. Pero ya sabemos el final. No hay que preocuparse; mis labios están sellados. Y además no hay nada nuevo que decir. Es como que Leo Messi marque un gol: se ha convertido en rutina. Lo de la serie de Walter White es parecido. Hace años que se instaló en las cinco estrellas y ahí seguirá por mucho años.
 
Una serie que más que enterrarla habrá que embalsamarla. ¡Tampoco será para tanto! Tiempo al tiempo, pero no veo nada fácil superar a la serie de Vince Gilligan.



Se nos va Breaking Bad pero no dejan de volver series a modo de antídoto contra la nostalgia. Siguiendo a la espera de la tercera de Sherlock, acaba de regresar Homeland; la serie más premiada y comentada de los últimos años. Ha empezado con fuerza. Acabó de manera trepidante la segunda temporada y ha regresado con esa calma tensa que tanto fascina.

Me sigue sobrando el desquicie sexual de la protagonista (que esta vez es bochornoso, apenas un par de frases con el anónimo de turno), que no aporta nada en una serie muy significativa en casi todo lo que nos cuentan. Pero el resto es un gran comienzo. Una de esas series que no hay que perderse por demasiados motivos.



“Elysium”, “Oblivion” y el peligro de las tres estrellas

Tenemos un problema. Esto de la crítica de cine y las estrellas que se utilizan para calificar una película nos lleva con frecuencia a un territorio común: el planeta de las 3 estrellas. Ese lugar en el que mandamos a muchas películas con la idea de “no está mal”, aunque en el fondo lo que se entiende es que “no está bien”. En esa categoría están dos películas de ciencia ficción recientes: Oblivion y Elysium. No son dos obras maestras, pero tienen ambición, talento y un sentido del espectáculo notable.

Oblivion es del director de Tron: Legacy. Pero es mucho mejor que Tron: Legacy. Kosinsky mantiene la imaginería visual de su anterior película, algo más sencilla y eficaz esta vez, pero sube su marca individual contando con el apoyo de actores (Tom Cruise, Kurylenko, Melissa Leo) y guionistas de primera (entre los tres escritores del libreto está Michael Arndt: Pequeña Miss Sunshine, Toy Story 3). Le falta claridad narrativa y algo más de matiz a los personajes, pero la película es muy dinámica y medianamente reflexiva.

Elysium era una de esas peligrosas segundas películas de un jovencito genio que había entusiasmado con su opera prima (District 9). Ésta vez con un presupuesto más holgado (120 millones, cuatro veces más de lo que costó su anterior película), un pedazo de actor como Matt Damon de protagonista y una secundario maléfica de lujo como Jodie Foster, este director africano nos vuelve a sumergir en un clima radioactivo, en un futuro sucio e inhumano. 

La película brilla en muchos momentos y es trepidante de principio a fin. Echas de menos un par de vueltas al guión, ya que faltan matices, diálogos más elaborados y menos convencionales, tramas secundarias mejor definidas, menos tralla y más alma. Pero es una película notable, con un comienzo apoteósico y unos planos aéreos que merece la pena ver en una pantalla lo más grande posible.

“The Confession”: Hitchcock reloaded

Sigue creciendo el número de webseries que optan a entrar en un circuito comercial televisivo a base de originalidad, talento y amor al arte no siempre recompensado. Hace algunas semanas vimos la genialidad cómica más hispana de Entre pipas. Ahora cambiamos de tercio. The Confession es una serie policiaca norteamericana que en 10 capítulos de 5-6 minutos desarrolla un misterio basado en un secreto de confesión, algo que Hitchcock ya desarrolló en la sensacional Yo confieso.

Esta vez el sacerdote no es tan fotogénico como Montgomery Clift, pero sí tan carismático. John Hurt recibe en el confesionario al mítico Jack Bauer de 24 (Kiefer Sutherland), que aquí interpreta a un asesino maquiavélico. La serie es de 2011 y la ha comprado recientemente la cadena AXN, desde dónde puede verse en abierto. Aunque como siempre aconsejo verla en V.O.

Es una serie que te atrapa con un guión astuto y elegante, con unas salidas esporádicas del confesionario muy acertadas y una planificación muy sencilla que aprovecha dos actores que saben moverse en este tipo de personajes. La música del experto en series Sean Callery (Homeland, 24) consigue una tensión cortante a lo largo de los 62 minutos de metraje. The Confession se rodó en 2011 y hasta ahora no ha logrado una repercusión que espero que siga creciendo.

Calificación: 8

Palmarés y apuntes finales sobre Zinemaldia 2013

El cine “de crisis” en habla hispana ha sido el gran triunfador de la última edición del Festival de Cine de San Sebastián. Cine realizado con presupuestos ajustados, historias personales y pequeñas. La venezolana Pelo malo (mejor película) de Mariana Rondón, la mejicana Club Sandwich de Fernando Eimbcke (mejor director) y la española La herida del debutante Fernando Franco (mejor actriz y Premio especial del Jurado), comparten esta forma de hacer cine coherente con los tiempos actuales.

En esta línea también se encuentra la película inglesa Le Week-end de Roger Michell que ha logrado la Concha de Plata al mejor actor para Jim Broadbent. Al estilo de la trilogía de Richard Linklater (Antes de amanecer), Le Week-end es una historia contada con dos personajes jubilados que hablan sin parar sobre su matrimonio en declive.

Un tanto curioso resulta el premio al mejor guión que se ha llevado el maestro francés Bertrand Tavernier y sus dos coguionistas, Antonin Baudry y Christophe Blain por la adaptación de un prestigioso cómic político en Quai d’Orsay.

El resumen general del Festival es que el mejor cine no ha estado en la Sección Oficial sino en las Perlas de Zabaltegui con títulos imponentes como Like faher, Like son de Hirokazu Kore-eda y Gravity de Alfonso Cuarón (probablemente la película del año).

Por otro lado, esta edición se recordará por la conmoción que ha producido en la ciudad y en los medios de comunicación la llegada de Mario Casas y Hugh Jackman (éste último protagonizó una de las imágenes más espontáneas del Festival al pasear en bicicleta por la ciudad). Una euforia planificada e inteligente porque, además de ser estrellas mediáticas, el coruñés y el australiano son dos actores con un talento innegable y recientemente demostrado.

Last day y quiniela

Esto se acaba. La herida es la última película a concurso. Fernando Franco, hasta ahora montador prestigioso de Blancanieves (por la que ganó un Goya), Alacrán enamorado o No tengas miedo, se estrena en la dirección.
Ana trabaja como enfermera en una ambulancia. Su contacto con el  sufrimiento es diario y además no acepta que su novio la haya dejado. Pero la principal herida de Ana está en su psique.
La película no consigue desprenderse del tono impostado y oscuro, puesto al servicio de de una historia excesivamente pequeña que no aporta nada al cine sobre enfermedades psíquicas. Muy bien intrepretada por Marián Alvarez, La herida, más que doler, te cansa y resulta distante.
Y para acabar, voy a hacer una quiniela, condenada al fracaso porque si hay algo poco previsible es el jurado de un festival de cine. Pero allá vamos.
Mejor película: Caníbal
Mejor director: Roger Michell (Le-Weekend)
Mejor guión: David Trueba (Vivir es fácil con los ojos cerrados)
Mejor actor: Antonio de la Torre (Caníbal)
Mejor actriz: Marián Álvarez (La herida)
Mejor fotografía: Nicolas Bolduc (Enemy)
Premio especial del Jurado: Quai D´Orsai (Bertrand Tavernier)
Premio Horizontes latinos: El médico alemán
Premio del Público Perlas de Zabaltegui: Gravity

Muermismo mejicano

Iba dispuesto a lo peor. Lo reconozco: me da pánico el cine mejicano. Tan lento y deprimente con tanta frecuencia. El trailer hay que reconocer que ya te avisa del muermo que te espera… Pero no es suficiente. Minutos y minutos de ralentización, de no pasar nada, de créditos que tardan horas en desaparecer. La historia de un adolescente gordo y su embobada madre en un hotel casi vacío quiere ser una historia de madurez vital y sexual, pero es otra cosa. Son dos tipos aburridos que casi no hablan, sólo se tumban al sol y a comer techo en el hotel.

Y todo con mucha calma, no vaya a ser que semejante trepidación dramática interese a alguien más que a la madre entusiasmada con su rollizo maromo. Y uno piensa la cantidad de películas en las que pasan cosas, surgen emociones, te interesa lo que sucede… Pero aquí 80 minutos resultan interminables, más aún con la vocalización mejicana ininteligible.

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