La maldición donostierra de Campanella

No tiene suerte el director argentino con San Sebastián. Hace unos años le birlaron la Concha de Oro que merecía por El secreto de sus ojos. Ahora presenta su última película inaugurando la Sección Oficial con una cinta muy defectuosa, en la que brilla la “barata” técnica (la película siendo animada ha costado 20 millones de euros) pero en la que sorprende mucho un guión plano, errático, con exceso de plomo sin vida, de diálogos sin ingenio. 

No nos esperábamos esto de Campanella. Futbolín ha gustado muy poco a la crítica y dudo que al publico, tanto infantil como adulto, le acabe de convencer. La historia tiene su originalidad en el punto de vista pero se viene abajo en un guión muy pobre, que resulta aburridísimo en un doblaje español que probablemente empeore más aún el resultado final. El cine argentino hay que escucharlo en argentino, todo lo demás es perder la esencia.

Zipi y Zape en Hogwarts

Zipi y Zape han marcado la infancia de varias generaciones que poco tienen que ver con el público al que va dirigida esta película. Lo digo por experiencia: he reconocido poco de los tebeos que leí en su día en la película de Oskar Santos (El mal ajeno, Hispania). Aquí hay más de Daniel el travieso y el universo de Harry Potter. Pero da igual. La película funciona a ratos.

Un entretenimiento con un diseño de producción muy vistoso, chavales que resultan naturales, personajes secundarios con gracia. Y 90 minutos ajustados que se agradecen. El tono exagerado de los “malos” puede rechinar pero en general la película la verán los pequeños con agrado mientras los mayores pasarán un buen rato.

Si además al crítico de cine le dejan elegir asiento con espacio vital mínimo (el pase era a las 9:30 en un desierto cine Principal), la percepción de la película es muy agradable. Por cierto, espero que alguien en algún momento prohiba ver una película desde el gallinero del 3º piso del Victoria Eugenia o en medio de una fila central del Teatro Principal. Estoy convencido que Ryan Reynolds en Buried tenía menos sensación de claustrofobia.

La vida que duele y que cura

François Dupeyron ya sabe lo que es ganar en San Sebastián. Lo hizo en 1999 con ¿Qué es la vida?: una película de diálogos intimistas y sencillos que sigue viéndose con agrado casi 15 años después. Mon ame par to guérie es más de lo mismo pero con un protagonista que tiene un don de curar heredado de su madre. Frédi nos recuerda un poco al personaje de Matt Damon en Más allá de la vida. Él tampoco quiere tener esa capacidad extraordinaria de curar pero no puede evitar ser requerido por mucha gente necesitada.

Lo mejor es que no es una película “milagrera”; es una historia de lo más cotidiano rodada con muchos planos secuencia que hacen creíbles e interesantes a todos los personajes. Además hay gotas de un saludable humor y un tono luminoso que humaniza la película haciéndole cercana y sugerente. Por ahora de lo más interesante que hemos podido ver en la Sección Oficial.

Un discreto chiste francés

Una de cal y otra de arena con la Sección Perlas de refugio del crítico perjudicado por el paso de los día

“Quai d´Orsay”: Tavernier se pasa al cómic

Bertrand Tavernier ha presentado probablemente la película más solida de la Sección Oficial. Como buena adaptación de un cómic político muy reconocido de los maestros Blain y Lanzac tiene un ritmo trepidante de montaje muy ágil, semejante a las viñetas, con personajes exageradísimos en su crítica atroz al uso vacío del lenguaje en la política internacional. Inteligente, divertida y en mi opinión demasiado redundante. En la línea de la británica In the loop, le falta un final más redondo pero es una película notable.

"Un largo viaje": ¡Y tan largo!

The Railway Man (traducida como Un largo viaje) cuenta muy mal lo que contó con maestría David Lean en Un puente sobre el río Kwai. El australiano Jonathan Keplitzky cuenta con una pareja solvente compuesta por Nicole Kidman y Colin Firth. Y poco más. El talento brilla por su ausencia en la planificación (el último tramo de la película es delictivo en este aspecto) y sobre todo en un guión torpe y cursi que retrata personajes inconcebibles. Una de esas historias con buena intención que despiertan instintos asesinos en el espectador.

El trailer es vistoso y puede engañar con la utilización de la magnífica música de La delgada línea roja que nada que tiene que ver con la partitura original de la película. Pero es un quiero y no puedo en toda regla. Un desperdicio caro de diseño de producción y buena fotografía.

De otra galaxia

Un día complicado para comentar la Sección Oficial. Sobre todo porque el murmullo comienza a ser atronador; todo pinta a que este año la categoría reina del Festival va a ser de las más decepcionantes de los últimos años.

Hoy hemos podido ver las películas de la Sección Oficial que han sido 4 ni más ni menos. Pero antes que nada quiero decir lo que me ha salvado el día: Gravity de Alfonso Cuarón presentada en la Sección Perlas.

“Gravity”: el humanismo galáctico de Cuarón

La crítica la he escrito in extremis para la revista así que la podréis leer con calma. Pero un avance: es una bellísima historia tanto visual como narrativamente. Dos actores que llenan el espacio con su voz y unos personajes que mezclan ternura, simpatía y dramatismo del bueno.

Bullock y Clooney están perfectos y el 3D, ésta vez sí resulta necesario. Os dejo con el trailer, la merecida portada en Fila Siete de octubre y paso a la temible Sección Oficial.

Puerro venezolano

El sol en San Sebastián ha llenado aún más las calles que ven como críticos van de aquí para allá en una mañana muy ajetreada. Ni mas ni menos que tres películas de Sección Oficial que han dejado impresiones muy diferentes.

“Pelo malo”: la dura infancia venezolana

Hay películas que son lo que prometen. Y ésta es una de ellas. Tono documental, realismo crudo, historias y personajes en los que apenas hay luces. Y un ritmo latino en en el sentido venezolano, uruguayo, mejicano… Un porcentaje de cine que hay que pagar en todo Festival.

Hay que reconocer que es una ventana abierta a un mundo diferente, pero hay ventanas que te sorprenden, te manchan… O te aburren, te dejan lejos, con sensación de que esa infierno venezolano ya te lo han mostrado demasiadas veces. Es lo que me pasa con la historia de este niño que tiene el pelo salvaje, imposible de peinar.

Mujeres a la hoguera

Alex de la Iglesia sigue a lo suyo con Las brujas de Zugarramurdi. A los personajes desquiciados y extremos en historias desquiciadas y extremas. Esta vez en clave claramente misogina: una historia en las que las mujeres son todas brujas que hechizan a los hombres humillándoles de la manera más vil. Esta segunda lectura funciona como un reloj en la trepidante media hora inicial.

Hay un atraco y una persecución por medio pero lo interesante es como todos los hombres muestran su adoración y pánico hacia las mujeres que les explotan. En este rol está divertidísimo Mario Casas y muy solventes Hugo Silva y Javier Botet.



Pero el chicle se estira y aparecen las brujas que no son tan divertidas ni tan sugerentemente malvadas como esperábamos de dos personajes interpretados por Terele Pávez y Carmen Maura. Carolina Bang vuelve a hacer de chica guapa esta vez formato skin con tatuajes incluidos, un personaje que resulta demasiado evidente hasta el tramo final.



Es una pena que no se lleven más minutos las señoras brujas y vascas interpretadas por Santiago Segura y Carlos Areces: Conchi y Asun son de lo mejor de la película.

Una vez más Alex de la Iglesia demuestra que tiene ingenio y creatividad, pero sus películas son un suspiro que se pierde en querer tronchar de risa al espectador sin coherencia ni medida alguna. 

A falta de Miyazaki siempre nos quedará Koreeda

Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes, Like father, like son ha vuelto ha demostrar que el director japonés de Still Walking, Air Doll o Kiseki es de los más grandes del cine actual. En De tal padre, tal hijo (traducción literal del título) cuenta la historia de dos niños que descubren a los 6 años que sus padres no son sus padres. Los dos nacieron en el mismo día y el hospital intercambió sus identidades.

Con este argumento Koreeda vuelve a hablar de la familia, de la educación y la genética, de un mundo que juega con la paternidad como si fuese una etiqueta de quita y pon. Y lo hace dejando al espectador a los pies de personajes de carne y hueso que se enfrentan a dilemas universales sin subrayados, con sencillez en la mirada y en los diálogos, con talento en cada plano, en cada giro narrativo. Koreeda lo hace todo fácil y directo, como Miyazaki. Y eso está a la altura de muy pocos.

El adiós dulce de Miyazaki

El cine de animación ha sido el protagonista de las primeras horas de Zinemaldia 2013.
Hayao Miyazaki presentaba The Wind Rises en la sección Perlas la que será su última película (el pasado 1 de septiembre el genio nipón anunció su retirada a los 72 años de edad).  Una verdadera obra de arte, de un romanticismo tan elegante y universal que te deja rendido desde el primer fotograma.
La película habla de las tragedias del siglo XX en Japón con una luz y una ternura tan sugerente que sales del cine con la sensación de que has estado subido a una de esas cimas a las que sólo alguno maestros consiguen llevarte.
No me extraña el entusiasmo de Laura Montero que ha hecho una crítica maravillosa publicada en el último número de Fila Siete. La pasión por el mundo de la aviación de Miyazaki está tan lograda como en esa joya quizá algo infravalorada titulada Porco Rosso (1992). En definitiva, cine imprescindible para comenzar el Festival.

Calificación: 9

La coleta de Terry Gilliam

Terry Gilliam llegó al Victoria Eugenia con coleta, zapatillas y ganas de advertirnos que su película no iba a defraudar a los que adoran su extravagante genio. La prueba era difícil. Aguantar en la butaca una película de Gilliam de 107 minutos mientras España se enfrentaba a Francia en campo esloveno era una misión heroica. Y ahí estuvimos después de ver a Villeneuve. El trailer de la futurista The Zero Theorem prometía lo peor pero la verdad es que al menos esta vez Gilliam está algo más dinámico que en sus últimas astracanadas (aún recuerdo los bostezos que me produjo el Dr. Parnassus).
Ver a Christoph Waltz contener un personaje incontenible es emocionante. Y hay que reconocer que la escena de la discoteca del futuro invadida por colgados bailando a su aire cada uno con su iPad y sus auriculares es gloriosa. Pero le sigue faltando orden, concierto y mesura a un director que le encanta que el argumento se le vaya de las manos. El guion de The Zero Theorem lo firma Pat Rushin que como el mismo Gilliam ha reconocido no ha escrito en su vida un largometraje. “Ni falta que hace” debe pensar el ex Monthy Python.
Al menos hay intención de querer contar de una manera ingeniosa que la técnica nos está volviendo… Eso, un poco estúpidos. Pero eso ya nos lo ha contado mucho mejor un británico llamado Charlie Brooker en esa genialidad televisiva que es Black Mirror.

El rarismo invade la noche en Donostia

Todo festival que se precie tiene un porcentaje de rarismo. Películas que provocan comentarios encendidos y absolutamente contradictorios. Algunos ven la reencarnación de Welles, Ford o el mismísimo Miguel Ángel en versión cinematográfica, mientras que otros consideran una tomadura de pelo, una vergüenza para el Festival y una señal clara de que la creatividad cinematográfica del director se debe más al consumo de sustancias estimulantes que al talento artístico. En esa dialéctica se ha movido la noche en Donostia.

"Enemy" o el duplicado de la nada

Denis Villeneuve (Incendies) no dejará a nadie indiferente con esta película. Los primeros 15 minutos son para pedir auxilio psiquiátrico. Me gustaría poder explicar el argumento inicial pero esta web la ven menores de edad. Tremendo arranque que podría ser firmado por un Cronenberg en periodo de celo. En realidad toda la película podía ser una criatura alienígena de Cronenberg.

La historia es un tipo que tiene un duplicado (ya se ve que está de moda el argumento, véase la crítica arriba de La mirada del amor). Uno es actor, el otro profesor de Universidad. Entre medias hay unos tipos que miran a mujeres atacadas por arañas. Y mucho sonido extravagante, mucha pose de esto que te estoy contando es genial, genial, genial que diría la versión Muchachada Nui de Lars Von Trier.

Me apunto a los de la trinchera de que es una tomadura de pelo con poco que contar y mucho de “fíjate como te lo cuento”. El guión lo firma Javier Gullón ( que ya demostró sus limitaciones en Invasor, Agnosia, Hierro…) a partir de una novela de José Saramago.

¿Qué hace una peli así en un Festival como éste?

La mirada del amor ha provocado unas cuantas carcajadas involuntarias. Ed Harris, Annette Benning y Robin Williams se meten en un pastiche inverosímil, cursi y pretencioso. Una mujer que se le muere el marido, pero cinco años después aparece uno que es igual (el mismo Ed Harris) y no sabe si es que ha resucitado, o es otro que se le parece…
Luego está el vecino que es Robin Williams que también quiere a Annette, y por eso se baña en su piscina… Todo muy extraño, con unos diálogos que hacen que acabes odiando a los tres actorazos que se meten unos personajes y una historia surrealista. La foto y el título lo dicen todo.

Dexter… ¡Y van 8!

Dexter es una de las series estrella de la productora Showtime, junto con la premiadísima Homeland. Este nuevo Dr. Jekyll del siglo XXI lleva 7 años y 8 temporadas triunfando con su maligna doble vida: por el día forense, por la noche justiciero asesino en serie. Es una de esas series adictivas que cuenta con un actor principal que borda su personaje: Michael C. Hall, uno de los protagonistas de A dos metros bajo tierra, y ganador de un Globo de Oro por su interpretación del bicéfalo Dr. Dexter Morgan.

En Dexter se ve con claridad como lo que triunfa influye en todo lo demás. Así se puede decir que Dexter bebe mucho de la ironía macabra de House, el tono salvaje y enfermizo de Breaking Bad, la música de Prison Break, el relativismo pesimista de Los Soprano y la hipersexualización de las series HBO (desde True Blood a la reciente sitcom Girls, producida por Judd Apatow). Un producto televisivo a la carta, excesivo con frecuencia, ocurrente en muchos momentos y casi nunca aburrido a pesar del constante uso de la voz en off (por cierto qué matiz de voz, podría asesinarte sólo con las cuerdas vocales).

En Estados Unidos ha comenzado la 8ª y última temporada en la que podemos ver a la siempre eficaz Charlotte Rampling. En España se podrá ver a partir del 7 de julio en Fox Crime.

"Demayarse, atreverse..."

Lope de Vega merecía una gran película. O quizás mejor una gran serie. Por eso Lope, la película, se centra en un momento muy puntual de la turbulenta vida de este prolífico escritor.

El final es glorioso. La película también, con excepción de un par de escenas concesión al cine español cada vez más trasnochado. Me encanta la dicción de Alberto Ammann, ese actor argentino que con mucho gusto hemos adoptado en España. La música es de Fernando Velázquez, uno de los grandes compositores europeos.

Calificación: 8

Timothy Green y Glen Hansard: esa extraña conexión

La extraña vida de Timothy Green es una de esas pelis que o entras o sales pero no te quedes en medio. No existe el medio. Esta producción Disney tiene giros ternuristas peligrosos, pero detrás hay un gran narrador llamado Peter Hedges (¿A quién ama Gilbert Grape?, Como la vida misma), que sabe contar, ingeniar y sorprender. Y un niño prodigio de esos que sostiene una película.



A mí me ha parecido una fábula deliciosa con una fotografía y una música magnífica. Una de esas pelis Disney que no engañan a nadie, no reniegan del talento y el buen gusto. Y eso me parece muy bien. La canción con la que acaban es una maravilla de Glen Hansard (el cantautor irlandés de Once - y de Swell Season, la segunda parte tan injustamente desconocida- que no deja de componer, sin cansar), acompañada de su inseparable Markéta Irglová.

Calificación: 7´5

Hierático “Hannibal”

El psiquiatra psicópata más famoso de la historia del cine ya tiene una serie. Y lo interpreta el gélido Mads Mikkelsen, que hemos visto hace poco en una de las grandes pelis de los últimos meses (La caza). Su trabajo resulta espeluznante al comienzo de la serie, con una contención muscular y una mirada robótica que parece esconder un verdadero demonio viviente.

Pero al actor le pasa como a la serie: aparenta, da unos primeros pasos prometedores… Y ahí se queda. No llega a ser un debacle artística e intelectual al estilo de The Following, pero se queda muy lejos de la película inicial de Jonathan Demme (El silencio de los corderos) sobre el Dr Lecter.

Aún así la serie, para el que tenga estómago (evidentemente Lecter no es famoso por su delicadeza profesional), está muy por encima de las fallidas películas Hannibal y El dragón rojo, en mi opinión dos de las peores películas de Ridley Scott y Bryan Singer, respectivamente.

Pero falta emoción, personajes que crezcan en la serie, diálogos que estén a la altura no de la novela original de Thomas Harris (que es muy floja), pero si de otras producciones televisivas policiacas que muestran más ingenio y originalidad a la hora de mostrar el mal (Breaking Bad, Sherlock o Luther).

"Entre pipas": un descubrimiento

Hace unos días descubrí una serie interesante que ya va por su tercera temporada. Su canal es internet y las redes sociales. La historia es sencilla: dos amigos, un banco, pipas, conversación. Al fin y al cabo, John Ford utilizó el mismo esquema en la mítica escena de Dos cabalgan juntos.



Entre pipas (muy cercano al título de la gran película Alexander Payne: Entre copas), está realizada por Jorge Cassinello, director madrileño formado en The London Film School, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid y la Universidad San Pablo-CEU.  Los actores son gallegos: Xulio Abonjo (que había participado en series de TV y cortometrajes) y Luis Zahera (Celda 211, Invasor), y se caracterizan por hablar de la vida cotidiana con naturalidad y sentido del humor.

Los capítulos duran entre 3 y 6 minutos. Más que suficiente. Como es lógico no todos están al mismo nivel, pero hay bastantes capítulos muy logrados en guión, interpretación y una planificación sencilla pero muy atractiva.







“La caza” de Mel Gibson

Sigue siendo uno de los grandes genios del cine actual. Pero cada vez le vemos menos. Su situación personal -y la utilización que hacen de ella algunos medios de comunicación y cineastas que a algunos les consienten de todo y a otros no-, le han tenido más bien relegado. A pesar de ello, ha seguido demostrando su talento en películas muy poderosas como Vacaciones en el infierno o El castor (¿alguien se explica porque ni siquiera se le nominó al Oscar por esta enorme interpretación?). Pero el tiempo pasa deja a cada uno en su sitio, y las películas de Mel Gibson siguen creciendo con el tiempo.

Hace unos días pude revisar su opera prima como director: El hombre sin rostro (1993). Y he de reconocer que me asombró lo bien que se conserva. Y eso que en los últimos años hemos visto películas muy interesante sobre las personas marcadas por denuncias de abusos sexuales: La duda, La caza… Pero lo de Mel Gibson es punto y aparte.

Es verdad que la música de James Horner ha envejecido considerablemente, pero el guión, la interpretación y la dirección hacen que la película se haya convertido en un clásico imperecedero. Pocos directores han llegado tan lejos a la hora de hacer una reflexión sobre la revolución sexual de Marcuse (citado en la película), y compañía en Estados Unidos. Ang Lee en Tormenta de hielo, Ted Demme en Beautiful Girls… Lo que está claro es que El hombre sin rostro es de las películas que conviene volver a ver para no perder detalle. Para no quedarse en la superficie. En palabras del protagonista “Si esto es todo lo que ven, entonces no me ven a mí”.

Malick: llega una y vienen tres más

El director de Illinois, que cumplirá 70 años el próximo 30 de noviembre, no deja de sorprendernos. Acostumbrados a sus largos periodos de preparación de cada película (recordemos que entre Días del cielo y La delgada línea roja llegaron a pasar 20 años), después de ganar la Palma de Oro en Cannes por El árbol de la vida en 2011, estrena en España To the Wonder.

Después de esta película vendrán otras tres: una de ellas aún sin título, las otras dos Knight of Cups y Voyage of time se estrenarán antes de 2015.

Y si el reparto de To The Wonder es magnífico, el resto de sus películas no se quedan atrás: Brad Pitt, Emma Thompson, Ryan Gosling, Natalie Portman, Cate Blanchett, Michael Fassbender, Rooney Mara. Todos quieren trabajar con Malick. Por algo será.

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