El año pasado los
Globos de Oro fueron, más que una antesala,
una copia casi exacta de los Oscar. La historia puede repetirse... Los triunfadores de
la gala de esta noche suenan a los que más que probables nominados y premiados por la Academia dentro de un mes.

Como mejor película dramática ha ganado
12 años de esclavitud, que "sólo" ha obtenido ese premio de las 7 candidaturas, mientras que en comedia la premiada ha sido
La gran estafa americana con 3 premios importantes de 7 posibles (mejor película, actriz principal:
Amy Adams, y secundaria:
Jennifer Lawrence). No deja de ser curioso que una habitual secundaria gane el premio a mejor actriz principal y viceversa.
Leonardo Di Caprio ganó su segundo Globo de Oro por
El lobo de Wall Street (el primero lo ganó también con
Scorsese por
El aviador en 2005), y probablemente esto le acerque más aún al Óscar que merece desde hace tiempo.
Cate Blanchett repite premio y logra su tercer Globo de Oro por
Blue Jasmine (antes lo ganó por ser
Bob Dylan en
I´m not there en 2013, e interpretar a
Katherine Hepburn en El aviador en 2005).
Leonardo y
Cate tienen la ventaja que da bastante igual si la película te gusta o no: ellos siempre están inmensos.
Otros premios que hay que celebrar son los de mejor director (
Alfonso Cuarón por
Gravity) y el de mejor guión (
Spike Jonze por Her). Las dos películas son apuestas fuertes que no sólo salen a flote gracias al talento de estos directores-guionistas, sino que hacen que el cine sigue avanzando en originalidad y audacia.
La gran sorpresa ha sido
Dallas Buyers Club que ha recibido 2 premios de 2 nominaciones para los actores:
Mathew McConauguey como mejor actor principal (su primer gran premio en un año en el que ha brillado incluso más en
El lobo de Wall Street y
Mud) y
Jared Leto como mejor secundario.
La italiana
La gran belleza de
Paolo Sorrentino logró el premio a la mejor película extranjera imponiéndose a
La caza de
Thomas Vinterberg y a
la magistral The Wind Rises de Hayao Miyazaki. Aún así celebro que no se haya premiado a la sobrevalorada Palma de Oro en Cannes
La vida de Adele. Veremos que pasa en los Oscar donde probablemente los competidores sean prácticamente los mismos en esta categoría.
Otro momento inesperado de la noche ha sido cuando la película de animación de Disney
Frozen se ha impuesto a
The Croods y Gru 2, dos películas muy brillantes e ingeniosas.
En los premios de la televisión llegó el momento que
Breaking Bad merecía desde hace años. Con el excepcional final de la 5º temporada se cierra una serie que tardará tiempo en olvidarse. Los premios a la mejor serie dramática y al mejor actor para
Bryan Cranston son un broche de oro no sólo para
Breaking Bad, sino para los Globos de Oro (recordemos que la serie había sido ninguneada de mala manera por estos premios en un tiempo en el que la serie ha ganado, por ejemplo, 10 premios Emmy).
Una lástima que
Aaron Paul (uno de los mejores personajes secundarios de los últimos años) haya perdido el premio al mejor actor secundario ante el casi octogenario
Jon Voight (
Ray Donovan). Y un castigo merecido a
House of cards, una serie menor con aspecto de mayor que al final sólo ha logrado el premio a mejor actriz principal en categoría drama para
Robin Wright.
En serie cómica ganó sorprendentemente la policíaca
Brooklyn Nine Nine, que aparte del premio a la mejor sitcom logró el premio al mejor actor para
Andy Samberg. Las favoritas eran, un año más,
Modern Family y
The Girls.
En general
los premios han sido repartidos y bastante justificados. Personalmente me quedaría antes con
Gravity que con
12 años de esclavitud, pero las dos son películas intachables. Más arbitrarios resultan los tres premios a
La gran apuesta americana de uno de los directores mimados de Hollywood:
David O. Russell. Más aún si en frente se tiene una película como
A propósito de Llewyn Davis de los hermanos
Coen.