Estaban en sus comienzos y no pensaban regatear en riesgo e imaginación. Si su opera prima en 1984 era cine negro renovador (Sangre fácil), en 1987 los hermanos Coen hicieron una comedia loca para hacerles un monumento. Hasta Nicolas Cage está bien, no digamos Holly Hunter o Francesc McDermond.
El guion tiene ritmazo y un humor muy Coen, entre simple y metafórico, surrealista y cercano. Es una de esas películas para lograr inspiración porque ves que cualquier cosa es posible en una comedia siempre y cuando se tenga estilo y coherencia.
Calificación: 8
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Lawrence Kasdan de buen humor
Esta comedia de Lawrence Kasdan (Star Wars, Silverado, Grand Canyon) es una de las películas desconocidas de este sensacional guionista y director. Se rodó en 1990, en el momento álgido del cineasta. El reparto es un regalo con un Kevin Kline haciendo de italiano adúltero e impulsivo, su papel favorito. Aún así me quedo con el malogrado River Phoenix y William Hurt haciendo dos secundarios muy divertidos.
Esta comedia negra tiene mucho riesgo e imaginación. En manos de un director menos experto se hubiese venido abajo pero Kasdan le da el tono exacto en el que se permiten muchas licencias sin que la historia resulte alienígena.
Un placer volverme a encontrar con ella.
Calificación: 8
Esta comedia negra tiene mucho riesgo e imaginación. En manos de un director menos experto se hubiese venido abajo pero Kasdan le da el tono exacto en el que se permiten muchas licencias sin que la historia resulte alienígena.
Un placer volverme a encontrar con ella.
Calificación: 8
Alfonso Sánchez
Orientó los primeros pasos de José Luis Garci cuando apenas era mayor de edad y estaba intentando dejar el derecho y el banco para dedicarse a lo que más le gustaba: hacer cine. En 1980, poco antes de ganar el Oscar por Volver a empezar, le dedicó este breve reportaje. Un agradecimiento lleno de entusiasmo y admiración, muy cercano y entrañable, a este crítico de cine que marcó una época del periodismo.
Ilumina tu país. No es sólo un recuerdo
Qué orgullo de anuncio. No lo recordaba. Nike tiene muy buenos anuncios, pero este siempre será mi favorito. Un 10.
"Laura", la chica de Otto
Otto Preminger nació en 1905 en Bukovina (entonces Austria-Hungría) y falleció a los 80 años en Nueva York. Junto a Murnau, Lang, Lubistch, Wilder o Hitchcock fue uno de los europeos que revolucionó el cine norteamericano. La filmografía de este insoportable y genial austriaco es tan espectacular que ni siquiera una obra maestra como Laura puede considerarse con claridad su mejor película. Después vendrían otros títulos tan importantes como Cara de ángel, Buenos días tristeza, Tempestad sobre Washington o Anatomía de un asesinato.
Pero Laura siempre fue la chica de Otto. Su primera gran película y también su preferida. Tiene mucho que ver una actriz como Gene Tierney, aunque siempre me quedaré con el personaje de Waldo Lydecker interpretado por Clifton Webb. Su presentación en la película es de esas que no se te olvida. Una mezcla de sofisticación y decadencia de una sugerencia que sólo se entiende en el cine negro de los años 40. Y Laura es una película de 1944.
Calificación: 9
Pero Laura siempre fue la chica de Otto. Su primera gran película y también su preferida. Tiene mucho que ver una actriz como Gene Tierney, aunque siempre me quedaré con el personaje de Waldo Lydecker interpretado por Clifton Webb. Su presentación en la película es de esas que no se te olvida. Una mezcla de sofisticación y decadencia de una sugerencia que sólo se entiende en el cine negro de los años 40. Y Laura es una película de 1944.
Calificación: 9
3 padres y una buena comedia española
Esta historia de padres que no quieren que sus hijas se casen con el chico equivocado es bastante conocida y sigue la línea en la línea de 8 apellidos vascos o la francesa Dios mío, pero que te hemos hecho. José Coronado, Antonio Álamo y Javier Cámara hacen el ganso todo lo que pueden con el apoyo de secundarios estupendos como María Pujalte, Pilar Castro y Miki Esparbé.
Carlos Theron (Fuga de cerebros 2) es un director del que no esperaba una comedia tan graciosa y fuera de lo común como Es por tu bien. Aunque todo es muy extremo y caricaturesco, el ritmo, la interpretación y los diálogos de esta comedia están por encima de la media. El tono es elegante y amable sin abusar del "coleguismo" padres e hijas. Los perfiles tienen su encanto y el metraje está bien ajustado con excepción de alguna canción de más y un par de escenas insulsas.
Calificación: 6
Carlos Theron (Fuga de cerebros 2) es un director del que no esperaba una comedia tan graciosa y fuera de lo común como Es por tu bien. Aunque todo es muy extremo y caricaturesco, el ritmo, la interpretación y los diálogos de esta comedia están por encima de la media. El tono es elegante y amable sin abusar del "coleguismo" padres e hijas. Los perfiles tienen su encanto y el metraje está bien ajustado con excepción de alguna canción de más y un par de escenas insulsas.
Calificación: 6
Sorpresa australiana
Fue una de las imprevistas novedades en la temporada de premios de principios de año al ser seleccionada en los Oscar (6 candidaturas, entre ellas mejor película y actor secundario), los Globos de Oro (4), Critics Choice Award (6) y Satellite Awards (5). Costó 12 millones e hizo 140 en todo el mundo.
He tardado tanto en ver esta película porque me sonaba a otra más de indios que sufren y se reconstruyen gracias a personas buenas. El trailer era atractivo pero tener al protagonista de Slumdog Millionaire (Dev Patel) como principal gancho me hacía presagiar otra innecesaria vuelta de tuerca a la obra maestra de Danny Boyle.
Realmente la película no es lo que parece, ya que el protagonista es un niño de esos que parece que lleva trabajando en esto desde hace décadas. Sunny Pawar es pura bondad en la pantalla, un derroche de naturalidad y encanto que conmueve de verdad. Luego viene la segunda parte de la película en la que las 3 caras conocidas están muy bien gracias a un guión denso y sintético, con muchas miradas y gestos y pocas palabras. El escritor del libreto es Luke Davies, que ya tuvo cierto eco gracias a Life (no la horrible película de Ciencia-Ficción, sino el biopic sobre James Dean que protagonizó Robert Pattison).
Lion es una película que llega lentamente al espectador con una gran historia real. Esta opera prima del australiano Garth Davis (conocido por su trabajo en la serie Top of the Lake), no ha llegado hasta tan lejos simplemente por el patrocinio de los Weinstein. Tiene estilo visual y personalidad narrativa, un reparto espléndido de primerizos y valores seguros y una música diferente que envuelve toda la película.
Me encanta el final de la película con la canción de Sia, Never Give Up. Otro acierto más.
Calificación: 7,5
He tardado tanto en ver esta película porque me sonaba a otra más de indios que sufren y se reconstruyen gracias a personas buenas. El trailer era atractivo pero tener al protagonista de Slumdog Millionaire (Dev Patel) como principal gancho me hacía presagiar otra innecesaria vuelta de tuerca a la obra maestra de Danny Boyle.
Realmente la película no es lo que parece, ya que el protagonista es un niño de esos que parece que lleva trabajando en esto desde hace décadas. Sunny Pawar es pura bondad en la pantalla, un derroche de naturalidad y encanto que conmueve de verdad. Luego viene la segunda parte de la película en la que las 3 caras conocidas están muy bien gracias a un guión denso y sintético, con muchas miradas y gestos y pocas palabras. El escritor del libreto es Luke Davies, que ya tuvo cierto eco gracias a Life (no la horrible película de Ciencia-Ficción, sino el biopic sobre James Dean que protagonizó Robert Pattison).
Lion es una película que llega lentamente al espectador con una gran historia real. Esta opera prima del australiano Garth Davis (conocido por su trabajo en la serie Top of the Lake), no ha llegado hasta tan lejos simplemente por el patrocinio de los Weinstein. Tiene estilo visual y personalidad narrativa, un reparto espléndido de primerizos y valores seguros y una música diferente que envuelve toda la película.
Me encanta el final de la película con la canción de Sia, Never Give Up. Otro acierto más.
Calificación: 7,5
No perdáis detalle mientras viva
Mirarlo detenidamente porque cuando acabe se rompe el molde. La ventaja es que no se acaba nunca. Gran campaña de Nike del regreso más feliz del ser humano que me ha hecho disfrutar más del deporte en toda mi vida.
La decadencia como marca de la casa
Telecinco acierta muchas veces con la audiencia, no se puede negar. Su último éxito es Perdóname, Señor: una serie policíaca protagonizada por Paz Vega, Antonio de la Torre y Jesús Castro entre otros. El argumento gira en torno a una monja que regresa en plena crisis vocacional a su Barbate natal, un pueblecito costero de Cádiz inmerso en el narcotráfico. Como suele ser habitual, la monja no reza ni está enamorada de Dios, sino de Bruno, un chico del pueblo que la dejó embarazada hace 20 años y cuyo hijo dio en adopción antes de ir al convento.
Juntando el argumento y el reparto es fácil acordarse de otras serie española como Niños robados (lo mejor que ha hecho Mediaset en ficción con diferencia), o películas como La isla mínima o El Niño. Pero Perdóname Señor está más en la línea de El Príncipe o Sin tetas no hay paraíso. El creador es Frank Ariza, que ya sabe lo que es recibir críticas demoledoras gracias a Dreamland y Yo quisiera, dos fracasos incontestables también de audiencia.
El problema fundamental de esta serie es un guión lamentable, lleno de inconsistencias argumentales y personajes artificiales. Una monja yéndose al convento a finales del siglo XX porque se queda embarazada, que vuelve a su pueblo y se va a la playa dónde sólo se le ocurre cargar con un fardo de droga ella misma para salvar a su hermano. Y todo delante de la policía. No hay por dónde cogerlo. Peor aún son los diálogos que parecen sacados de un sketch de Los Morancos, lleno de andalucismos de maruja que suenan a simple postureo. Da pena ver en ese rol a Estefanía de los Santos (fantástica en Grupo 7), o Jesús Castro y Antonio de la Torre, dos actores que lo bordan en casi todo lo que hacen (Tarde para la Ira, Que Dios nos perdone, El Niño, La isla mínima).
Con Paz Vega ya he perdido la esperanza hace mucho tiempo. Es una gran actriz que tiene un único error: la selección de sus trabajos. Desde que empezó en Menudo es mi padre y Compañeros a finales de los 90, ha hecho mucho cine y televisión con un mismo perfil de chica con mucho cuerpo y poca cabeza. Y así le ha ido, a pesar de que en películas como Spanglish demostró que tiene mayor versatilidad para hacer algo más que comedias y dramas de humor y sensibilidad gruesa.
La audiencia de Perdóname Señor ha sido lo mejor de la serie. Cerca de 3 millones de media en sus 3 primeros capítulos. ¿Y que más dará el resto dirán los de la cadena de Sálvame, Gran Hermano, Supervivientes o La que se avecina?
Calificación: 4
Juntando el argumento y el reparto es fácil acordarse de otras serie española como Niños robados (lo mejor que ha hecho Mediaset en ficción con diferencia), o películas como La isla mínima o El Niño. Pero Perdóname Señor está más en la línea de El Príncipe o Sin tetas no hay paraíso. El creador es Frank Ariza, que ya sabe lo que es recibir críticas demoledoras gracias a Dreamland y Yo quisiera, dos fracasos incontestables también de audiencia.
El problema fundamental de esta serie es un guión lamentable, lleno de inconsistencias argumentales y personajes artificiales. Una monja yéndose al convento a finales del siglo XX porque se queda embarazada, que vuelve a su pueblo y se va a la playa dónde sólo se le ocurre cargar con un fardo de droga ella misma para salvar a su hermano. Y todo delante de la policía. No hay por dónde cogerlo. Peor aún son los diálogos que parecen sacados de un sketch de Los Morancos, lleno de andalucismos de maruja que suenan a simple postureo. Da pena ver en ese rol a Estefanía de los Santos (fantástica en Grupo 7), o Jesús Castro y Antonio de la Torre, dos actores que lo bordan en casi todo lo que hacen (Tarde para la Ira, Que Dios nos perdone, El Niño, La isla mínima).
Con Paz Vega ya he perdido la esperanza hace mucho tiempo. Es una gran actriz que tiene un único error: la selección de sus trabajos. Desde que empezó en Menudo es mi padre y Compañeros a finales de los 90, ha hecho mucho cine y televisión con un mismo perfil de chica con mucho cuerpo y poca cabeza. Y así le ha ido, a pesar de que en películas como Spanglish demostró que tiene mayor versatilidad para hacer algo más que comedias y dramas de humor y sensibilidad gruesa.
La audiencia de Perdóname Señor ha sido lo mejor de la serie. Cerca de 3 millones de media en sus 3 primeros capítulos. ¿Y que más dará el resto dirán los de la cadena de Sálvame, Gran Hermano, Supervivientes o La que se avecina?
Calificación: 4
La indefinición mata a "Outcast"
Sin volverme loco la primera temporada, al menos mantuvo el interés. Había algunos personajes que te importaban, escenas bien llevadas... La 2ª temporada, al menos en sus 3 primeros capítulos, no apunta bien. Outcast ha dejado de inquietarme hace bastante tiempo porque tampoco sé muy bien que debería darme miedo. El espíritu o demonio que protagoniza la trama está muy poco desarrollado, es un mal tan genérico y anónimo, como su secta de seguidores, cada vez más autómatas.
El desarrollo de conflictos familiares que apuntaba buenas maneras en la primera temporada, aquí se queda en nada. Son personajes vagan de un sitio para otro sin saber muy bien qué hacer y la historia cada vez te importa menos. La sensación de que Kirkman no tiene más que contar es muy evidente cuando aún no nos ha contado casi nada.
El género de terror todavía tiene que crecer mucho en las series como para poder competir con el cine, que vive un momento de esplendor indudable.
Calificación: 6
El desarrollo de conflictos familiares que apuntaba buenas maneras en la primera temporada, aquí se queda en nada. Son personajes vagan de un sitio para otro sin saber muy bien qué hacer y la historia cada vez te importa menos. La sensación de que Kirkman no tiene más que contar es muy evidente cuando aún no nos ha contado casi nada.
El género de terror todavía tiene que crecer mucho en las series como para poder competir con el cine, que vive un momento de esplendor indudable.
Calificación: 6
¿Qué ha quedado de este Michael Mann?
Pensaba que era más joven, pero ya tiene 74 años. Aún así lleva 13 años desde hacer una gran película: Collateral (2004). Y antes Heat, El último mohicano y El dilema. Era el director de cine policíaco y de acción más importante de Hollywood, pero destacó demasiado tarde y desapareció demasiado pronto.
Escenas como el final de Heat son uno de los grandes momentos que nos ha dado el cine en los últimos años. Nunca hemos vuelto a ver así a Pacino y De Niro. Y duda que los volvamos a ver. La música de Elliot Goldenthal y la fotografía del italiano Dante Spinotti (L.A. Confidential) es un caso aparte.
Escenas como el final de Heat son uno de los grandes momentos que nos ha dado el cine en los últimos años. Nunca hemos vuelto a ver así a Pacino y De Niro. Y duda que los volvamos a ver. La música de Elliot Goldenthal y la fotografía del italiano Dante Spinotti (L.A. Confidential) es un caso aparte.
La sabiduría de Leo McCarey
Aunque es un libro que hace una selección muy discutible, 1001 películas que hay que ver antes de morir sigue siendo una referencia imprescindible. El último gran clásico que he descubierto gracias a este libro es Make way for tomorrow (traducida en España como Dejad paso al mañana). Dirigida por Leo McCarey en 1937, cuenta la historia de un matrimonio anciano que tienen que vivir alejados por motivos económicos después de 50 años de vida juntos en los que han tenido 5 hijos.
La emoción que logra esta película está a la altura de muy pocas. Hay muchas películas sobre la 3ª edad, el cuidado de los mayores, especialmente en la última década. Pero ninguna es tan elegante a la hora de definir los sentimientos. En muy pocos clásicos recuerdo tantos momentos sensacionales en una película. En Casablanca, Cantando bajo la lluvia, Intolerancia de Griffith, El apartamento de Wilder, Con la muerte en los talones, La palabra de Dreyer, La quimera del oro... Por enumerar alguna de las maravillas: la interpretación, el uso de localizaciones, la antológica escena final, el trabajo de los actores, la luz de un guion que retrata con tanta belleza la bondad, la ternura, el desamparo con una lírica humilde y sencilla.
Dejad paso al mañana entraría sin lugar a dudas en mi top ten del cine clásico. Es una película para los que tienen fobia al Blanco y Negro porque todo es tan universal e intemporal que es muy difícil mantenerse al margen. Ese mismo año, 1937, a Leo Mc Carey le dieron el Oscar al mejor director por La pícara puritana, un comedia alocada divertidísima. Y el creador de Tú y yo y Siguiendo mi camino agradeció el premio pero dijo que se habían equivocado de película. Que la mejor era la otra. Tenía razón.
Calificación: 10
La emoción que logra esta película está a la altura de muy pocas. Hay muchas películas sobre la 3ª edad, el cuidado de los mayores, especialmente en la última década. Pero ninguna es tan elegante a la hora de definir los sentimientos. En muy pocos clásicos recuerdo tantos momentos sensacionales en una película. En Casablanca, Cantando bajo la lluvia, Intolerancia de Griffith, El apartamento de Wilder, Con la muerte en los talones, La palabra de Dreyer, La quimera del oro... Por enumerar alguna de las maravillas: la interpretación, el uso de localizaciones, la antológica escena final, el trabajo de los actores, la luz de un guion que retrata con tanta belleza la bondad, la ternura, el desamparo con una lírica humilde y sencilla.
Dejad paso al mañana entraría sin lugar a dudas en mi top ten del cine clásico. Es una película para los que tienen fobia al Blanco y Negro porque todo es tan universal e intemporal que es muy difícil mantenerse al margen. Ese mismo año, 1937, a Leo Mc Carey le dieron el Oscar al mejor director por La pícara puritana, un comedia alocada divertidísima. Y el creador de Tú y yo y Siguiendo mi camino agradeció el premio pero dijo que se habían equivocado de película. Que la mejor era la otra. Tenía razón.
Calificación: 10
"Comanchería": artesanía de Taylor Sheridan
En el cine hay grandes artistas inesperados y Taylor Sheridan es uno de ellos. Este actor de series de TV como Hijos de Anarquía o Verónica Mars, lleva varios años demostrando que es un guionista magnífico. En su primer trabajo como escritor ya sorprendió con el impactante guión de Sicario de Denis Villeneuve. Y este año ha conseguido ser uno de los 5 guionistas nominados al Oscar por la película que rompía todos los pronósticos: Comanchería, nominada a 4 estatuillas, mejor película y actor secundario (Jeff Bridges) entre ellas.
Este western moderno tiene dos actores que le roban la película a Jeff Bridges. Chris Pine y Ben Foster están insuperables como dos hermanos de una generación maldita que arrastran el pasado y la culpa de maneras muy distantes. David Mackenzie, director de la película, da un salto de gigante en su carrera con este genuino western de atracadores de bancos pequeños en pueblos de mala muerte de la America fronteriza, desértica y chicana. Los aciertos son innumerables: el tempo de la película, los personajes, la violencia medida e inteligente y una planificación muy fordiana en la que se deja tiempo a los actores y al paisaje para que la historia tenga desarrollo y grandeza.
Los impagables Nick Cave y Warren Ellis dan el toque de distinción con una banda sonora extraordinaria que multiplica el valor dramático y la trascendencia de cada escena.
Sólo se le puede echar en cara a la película un trato poco considerado a los secundarios femeninos, que aportan el previsible y arcaico erotismo de bar de carretera. En eso Taylor Sheridan ha caído en lo fácil y se ha alejado de los westerns clásicos.
Calificación: 8
Los impagables Nick Cave y Warren Ellis dan el toque de distinción con una banda sonora extraordinaria que multiplica el valor dramático y la trascendencia de cada escena.
Sólo se le puede echar en cara a la película un trato poco considerado a los secundarios femeninos, que aportan el previsible y arcaico erotismo de bar de carretera. En eso Taylor Sheridan ha caído en lo fácil y se ha alejado de los westerns clásicos.
Calificación: 8
"Twin Peaks II": Alucina vecina
Están cambiando los tiempos. Netflix estrena en Cannes y David Lynch, adorado casi tanto como Almodóvar en ese certamen, también estrena 25 después las tercera temporada de... Twin Peaks... 2. No hay que complicarse con Lynch, hay que dejar que él haga lo que le brote. Si te gusta saldrás fascinado con tanto símbolo visual, sonoro, con esos antropoides en estado alucinógeno permanente que encadenan escenas que no tienen nada que ver entre sí. Y si no eres de la secta perderás la paciencia ante tanta atmósfera vaporosa.
En su día Twin Peaks me impactó en sus primeros capítulos por la música de Angelo Badalamenti y ese pueblo lleno de gente extraña y siniestra. Pero la serie se alargó hasta la extenuación ante el éxito de audiencia. Hasta 22 capítulos tuvo la segunda temporada, ahora reconocidamente detestada por el propio David Lynch. Dice el director de El hombre elefante y Terciopelo azul que no le gustó nada tener que desvelar el asesino de Laura Palmer. Que al contarlo la serie perdía el hechizo del suspense. Sólo con el trailer de promoción de esta 3ª temporada queda todo claro. David Lynch tomándose un donuts durante bastantes segundos es de lo más clarificador.
Creo que a David Lynch lo que no le gusta es que se le entienda. Es un cineasta comprometido con la estética que diría un teórico repelente. En Twin Peaks II puede pasar de todo visto lo visto en los dos primeros capítulos. Un personaje puede salir volando, convertirse en un reloj gigante o explotar en mil pedazos con música atronadora o apacible, pero siempre extraña. Es lo que más me ha gustado de estos dos capítulos: la canción alucinógena del final, con luces tan gélidas como el rostro de la vocalista. Y un par de escenas tenebrosas que tienen una cierta lógica interna: la aparición de la madre de Laura Palmer, el imprevisible interrogatorio. Muy poco para casi dos horas de paranoia de diseño.
Supongo que a Darren Aronofsky o Nicolas Widn Refn estos dos capítulos les habrán entusiasmado. Para ellos habrá más capítulos...
Calificación: 5
En su día Twin Peaks me impactó en sus primeros capítulos por la música de Angelo Badalamenti y ese pueblo lleno de gente extraña y siniestra. Pero la serie se alargó hasta la extenuación ante el éxito de audiencia. Hasta 22 capítulos tuvo la segunda temporada, ahora reconocidamente detestada por el propio David Lynch. Dice el director de El hombre elefante y Terciopelo azul que no le gustó nada tener que desvelar el asesino de Laura Palmer. Que al contarlo la serie perdía el hechizo del suspense. Sólo con el trailer de promoción de esta 3ª temporada queda todo claro. David Lynch tomándose un donuts durante bastantes segundos es de lo más clarificador.
Creo que a David Lynch lo que no le gusta es que se le entienda. Es un cineasta comprometido con la estética que diría un teórico repelente. En Twin Peaks II puede pasar de todo visto lo visto en los dos primeros capítulos. Un personaje puede salir volando, convertirse en un reloj gigante o explotar en mil pedazos con música atronadora o apacible, pero siempre extraña. Es lo que más me ha gustado de estos dos capítulos: la canción alucinógena del final, con luces tan gélidas como el rostro de la vocalista. Y un par de escenas tenebrosas que tienen una cierta lógica interna: la aparición de la madre de Laura Palmer, el imprevisible interrogatorio. Muy poco para casi dos horas de paranoia de diseño.
Supongo que a Darren Aronofsky o Nicolas Widn Refn estos dos capítulos les habrán entusiasmado. Para ellos habrá más capítulos...
Calificación: 5
Hijos de Stalin
La novela de Tom Rob Smith (1979, Londres) se tradujo a 17 idiomas y es uno de los best sellers mundiales del siglo XXI. Y ésta vez lo merecía. No había oído hablar nada bien de su versión cinematográfico y, aunque no llega a la altura del libro, tiene un reparto formidable por el que merece la pena ver esta adaptación. Tom Hardy y Rooney Mara son una extraña pareja que tienen una química muy peculiar que necesitaba la película. Y Joel Kinnaman y Gary Oldman son dos caras de la perversión muy logradas.
Lástima que la música y el metraje no sean acertados, porque la fotografía, el vestuario y las localizaciones te meten de lleno en la Rusia de Stalin, un villano a la altura de muy pocos en la Historia de la Humanidad.
Calificación: 6,5
"Me casé con un boludo": Nada que ver
En 2008 Juan Taratuto realizó una comedia redonda, tan graciosa como inteligente sobre el matrimonio y el paso del tiempo. Un novio para mi mujer. Fabian Brando es un actor famoso y egocéntrico, y Florencia Cormik, una actriz cuya carrera no despega. Sin apenas noviazgo se casan y, a los pocos meses, ella se dará cuenta que su esposo es un vanidoso insoportable.
Me casé con un boludo comparte mucho con la película anterior. Mismo género, tono, director, guionista y pareja protagonista. Pero nada que ver. Aunque el arranque, los actores y varias situaciones sobre el mundo del cine son muy divertidas, esta comedia no llega a destacar. Demasiado metraje y un desarrollo de personajes muy poco medido, con varios giros poco sostenibles. Faltan ingenio y acidez para que la guerra de sexos llegue a ser tan vibrante e inteligente como debería.
Me casé con un boludo comparte mucho con la película anterior. Mismo género, tono, director, guionista y pareja protagonista. Pero nada que ver. Aunque el arranque, los actores y varias situaciones sobre el mundo del cine son muy divertidas, esta comedia no llega a destacar. Demasiado metraje y un desarrollo de personajes muy poco medido, con varios giros poco sostenibles. Faltan ingenio y acidez para que la guerra de sexos llegue a ser tan vibrante e inteligente como debería.
Valeria merecía más y el impacto de Juan Taratuto de diluye (tampoco destacó en su aburrida película anterior: La reconstrucción).
Calificación: 5
Calificación: 5
"Un lugar en el sol": Del cine incandescente
Elizabeth Taylor apenas tenía 17 años, Monty 29 y George Stevens, el director, 45. Los tres estaban en su mejor momento y eso se nota en este clásico imperecedero. Aunque tiene un final que no está a la altura, el trabajo de interpretación y la puesta en escena es tan intensa y original que la película sigue asombrando por su personalidad.
Garci le dedicó uno de sus imprescindibles programas de cine...
Calificación: 8
Garci le dedicó uno de sus imprescindibles programas de cine...
Calificación: 8
"Déjame salir": Taquilla, loopings y poco más
El cine de terror en la última década ha sido la mina más rentable de la gran industria norteamericana. Con presupuestos minúsculos, una casa y una idea original, los títulos que han logrado taquillazos inimaginables han sido muy numerosos. Insidious, The Conjuring, Paranormal activity, The Purge, La Visita, Múltiple... Y él ultimo en llegar ha sido Déjame salir, una película que tuvo la feliz coincidencia de estrenarse en el final de la era Obama con el debate racial en la pole de la opinión pública.
Los datos son increíbles. Déjame salir costó 4,5 millones de dólares y sólo en Estados Unidos ya logró 175. En España ya es nº1 en taquilla y en total en el resto del mundo en apenas unos días ya ha cosechado 55 millones.
La promoción invasiva de Internet y un tráiler muy impactante (y muy destripador de la historia todo hay que decirlo), han aprovechado una premisa terrorífica tratada con humor e ironía muy pegada a la realidad actual. La película es entretenida y cuenta con varios cambios de tercio muy sorprendentes. También la joven pareja protagonista destaca por una interpretación muy valiosa y creíble. Daniel Kaluuya (Sicario) y Allison Williams (Girls) toman la alternativa y sostienen gran parte de la película componiendo una pareja diferente de indudable química.
Gran parte de la inquietante atmósfera se debe a la siniestra y cómica música del primerizo Michael Abels, que recuerda a la mítica BSO de Bruce Broughton en El secreto de la pirámide.
Aunque la película cumple con creces lo que promete: una historia muy creativa e imprevisible, finalmente el recorrido no deja satisfecho. Hay varias trampas muy torpes en el último tercio (esa puerta abierta de un armario que desvela un secreto fundamental), algunas bromas fuera de lugar y la conclusión no da ningún tipo de trascendencia, contenido ni metáfora a unos personajes títere que van de aquí para allá sintiendo y padeciendo muy poco lo que ocurre.
Comparada con la deslumbrante Cloverfield 10 Lane, Déjame salir resulta insatisfactoria, banal y mucho menos verosímil. Y frente a las últimas de James Wan (las dos partes de The Conjuring e Insidious) la distancia es abismal. Jordan Peele, director y guionista de Get Out, MadTV, Obama y Key and Peele, tiene ingenio para crear historias pero aún le falta mucho para ser un buen cineasta de género.
Calificación: 6
Los datos son increíbles. Déjame salir costó 4,5 millones de dólares y sólo en Estados Unidos ya logró 175. En España ya es nº1 en taquilla y en total en el resto del mundo en apenas unos días ya ha cosechado 55 millones.
La promoción invasiva de Internet y un tráiler muy impactante (y muy destripador de la historia todo hay que decirlo), han aprovechado una premisa terrorífica tratada con humor e ironía muy pegada a la realidad actual. La película es entretenida y cuenta con varios cambios de tercio muy sorprendentes. También la joven pareja protagonista destaca por una interpretación muy valiosa y creíble. Daniel Kaluuya (Sicario) y Allison Williams (Girls) toman la alternativa y sostienen gran parte de la película componiendo una pareja diferente de indudable química.
Gran parte de la inquietante atmósfera se debe a la siniestra y cómica música del primerizo Michael Abels, que recuerda a la mítica BSO de Bruce Broughton en El secreto de la pirámide.
Aunque la película cumple con creces lo que promete: una historia muy creativa e imprevisible, finalmente el recorrido no deja satisfecho. Hay varias trampas muy torpes en el último tercio (esa puerta abierta de un armario que desvela un secreto fundamental), algunas bromas fuera de lugar y la conclusión no da ningún tipo de trascendencia, contenido ni metáfora a unos personajes títere que van de aquí para allá sintiendo y padeciendo muy poco lo que ocurre.
Comparada con la deslumbrante Cloverfield 10 Lane, Déjame salir resulta insatisfactoria, banal y mucho menos verosímil. Y frente a las últimas de James Wan (las dos partes de The Conjuring e Insidious) la distancia es abismal. Jordan Peele, director y guionista de Get Out, MadTV, Obama y Key and Peele, tiene ingenio para crear historias pero aún le falta mucho para ser un buen cineasta de género.
Calificación: 6
Que Jessica Chastain no haya ganado todavía un Oscar...
El caso Sloane es una película dirigida con pulso y escrita con la acidez que requiere la historia: un thriller de poder de máxima intensidad... Y por encima de todo está Jessica Chastain, que vuelve a ser la mejor de la película y de todas las actrices de su generación. Que esta actriz no tenga todavía un Oscar es como para dejar de repartir Oscar hasta que alguien solucione esta inexplicable injusticia. Qué gran personaje y qué trabajo más colosal. Puede parecer que la brillantez de sus diálogos hace sencilla su tarea, pero nada de eso. No resultar insoportable con esa inteligencia y esa labia, y además lograr registros de vulnerabilidad es muy meritorio.
La película tiene un ritmo vertiginoso en el que colabora mucho la música de Max Reichart y los innumerables giros del argumento. John Madden logra esta vez una mayor fluidez en la historia que en sus últimos films (La deuda, El nuevo exótico Hotel Maringold). Además la mayoría de las tramas secundarias son necesarias y están bien desarrolladas.
El caso Sloane es un título más a incluir en la lista de películas y series políticas del siglo XXI que están modernizando un género que parecía haberse atascado en los años 70.
Calificación: 8´5
La película tiene un ritmo vertiginoso en el que colabora mucho la música de Max Reichart y los innumerables giros del argumento. John Madden logra esta vez una mayor fluidez en la historia que en sus últimos films (La deuda, El nuevo exótico Hotel Maringold). Además la mayoría de las tramas secundarias son necesarias y están bien desarrolladas.
El caso Sloane es un título más a incluir en la lista de películas y series políticas del siglo XXI que están modernizando un género que parecía haberse atascado en los años 70.
Calificación: 8´5
"Mud": Mark Twain sobrevuela Arkansas
Ellis y Neckbone son dos adolescentes unidos por una fuerte amistad y un entorno familiar desafortunado. Un día conocen a Mud (Mathew McCounaghey), una especie de Robinson Crusoe que vive alejado de la civilización, amenazado de muerte y con el recuerdo constante de su amada (Reese Whiterspoon).
La crítica norteamericana ha acertado de pleno al comparar a Mud con la literatura aventurera de Mark Twain. El protagonista de esta película tiene un halo de niño perdido de la cultura del éxito norteamericana similar al que tuvieron en su día personajes como Huckleberry Finn o Tom Sawyer. El director y guionista de la película Jeff Nichols (Arkansas, 1978), ya trató una historia con ciertos paralelismo en su opera prima (Shotgun Stories, 2007). Sin embargo, la película con la alcanzaría mayor prestigio internacional fue con la apocalíptica Take Shelter en 2011 al ganar el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes. En todas ellas retrata seres solitarios, indefensos, salvajes e inocentes en busca de un refugio nuclear, un amigo o al menos una mirada que les proteja.
En Mud destaca la revitalización de dos actores habitualmente dedicados a la comedia capaces de estar simplemente insoportables si no se les dirige con acierto: Reese Whiterspoon (En la cuerda floja, Esto es la guerra , Ojalá fuera cierto) y Mathew McCounaguey (Novia por contrato, Como locos a por el oro, Amistad). Ella construye el personaje con la mirada, él con la voz (una insustituible y demacrada voz). Juntos protagonizan una historia de amor insólita, magníficamente sugerida en el guión del propio Nichols. El resto de actores también muestran una contención y veracidad interpretativa muy lograda, especialmente en el caso de los dos adolescentes y en el de los secundarios Sam Shephard y Ray McKinnon que aprovechan personajes escritos con una precisión milimétrica. Curiosamente el actor con un personaje menos definido es Michael Shannon, protagonista de las dos películas anteriores de Jeff Nichols.
Todo lo que cuenta Mud está narrado con un tempo lento, adecuado para unos personajes que no se desvelan a la primera línea de diálogo, que les guste esconder una rica intimidad muy bien insertada en un entorno selvático en el que hay serpientes, ríos a ninguna parte, camisas que protegen de la muerte y barcos que sobreviven con remiendos de chatarra y motores robados. La fotografía de Adam Stone (otro habitual en el equipo técnico de las películas de Nichols), da un tono realista a los paisajes, permitiendo un cierto romanticismo en detalles visuales de una lírica muy elocuentes: los atardeceres con los adolescentes montando en una vieja motocicleta, la conversación a la luz de la hoguera con Mud, el cruce de miradas entre Reese y Mathew cuando empieza a anochecer y la luna no quiere perderse el espectáculo.
Jeff Nichols también vuelve a contar con el compositor David Wingo que ya hizo una partitura muy sugestiva de piano en Take Shelter, y aquí adopta un estilo country perfectamente adecuado a la historia. Se agradece sobre todo el uso moderado de la música para mantener una coherencia con una melodía visual y narrativa muy sutil pero que te deja la sensación de haber visto personajes de carne y hueso que interesan de principio a fin.
La crítica norteamericana ha acertado de pleno al comparar a Mud con la literatura aventurera de Mark Twain. El protagonista de esta película tiene un halo de niño perdido de la cultura del éxito norteamericana similar al que tuvieron en su día personajes como Huckleberry Finn o Tom Sawyer. El director y guionista de la película Jeff Nichols (Arkansas, 1978), ya trató una historia con ciertos paralelismo en su opera prima (Shotgun Stories, 2007). Sin embargo, la película con la alcanzaría mayor prestigio internacional fue con la apocalíptica Take Shelter en 2011 al ganar el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes. En todas ellas retrata seres solitarios, indefensos, salvajes e inocentes en busca de un refugio nuclear, un amigo o al menos una mirada que les proteja.
En Mud destaca la revitalización de dos actores habitualmente dedicados a la comedia capaces de estar simplemente insoportables si no se les dirige con acierto: Reese Whiterspoon (En la cuerda floja, Esto es la guerra , Ojalá fuera cierto) y Mathew McCounaguey (Novia por contrato, Como locos a por el oro, Amistad). Ella construye el personaje con la mirada, él con la voz (una insustituible y demacrada voz). Juntos protagonizan una historia de amor insólita, magníficamente sugerida en el guión del propio Nichols. El resto de actores también muestran una contención y veracidad interpretativa muy lograda, especialmente en el caso de los dos adolescentes y en el de los secundarios Sam Shephard y Ray McKinnon que aprovechan personajes escritos con una precisión milimétrica. Curiosamente el actor con un personaje menos definido es Michael Shannon, protagonista de las dos películas anteriores de Jeff Nichols.
Todo lo que cuenta Mud está narrado con un tempo lento, adecuado para unos personajes que no se desvelan a la primera línea de diálogo, que les guste esconder una rica intimidad muy bien insertada en un entorno selvático en el que hay serpientes, ríos a ninguna parte, camisas que protegen de la muerte y barcos que sobreviven con remiendos de chatarra y motores robados. La fotografía de Adam Stone (otro habitual en el equipo técnico de las películas de Nichols), da un tono realista a los paisajes, permitiendo un cierto romanticismo en detalles visuales de una lírica muy elocuentes: los atardeceres con los adolescentes montando en una vieja motocicleta, la conversación a la luz de la hoguera con Mud, el cruce de miradas entre Reese y Mathew cuando empieza a anochecer y la luna no quiere perderse el espectáculo.
Jeff Nichols también vuelve a contar con el compositor David Wingo que ya hizo una partitura muy sugestiva de piano en Take Shelter, y aquí adopta un estilo country perfectamente adecuado a la historia. Se agradece sobre todo el uso moderado de la música para mantener una coherencia con una melodía visual y narrativa muy sutil pero que te deja la sensación de haber visto personajes de carne y hueso que interesan de principio a fin.
Calificación: 8
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